Semblanzas jalutzianas: tres chilenos caídos en la Guerra de Independencia israelí

En esta nota compartimos las semblanzas a tres chilenos que compartieron el idealismo de muchos otros jalutzim latinoamericanos y que entregaron su vida defendiendo esos ideales en la Guerra de la Independencia israelí.
Por Leonardo Senkman, desde Jerusalen

Los chilenos sionistas socialistas Iaacov y Iasha, también ellos, compartían similar idealismo de otros jalutzim latinoamericanos. Labrar la tierra, convivir en comunidad igualitaria y secular de trabajadores manuales en el kibutz. Y poder ser capaces de realizar el sueño de crear un nuevo hombre judío. En los 40, estos jalutzim se adelantaron veinte años al deseo revolucionario de los 60 de forjar el hombre nuevo latinoamericano. Desgraciadamente, la guerra de la Independencia segó sus vidas, pero el sueño, sin embargo, será proseguido por otros javerim chilenos, argentinos, uruguayos, brasileros y mexicanos.

La tercera semblanza de Zvi es impar, y no solo porque se alistó a luchar como voluntario individual en el Palmaj sino porque su idealismo no había germinado desde la semilla plantada en almácigos del movimiento sionista.

Pero la semblanza de nuestros tres jalutzim chilenos comparten la clarividencia del salmo bíblico 85:11, «La verdad germinará de la tierra, y la justicia mirará desde los cielos». Una parábola que Martin Buber amaba y recuerda en su libro Caminos de Utopía, cuya primera traducción hebrea apareció en 1947, pocos meses antes que llegaran a Eretz Israel los jalutzim latinoamericanos.

עקב (ארנסט) מילר – Ernst (Jacob) Muller, 1919 Göttingen, Alemania- 1947 Kibutz Negba

Hijo de Lota y Herman, nacido el 18 de noviembre de 1919 en Göttingen, Alemania. En su ciudad natal terminó el colegio secundario y como miembro del movimiento «Constructores» se pagó su carrera como mecánico-electricista preparándose para una vida laboral en la Tierra de Israel. Ingresó al campo de entrenamiento de «Aliá Juvenil» y, como no le dieron una licencia para Palestina debido a su vista defectuosa, emigró con su familia en 1937 hacia la ciudad de Santiago de Chile, un destino de numerosas familias judías alemanas. De modo semejante a otros jóvenes de familias de refugiados judíos alemanes arribados a Chile, también Ernst Müller se había preparado para el trabajo manual, industrial (carpintería, electricidad) y a la agricultura antes de emigrar. (Guggenheim, Carlos, Refugiados-Inmigrados-Nuevos Chilenos, Santiago, 1942).

Gracias a sus esfuerzos, en 1939 ayudó a crear el movimiento juvenil integrado básicamente por jóvenes hijos de refugiados judíos alemanes recientemente arribados, “Jugendgruppe Kidma”, que más tarde se unió al movimiento mundial sionista socialista «Hashomer Hatzair».

Ya al adoptar el nombre «Kidma» (del hebreo «progreso»), la agrupación se orientaba al sionismo; «Si el movimiento («Kidma») quiere marchar hacia adelante (en hebreo «Kadima»), debe mirar hacia el este (en hebreo «Kedma»)”, escribía Bernardo Braunfeld en un artículo en 1940. Transformado Kidma desde 1943 en “Hashomer Hatzair”, durante los primeros años logró atraer a centenas de jóvenes judíos chilenos de Santiago, Valparaíso, Concepción, Temuco, Valdivia y Puerto Montt (Orna Stoliar, Los Shomrim de los Andes,Tel Aviv 2007,p 69).

Yaacov participó en la creación de un establecimiento pionero de capacitación en faenas agrícolas (Hajshara) para futuros jalutzim chilenos del Hashomer Hatzair, donde trabajó durante los años 1943-1945; además, por iniciativa suya, fue creada una moderna cerrajería de precisión para el sector agrícola. Finalmente, en julio de 1947 arribó a Israel con su esposa Mirian junto al primer grupo de jalutzim chilenos que se unieron en el kibutz Negba a la vanguardia de jalutzim inmigrantes latinoamericanos. Muy significativa ha sido la cantidad de latinoamericanos en Negba. La lista del cuadro de miembros del kibutz en agosto de 1948 incluía sesenta y tres jóvenes inmigrantes de América Latina: treinta y siete de Argentina, trece de Chile, diez de México y tres de Brasil. A finales de ese año, el cuadro registraba un total de cien miembros (Sebastian Klor, Between exile and exodus. Argentinian Jewish Immigration to Israel, 1948-1967, Wayne State University Press, 2017, p.147).

