Entrevista con el ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Waldo Wolff

“El antisemitismo no me preocupa. Tenemos 5784 años y vamos a seguir existiendo”

El ex diputado y actual ministro porteño fue, en su historia, dirigente de la Sociedad Hebraica Argentina, vicepresidente y presidente de FACCMA y vicepresidente de la DAIA. Hoy conversa con Nueva Sion sobre la problemática de la seguridad y la conflictividad social: “El protocolo anti-piquete no nos altera, porque lo único que agrega es poder sacarle el plan al piquetero; no es una atribución que tengamos nosotros”, afirma. Respecto del antisemitismo, señala que “Tenemos a los mismos enemigos de siempre con más fortaleza que nunca. Duele un poco ver que mucha gente que uno creía propia no lo es, pero tampoco tenemos mucho tiempo para revolcarnos en la tristeza de por qué aquel que decía que era amigo no lo es”
Por Leonardo Naidorf

NS: Ya con varios años en la actividad pública, ¿qué lectura general hacés del escenario actual de Argentina?

WW: Es algo totalmente nuevo, la verdad que tener un presidente con las características del que tenemos y la elección de la sociedad, que ha elegido, nos pone en un momento único. Yo tengo una relación muy buena con Javier Milei, con el presidente, siempre la tuve, incluso estando en espacios distintos y siempre siendo muy respetuosos. Sobre todo, de su nobleza. O sea, él es esto y yo respeto mucho a la gente que es sincera. Y la sociedad argentina eligió un “outsider”, eligió alguien sin historia política, sin historia de gestión política, y bueno, yo quiero que le vaya bien a mi país, así que desde el lugar que me toca, sin ser de su espacio político, lo estoy bancando. La lectura que tengo es esa, nosotros hicimos una interna con Patricia y Horacio, y por el otro lado estaba el peronismo con Sergio Massa, y la sociedad claramente dijo “no quiero a nadie del sistema, quiero a alguien fuera del sistema”. Y estamos atravesando eso, que también tiene sus complicaciones, porque en el sistema también se ha instalado un término que maketineramente es muy bueno como “la casta, el sistema”, pero el sistema también tiene sus bondades, que se necesitan. A mí no me gustan las generalizaciones, así que colaboro para depurar el sistema para mejorarlo. Y si bien yo tengo mucha experiencia, porque llevo diez años en la actividad política nacional, es mi primer año de gestión. En mi organigrama reduje un 30% todos los cargos políticos. Soy parte de esta visión de que hay que mejorar el sistema, no antisistema, sino mejorarlo.

NS: En tu lectura: ¿vamos hacia un aumento de conflictividad social en el espacio público?

WW: Bueno, la tenemos. Hay dos paradojas; viste que la definición de paradoja tiene que ver con dos decisiones que uno tiene que tomar, ambas contradictorias o complejas. En mi gestión no permitimos que grupos piqueteros corten la ciudad, ahora yo tuve que sacar a 600 policías de la provisión de seguridad para que no corten la calle. La Policía de la Ciudad está trabajando de manera muy activa. Ahora tengo cada vez más presos, y a los presos los tengo que cuidar; entonces tengo menos policías en la calle, mientras mejor hacen su trabajo, menos policías tengo en la calle, y las estadísticas te dicen que hay más conflictividad social.

Hay tres delitos que no se pueden esconder o mentir en cuanto a la auditoria: homicidios, porque se entierra a la gente; robo de autos, porque hay una denuncia; y el otro es enfrentamiento a la Policía. Cada vez que un policía mío tira un tiro, se hace un sumario, interviene el juzgado y viene con una bala menos al servicio. Nosotros este año tuvimos un 70% más de enfrentamiento de policías yendo o viniendo del trabajo.  El 80 y pico por ciento de nuestros policías vive en el conurbano, en zona sur, y son hombres y mujeres que salen o vuelven de trabajar con su autito, que les quieren roban, dan la voz de alto, o se tirotean, o tiran un tiro al aire, y si le está pasando a un policía que está de civil le está pasando al vecino, o sea que tenés un enorme aumento de delito en la provincia de Buenos Aires y mucha más indigencia. La ciudad se Buenos Aires no se caracteriza por tener delitos graves, pero tenés arrebato y vandalismo, y esto es producto de la conflictividad social sobre todo en la provincia.

