Soy de izquierda, no de «la izquierda»
Confieso: soy de izquierda ¿Pero por qué me cuesta tanto? ¿No debería ser fácil y normal que un ciudadano como yo, amante de la libertad, de la igualdad de oportunidades, de la autodeterminación de los pueblos, de la redistribución de la renta y de la justicia social, mostrara una elemental simpatía por gobiernos que ponen en vigor esos valores elementales?