Yaacov Müller empezó su entrenamiento militar en la «Haganá”, y desde los inicios del estallido de la Guerra de Independencia participó en operaciones bélicas. Se ofreció a acompañar un camión en un viaje impostergable al Kibutz Gat, pero en el camino de regreso cayó en una emboscada cerca de Hartya, el 6 de diciembre 1947.

A diferencia de Jacob (Yasha) Genesin otro javer chileno del Hashomer Hatzair que caerá en plena guerra de la Independencia, el 5 de agosto 1948, Yaacov Müller fue muerto durante la primera etapa que consistió en una verdadera guerra civil entre la comunidad árabe y la judía de Palestina, desde fines de noviembre de 1947 hasta principios de 1948. (M.Sznajder, Historia Minima de Israel, 2017, p.78).

Yaacov fue enterrado en el cementerio militar del kibutz Negba. A los seis meses de su muerte, nació el tan esperado hijo de Miriam y Yaacov, como si su primogénito nos recordara, una vez más, que la muerte y la vida se abrazan entrelazados desde el nacimiento mismo del Estado de Israel.

Marcos Kaffman, integrante del garin (grupo de Alyah), despidió consternado, pero lucidamente a su entrañable javer caído a los 28 años. Las palabras iniciales del obituario destacan con precisión cuáles eran las dos primordiales identidades de Yaacov Müller: “Nuestro javer Ernst Yaacov Müller descansa eternamente envuelto en la bandera del Hashomer Hatzair de Chile y la del kibutz Negba”.

Pero a pesar que estos inequívocos iconos identitarios son de índole colectivo, Marcos supo hacer la semblanza de la intimidad de su absorta personalidad silenciosa:

“Ernst Müller no era una persona común, taciturno y replegado en sí mismo, resultaba difícil hacerlo hablar. Pero…, ni en los días más oscuros lo abandonaban la sonrisa y las bromas. Por naturaleza era contenido ante el mundo externo, y tal vez de ahí provenía su mutismo… En Israel hay muy pocos compañeros de nuestro movimiento en América Latina, y uno de ellos ha caído. Nosotros, que aquí estamos, sus compañeros que se encuentran en camino a Israel y quienes habrán de llegar desde Ameérica Latina, nos sobreponemos al dolor amargo y punzante, te decimos: proseguiremos por la senda emprendida, en la que también tu marcharás hasta este día aciago” (necrológica publicada en el periódico Mishmar, reproducida por Orna Stoliar, Los Shomrim de los Andes”, p.255).

Coda: Tres meses en la vida de un jalutz y seis en la de otro.

יעקב-משה (ישה) גנסין – Jacob Guenesin, 1924 Brichni, Serbia-1948Kibutz Negba

Jacobo (Iasha) Guenesin, el otro jalutz chileno del Hashomer Hatzair caído en plena Guerra de Independencia, fue enterrado en el cementerio de Negba el 6 de agosto 1948, cerca de la tumba de Yaacov Muller; sin embargo, el destino trágico de ambos jalutzim fue diferente. Yaacov fue sepultado 8 meses antes que Iasha y había alcanzado a vivir, por lo menos, un año completo en el kibutz: hasta tuvo el tiempo amoroso de engendrar un hijo. Por el contrario, Jacob Guenesin llegó solo al kibutz a fines de abril 1948 y, apenas tres meses después, murió. Al llegar a Negba quiso ofrecerse de voluntario como zapador en la brigada Givati. Solía decir: «El primer error de un zapador puede ser también el último». No le erró: durante una acción de desminado Iasha pisó una mina en campos de viñedos en Negba.

 Único hijo de Deborah-Leah y Yehoshua, Jacob Guenesin había nacido el 17 de marzo de 1924 en Brichni, ciudad de Serbia, y emigró joven con sus padres a Chile. La mamá murió poco después de enterarse de su desgracia de haber perdido al hijo, el padre emigró a Israel como un viejo y devoto sionista. Posiblemente, deseó cumplir la promesa a su hijo de morir en la tierra prometida,

Asimismo, hubo algunos chilenos, no de movimientos sionistas socialistas que se alistaron a luchar en la guerra de la Independencia como voluntarios de MAJAL y se transformaron en jalutzim, Un caso variopinto fue Zvi (Enrique) Rothschild, nacido en Santiago, Chile, en 1927.

