La guerra en Líbano se libra en un frente que la gente en Israel no toma demasiado en cuenta: es una guerra con palabras tóxicas que nombran operativos bélicos, maldicen al enemigo y proclaman la épica triunfal de su derrota.
El Departamento de Defensa de Estados Unidos a través del Pentágono denominó al ataque del 28 de febrero Operación Furia Épica. El presidente Trump usa el eufemismo «operación militar» para nombrar a un “mero conflicto bélico”, porque llamarlo «guerra» le obligaría a conseguir autorización del Congreso, según la Constitución estadounidense. Por su parte, el Gobierno de Israel llamó a su ataque Operación Rugido del León, culminando el bestiario leonino de la batalla de doce días León Ascendente en junio 2025. La Guardia Revolucionaria de Irán, a su vez, llamó a su respuesta Operación Promesa Veraz IV,la última de tres anteriores en 2024 y 2025.
Al filo de hora y media antes que venciera el ultimátum para “destruir la civilización iraní de ahora en adelante», el presidente Donald Trump anunció un alto el fuego provisional con Irán y una tregua temporal de las hostilidades mutuas por otras dos semanas.
La mayoría en Medio Oriente temió que cumpliría su ultimátum.
Nunca antes ningún presidente norteamericano osó proclamar la “destrucción de la civilización” del país enemigo; ni Dwight D. Eisenhoweral autorizar a la CIA a llevar a cabo la «Operación Ajax», que derrocó en 1953 al primer ministro iraní democráticamente elegido, Mohammad Mosaddegh; tampoco George W. Bush que ordenó la invasión de Irak en marzo de 2003, mediante la «Operación Libertad Iraquí», pretextando eliminar supuestas armas de destrucción masiva y vínculos con el terrorismo.
Trump advirtió el martes por la mañana que «toda una civilización morirá esta noche» a menos que ocurra «algo revolucionariamente maravilloso». Por la noche, hubo indicios de que Trump podría extender su plazo de las 8 p. m. (hora del este) para que Irán tomara medidas.
El ultimátum de Trump causó conmoción en todo el mundo con sus advertencias sobre la destrucción de la civilización iraní. Lamentablemente, a la opinión pública israelí la tuvo sin cuidado, de modo semejante a cuando el presidente también había amenazado repetidamente con hacer retroceder a Irán a la «Edad de Piedra». Algunos pocos pedían no tomarlo en serio alegando que los mensajes de Trump eran contradictorios, pues también escribió «Dios bendiga al gran pueblo de Irán», al que previamente había prometido liberar de la opresión de los Ayatolas.
Pero la retórica de Trump trasciende el mero “tono contradictorio”, y exige repudiar la bravuconería elegida con la que amenazaba lanzar un ataque a gran escala contra un país de 93 millones de habitantes si no acataba su ultimátum.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, respondió a lo que calificó de «fuerza bruta» por parte de Trump en una publicación en la plataforma social X:
“El poder de la cultura, la lógica y la fe de una nación ‘CIVILIZADA’ en su justa causa prevalecerá sin duda sobre la lógica de la fuerza bruta”, escribió Baqaei.
Ahora bien: surge la pregunta ética: ¿por qué el poder de la cultura, la lógica y la fe de una nación civilizada como la judía en Israel guarda silencio; y, por el contrario, ¿por qué intelectuales y líderes norteamericanos judíos sí protestaron?
Y una tercera pregunta: ¿por qué la oposición política de los demócratas anti Netanyahu guardan silencio mientras los demócratas en el Congreso de EE.UU. denuncian la retórica genocida de Trump?
Un grupo de senadores demócratas, incluido el líder de la minoría, Chuck Schumer, denunciaba: «Hablamos hoy con una sola voz y un solo propósito: condenar la amenaza del presidente Trump de extinguir a toda una civilización», escribió Schumer en una declaración conjunta. “Esto no es fortaleza. Destruir intencionalmente la energía, el agua o la infraestructura básica de la que dependen decenas de millones de civiles para castigar a los mismos civiles que sufren a manos del régimen iraní constituiría un crimen de guerra, una traición a los valores sobre los que se fundó esta nación y una falla moral” (8/4/25 JTA).
