La guerra entre Israel y Hezbollah, ocurrida entre julio y agosto de 2006, tuvo muchas repercusiones en Argentina. Inmediatamente, numerosos partidos y agrupaciones políticas y organizaciones religiosas reaccionaron de manera agresiva y provocadora. Adoptaron posición en lugar de reflexionar sobre las causas de la guerra y opinar de manera imparcial y neutra.
Otros -directamente- prefirieron incitar a la violencia, fomentar el odio, agredir, provocar e incluso, discriminar mediante expresiones racistas.
Todas estas agrupaciones repiten un discurso único, preestablecido, ortodoxo y jamás sujeto a crítica que bajo la bandera “antiimperialista”, antisionista y antiisraelí llega a esconder ciertas huellas de judeofobia.
El debate continúa abierto y se aceptan opiniones, artículos y comentarios.