Libros, "Símale cumple 70", de Silvia Plager (El Ateneo, 2024, 256 págs.)

Porque el pasado es siempre presente

Más que una reseña, que a veces resultan secas y tediosas, propongo un paseo por la nueva novela de Silvia Plager, escritora argentina con 27 libros en su haber, entre novelas, cuentos y no ficción, y un extenso currículum.
Por Sandra Pien*

Diminutivo cariñoso en ídish, es el propio nombre de la autora, quien, gracias a lo que desde hace algunos años se denomina autoficción, se coloca en primera persona como protagonista. Comienza con lo que parece una conversación entre amigos, pero en realidad desmantela lo que se llama el pacto ficcional, porque le habla al lector, lo que en teatro se señala como el derrumbe de la cuarta pared. A un ustedes, como si fuera un diálogo. Y la primera oración es contundente, podríamos decir que es la síntesis de toda la novela: “El día que cumplí setenta años, mi padre resucitó”. Ya está, ¿seguimos leyendo? Sí, porque en ella se presenta la ambigüedad entre la razón y la emoción.

Hay en la novela datos reales, verídicos, de la vida de Silvia Plager, como por ejemplo un accidente que sufrió. Aparecen Raúl, el marido médico pediatra e hincha de Racing; sus hermanas, Diana, Perla y Rosa, e incluso habla de una hermana perdida, de la que no sabemos el nombre, solo un apellido de un panteón; de sus hijos, Débora y Ariel, de sus nietos. Y obviamente, del padre, Moisés Siderer –tal el apellido de soltera de SP–, y su mamá, Lina Schranz Nass, y tíos y tías, etc. Habla de todos ellos, y son sus nombres y apellidos reales, aquí no hay ficción.

Sí hay autoficción, que es un neologismo creado por un novelista francés; se define como un pacto contradictorio, oximorónico, que asocia dos tipos de narraciones opuestas: un texto fundado sobre el principio de las tres identidades –autor, narrador y personaje principal, como en una autobiografía–, que sin embargo es ficción en su modalidad narrativa. Se trata de un cruce entre un relato real de la vida del autor y el de una experiencia ficticia vivida por éste. La factualidad, los hechos, es puesta en segundo plano en beneficio de la economía del recuerdo y de la elección narrativa. La autoficción deja un lugar preponderante a la expresión del inconsciente en el relato de sí; marcas de vida personal.

Piglia decía que “Un cuento siempre cuenta dos historias”. Aunque aquí se trate de una novela, en este caso, la primera historia sería que la protagonista cumple 70 y despliega subjetivamente una revisión de su vida, y la segunda, que se le aparece el fantasma de su padre con la imagen de cuando él tenía 50 con toda su pinta gardeliana y conversan, sí, conversan, aunque ella sostiene desde el juego de opuestos de lo racional y el fluir de la conciencia joyceano que es una creación de su mente y que, por lo tanto, las respuestas vendrían de allí.

Sabemos por otra novela –Boleros que matan (2012)– que el padre murió asesinado en un hotel en Tucumán, era cuéntenik de joyas. En ese sentido, se trata también de un thriller, y vinculado con ese hecho se devela además otra historia de un secreto, de esos que están escondidos en toda familia y que “de eso no se habla”. En medio, hay referencias a cantidad de escritores y de libros, acerca del arte de escribir y la literatura en general. También, otros temas satelitales, como el de la fe y el agnosticismo, el ser judío, la Shoá, el de la vejez: “envejecer es también heroico”, dice.

Es una novela road movie, pero hacia el interior de la autora-protagonista, construida y deconstruida (como diría Derrida) en personaje. Porque el pasado es siempre presente y el lenguaje modela la realidad, la protagonista sale en busca del fundamental misterio de la vida, el quién soy. Diría, en ese sentido, que otra arista de la novela conforma una ontología del Yo, con su herida abierta, como recuerda George Steiner, y una lógica de la memoria en una atmósfera íntima, personal y emotiva.

Silvia Plager nació en Buenos Aires. Entre sus obras de ficción se cuentan Amigas, Prohibido despertar, Boca de tormenta, A las escondidas, Alguien está mirando, Mujeres pudorosas, La baronesa de Fiuggi, la novela histórica Malvinas, la ilusión y la pérdida -escrita en coautoría con Elsa Fraga Vidal-, El cuarto violeta, Boleros que matan (thriller seleccionado para competir por el Premio del Lector de la Feria del Libro 2012), La rabina, Las mujeres ocultas de El Greco, Complacer, Pequeña Viena en Shanghái. También publicó Nosotras y la edad (ensayo) y un libro de cocina y relatos, Mi cocina judía. Incursionó en el humor con Al mal sexo buena cara y Como papas para varénikes. Obtuvo, entre otros, los premios Corregidor-Diario El Día de La Plata, Tercer Premio Municipal, Faja de Honor de la SADE, y resultó finalista del Concurso Planeta 2005. Fue distinguida como “Mujer destacada en al ámbito nacional” por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (1994) y con la Medalla al Mérito por la Comisión Permanente de Homenaje a la Mujer Bonaerense (2002). Colabora con diarios y revistas y coordina talleres literarios. Varios de sus textos han sido incluidos en antologías publicadas en la Argentina y en el extranjero, entre ellas, The Silver Candelabra & other stories. A Century of Jewish Argentine Literature (cien años de literatura judeoargentina).

* Periodista, Lic. en Letras (UBA), poeta.