NS: Sobre esto, dos preguntas. Una es si te parece que efectivamente este aumento de la tasa de confrontación del personal policial está ligado al vandalismo; y, por otro lado, si esto altera en algo la postura respecto a la portación de armas fuera del horario del servicio activo.

WW: Lo que pasa en Santa Fe no es ajeno a lo que está pasando en el conurbano profundo. En la parte más conflictiva, hay aumento de tráfico de drogas, y de jóvenes haciendo de soldaditos, como proyecto de un grupo que está operando en esto. Y a veces el porteño no toma conciencia de que estamos rodeados, sigue siendo un vergel al lado de lo que nos rodean.

Con respecto de lo de la portación, yo estoy de acuerdo con que la Policía porte armas, y con que esté mejor calificada, por eso estoy trabajando en lo que quiero que sea un hito de mi gestión, y es que toda la Policía tenga que volver todos los años al Instituto Superior de Seguridad Pública, que es nuestro centro de formación policial. Y que esté ultra capacitada, yo quiero que la Policía esta armada, pero que tenga expertise y mucha capacitación, y mucha gimnasia y entrenamiento en el uso del arma reglamentaria.

NS: Con lo que hablamos al principio, del aumento de la conflictividad y los recursos policiales que eso implica: ¿El protocolo anti piquetes, publicado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, es una herramienta que facilita la gestión o es paradojal?

WW: El protocolo anti-piquete no nos altera, porque lo único que agrega es poder sacarle el plan al piquetero; no es una atribución que tengamos nosotros. Nosotros lo hemos logrado, a mí no me gusta ponderar la gestión mía, no porque no crea en la falsa humildad, sino que en seguridad nunca tenés que estar hablando bien de lo que está pasando por cábala. Pero la verdad es que los cortes han bajado, nosotros no los permitimos, hacemos cumplir la ley. Cortar la calle es un delito, es una contravención, y no es lo mismo las fuerzas federales, que no tienen acá la jurisdicción, que nuestra policía que está en contacto con los piqueteros, y por ahí hay un diálogo previo, pero tarde o temprano los corremos. Hoy en día me parece que hay un reconocimiento del vecino y de la opinión pública de que no se permite hacerlo y está claro. Y creemos en eso porque nosotros no tenemos una postura que decimos que “no se pueden manifestar”, les decimos “muchachos manifiéstense en la plaza o en la vereda, en la calle no”. No es un tema ideológico es un tema de concepción cívica, y por el momento nos viene dando bastante buen resultado.

NS: Siendo un dirigente que aparte tiene una vasta trayectoria en la comunidad judía ¿Nota un aumento del antisemitismo en este último tiempo?

WW:  Yo no lo sé, no soy la persona indicada para hablar de eso. El antisemitismo no me preocupa, tenemos 5784 años y vamos a seguir existiendo. Yo soy de los que creen que a pesar de lo de Gaza, que fue terrible -que lloré mucho por eso, me afectó muchísimo, como a tantos otros- es un gran momento el pueblo judío, nos defendemos. Tenemos a los mismos enemigos de siempre con más fortaleza que nunca. Duele un poco ver que mucha gente que uno creía propia no lo es, pero tampoco tenemos mucho tiempo para revolcarnos en la tristeza de por qué aquel que decía que era amigo, no lo es. Yo soy mucho más proactivo, con la idea de ver cómo trabajamos para seguir fortaleciéndonos.

NS: ¿Cree que la actividad pública de Javier Milei en relación a los judíos y a Israel fortalece esta posición judía, o cómo lo evalúa?

WW: Javier tiene un compromiso muy sincero con la comunidad judía. Yo fui de los primeros que lo defendí incluso estando en otro espacio cuando a alguno le decía “nazi”, y yo siempre dije “no pará, nazi no”. Y yo sé de su profunda convicción y afecto al judaísmo. Creo que es un buen momento para que la comunidad organizada afiance los vínculos en cuestión de seguridad, de infraestructura y de cobertura. Yo no soy de los que tienen miedo de que, porque Javier tiene una buena relación con la comunidad, esto le afecte; los terroristas y los nazis lo van a hacer igual más allá de la posición de Milei.