Télam: un cierre fulminante y depredador

Hasta el viernes 1 de marzo en que Milei abrió las sesiones ordinarias del Congreso, Télam era la agencia de noticias estatal de la República Argentina. Al cierre de esta edición, el edificio se encuentra vallado y vigilado por fuerzas de seguridad, que impiden el ingreso de las y los trabajadores. El hecho ocurre en un contexto muy desfavorable para la libertad de expresión.
Por Laura Haimovichi

Télam fue fundada el 14 de abril de 1945 y contaba con 2800 abonados, entre medios de prensa nacionales e internacionales y oficinas gubernamentales nacionales, provinciales y municipales. En 1948 se formó la red de cobertura de todo el país con periodistas que enviaban sus notas por telegrama o teléfono. Durante la dictadura de la Libertadora fue intervenida, puesta bajo la órbita de la fuerza aérea, y mucho de su personal tuvo que exiliarse. Entre 1975 y 1978, la triple A y la dictadura cívico-militar desaparecieron a tres trabajadores: Alejandro Martín Almeida (17/6/1975), Héctor Jesús Ferreyros (30/3/1977) y Célica Élida Gómez Rosano (30/1/1978).

Con más de 750 trabajadores, Télam era la mayor agencia informativa de Latinoamérica y la segunda más importante en lengua castellana, después de la española EFE. También tenía portales en portugués y en inglés. Contaba con corresponsalías en todas las provincias argentinas y en varias capitales del mundo. Además de los 500 cables que producía cada día y de las 200 fotografías e infografías de cada jornada, ofrecía servicios audiovisuales, un suplemento literario, historietas, radio, producciones multimedia y un reporte que distribuía en formato de diario. Por otra parte, Télam era la empresa encargada de gestionar toda la publicidad oficial en el conjunto de los medios privados y públicos.

Pero como efecto de su política de recortes y de amordazar la circulación libre de información, el actual gobierno decidió cerrarla. La respuesta gremial frente al envío de dispensas que suspenden la actividad laboral durante siete días, a partir del viernes 1 de marzo, fue de absoluto rechazo. Con el apoyo del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, los trabajadores se organizaron y están haciendo guardia durante las 24 horas para preservar la maquinaria, el archivo y todo el patrimonio de su fuente de trabajo.

“El gobierno no quiere que haya una agenda informativa plural para que pase el ajuste y, también, quieren tomar medidas simbólicas como el cierre del Inadi y el de Télam, que son alimento para su base electoral. No es un tema económico: los medios públicos representan el 0.017 % del presupuesto nacional», dijo a los periodistas Gabriel Wainstein y Daniel Symcha, de Radio Mestiza, el secretario general del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, SiPreBA, Agustín Lecchi.

“Atacan a la prensa y a los medios públicos, resistimos como todo el pueblo argentino. En la medida que el ajuste empiece a golpear más, esto va a ir en ascenso. Sectores que votaron a Milei empiezan a mostrar descontento”, añadió Lecchi. “De concretarse el cierre de Télam sería un tiro en el corazón para el sistema de medios de nuestro país. Vamos a resistir, vamos a garantizar con la lucha que la agencia siga funcionando. Hay un proyecto para destruir la soberanía en las comunicaciones.”

“Creo que el movimiento sindical está ocupando el lugar que tiene que ocupar. El paro general hay que construirlo. El 19 de noviembre hubo una derrota política. Si no leemos eso y sacan medidas apresuradas, posiblemente sean medidas vacías, no nos conducirían a ningún lugar. Se construye el paro y también otras cosas: antes del 24 de enero hubo un Confederal que permitió fortalecer las movilizaciones en todo el país. Creo que el movimiento obrero tiene que desarrollar estrategias para atacar al DNU, el intento de privatización de las empresas del Estado, y para tener una propuesta política».

En 2018, durante el gobierno de Macri, la agencia de noticias sufrió un despido masivo de 354 empleados. Pese a que continuó funcionando, Télam nunca recuperó la totalidad de su personal.

El cierre de la agencia de noticias ocurre en un contexto muy desfavorable para la libertad de expresión. La versión en papel del diario Ámbito Financiero ya no existe. Lo mismo ocurre desde hace unos días con el suplemento Las 12 de Página 12 y un extraño incendio arrasó con la redacción de la revista Anfibia.

Télam fue un modelo de agencia para países como Brasil, Ecuador y Paraguay en los cuales, con mayor o menor éxito, se implementó el desarrollo de agencias de noticias nacionales.

Saludemos a la libertad de prensa, que se va.