צבי (אנריקה) רוטשילד – Enrique (Tzvi) Rothschild, 1927Santiago, Chile-1949 Rafah, Gaza

Hijo de padres polacos acomodados, Enrique fue enviado durante algunos años a un internado escolar por motivos familiares, donde rumió su rebeldía juvenil, la inclinación al aislamiento y a ser independiente. Destacó en sus estudios y recibió un certificado de matriculación en la carrera de biología. Viajó a Estados Unidos y fue aceptado en el programa de ingreso a la Facultad de Medicina en la Universidad de California, Berkeley. Después de unos meses, Enrique decidió deambular por EE.UU., a veces haciendo una vida derrochadora, otras sobria y bohemia hasta que su vagabundeo lo llevó a New York. Pero pronto regresó a los estudios en Berkeley donde aspiraba a estudiar psiquiatría, realizar experimentos literarios, y practicar deportes, especialmente natación, “porque es un deporte individual», según explicaba.

A causa de la enfermedad de su padrastro, Enrique fue llamado, muy a pesar suyo, para administrar el negocio en Santiago. También participó de círculos juveniles y continuó estudios universitarios, especialmente de ciencias sociales. Cuando su padrastro se recuperó, preparó los documentos necesarios para regresar a la Universidad de Berkeley. Sin embargo, decidió abandonar todo el proyecto al informarse sobre las dificultades de parto del aún no del todo nacido Estado de Israel que necesitaba voluntarios de la diáspora. Sin dudarlo Zvi se unió a un reducido grupo de voluntarios latinoamericanos, casi dos meses antes que otro grupo de 20 chilenos llegaran a Haifa a fines de julio. A pocos días de arribado, e1 1 de junio de 1948, Zeev ofreció servir en unidades de combate del Palmaj, a diferencia de la mayoría de los 45 voluntarios latinoamericanos que han de ser integrados a los batallones 91 y 92 de la Brigada Oded recién a principios de julio. La temprana llegada de Zvi, junto al pequeño núcleo de voluntarios latinoamericanos a integrarse al Palmaj, se adelantó pues, a los 27 argentinos, 16 uruguayos y 2 brasileros que arribarán un mes después; asimismo, Zvi se adelantó también a los voluntarios compatriotas chilenos que arribaran a Haifa recién el 23 de julio (Sebastián Klor, Argentinian Jewish Immigration to Israel, 1948-1967, p. 155).

Los cortos permisos de días libres, Zvi los disfrutaba en giras para conocer el país, y una vez hasta le dieron en el Palmaj dos semanas de licencia por casamiento con la novia que vino desde Chile, -también ella- como voluntaria. Zvi sirvió de intérprete inglés-español entre los comandantes y sus colegas sudamericanos. Sorprende la transformación en un jalutz abnegado de este individualista bon vivant: Zvi se contagió muy pronto del reto castrense y del rigor espartano de otros jalutzim del Yishuv, soportando con temple perseverante la severidad del entrenamiento de combate. Parte de su adiestramiento lo llevó a cabo en el kibutz Givat Brenner según el método Palmaj que combinaba el trabajo en faenas agrícolas con entrenamiento militar.

Después de servir en varios regimientos, Zvi fue enviado con su pelotón a participar en la Operación Horev, un ataque a gran escala contra el ejército egipcio en el Neguev occidental.  La operación comenzó el 22 de diciembre de 1948 y finalizó el 7 de enero de 1949, cuando las Fuerzas de Defensa de Israel pusieron un pie en la península del Sinaí. Las intensas incursiones israelíes en Nitzana y la península del Sinaí obligaron al ejército egipcio a retirarse y aceptar un alto el fuego.

Cinco días antes de finalizar la operación Horev, durante un ataque a un puesto avanzado egipcio en la zona de Rafah, (Franja de Gaza) su audacia de combatiente sobrepasó la cautela y Zvi cayó en combate la noche del 2 de enero de 1949. Fue enterrado en Jalutza, y recién recibirá sepultura en el cementerio militar de Nahalat Yitzhak, el 20 de julio, seis meses después (https://izkorsoldadoslatinos.wordpress.com/category/27%259e%25d7%2593%25d7%2599%25d7%25a0%25d).

Posdata

Acabo de terminar de escribir estas semblanzas justo en Tu Bisvat, el Año Nuevo de los árboles que la remota tradición judía y sionista festeja el día 15 del mes de Svat.

Los jalutzim que retornaban a convivir con la naturaleza y a trabajar la tierra también plantaban arboles pese que a mediados de enero no es temporada propicia.

Compruebo que de los tres jalutzim bocetados en estas semblanzas, al menos Ernst (Jacob) Muller pudo haber paladeado alguna de las frutas secas que se ingieren en Tu Bisvat.  

Infelizmente esa suerte no la tuvieron los otros dos jalutzim chilenos que apenas alcanzaron a vivir pocos meses después del Rosh Hashana de los árboles, sin haber probado ninguna de las siete especies típicas y representativas de los frutos de la Tierra de Israel.

En memoria de los jalutzim Iasha y Tzvi procuraré hoy plantar retoños de olivo.

¡Que en paz descansen!