Asimismo, líderes de organizaciones judías del establishment de EE.UU. reaccionaron dignamente acusando a Donald Trump de usar retórica genocida el martes, luego que publicara en línea que, si Irán no reabre el estrecho de Ormuz, «toda una civilización morirá esta noche, para no volver jamás… No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá. Sin embargo, ahora que tenemos un cambio de régimen completo y total, donde prevalecen mentes diferentes, más inteligentes y menos radicalizadas, tal vez algo revolucionariamente maravilloso pueda suceder, ¿quién sabe?».
Amy Spitalnick, directora ejecutiva del Consejo Judío para Asuntos Públicos, condenó las declaraciones del presidente Trump, afirmando en un comunicado que “simplemente no hay palabras para describir el peligro que supone que un presidente estadounidense amenace abiertamente con aniquilar a toda una civilización”. En sus comentarios, aludió a la historia del pueblo judío, que se ha enfrentado a líderes genocidas. “Que quede claro: las amenazas del presidente son profundamente reprobables para nosotros, como judíos y como estadounidenses, y deben ser condenadas por todos los líderes, independientemente de su postura sobre la guerra con Irán”, declaró Spitalnick. “Sabemos lo que significa que los líderes pidan la aniquilación de comunidades y poblaciones”.
Spitalnick no fue el único líder judío en pronunciarse. Jeremy Ben-Ami, presidente del grupo de presión liberal proisraelí J Street, declaró que la organización estaba «consternada por las atroces declaraciones del presidente Trump. Este lenguaje —una amenaza de cometer crímenes de guerra— es una flagrante violación de los valores judíos y estadounidenses, sin duda no conducirá a la desescalada que necesitamos desesperadamente y es un ejemplo aterrador de la violencia sin sentido que ha caracterizado el liderazgo de Trump», afirmó Ben-Ami, instando al Congreso y al Gabinete a «hacer todo lo posible para contenerlo y destituirlo».
Timothy Snyder, historiador del Holocausto, también formuló la acusación contra el presidente en una publicación de Substack publicada el martes, titulada «El presidente habla de genocidio». “Bombardear un puente, una presa, una central eléctrica o una planta desalinizadora, que en cualquier caso probablemente constituye un crimen de guerra, podría tener una connotación legal diferente, una genocida, si se lleva a cabo tras la manifestación de intenciones genocidas por parte del comandante y jefe de Estado”, escribió Snyder
Para algunos judíos, el inminente plazo impuesto por el presidente a Irán adquirió mayor relevancia al coincidir con los últimos días de Pesaj, la Pascua judía, mientras Irán continuaba bombardeando Israel con misiles. “Esta noche, rezo para que los faraones que insisten en nuestra destrucción reconozcan el daño que pueden infligirse a sí mismos”, escribió en Facebook el rabino Arie Hasit, vicedecano del Seminario Rabínico Schechter en Israel. “Que reconozcan que Irán puede dejar de lado su insistencia en la destrucción de Israel y que pueden tomar las medidas necesarias para poner fin a esta guerra”. “Y rezo para que, si son derrotados por el faraón, ningún líder intente usurpar el papel de Dios”, continuó Hasit. “Que, en nombre de mi futuro, nosotros no aniquilemos ninguna civilización. Entendemos que ni siquiera el peor de los enemigos justifica el uso de nuestro poder más feroz” (8/4/25 JTA).
El lenguaje de los Cruzados de la coalición contra Irán
La tregua Irán-EE.UU. negociada por Paquistán, e impuesta por Trump, cayó mal en Israel, que prefiere la guerra permanente contra Irán, política totalmente contraria a las expectativas de Trump, quien busca hacer deals energéticos con los nuevos sucesores de la cúpula persa decapitada.
Por su parte, la oposición política a Bibi aprovecha la tregua no para explicar las ventajas de la diplomacia sobre la guerra, sino para denunciar el fracaso de Netanyahu en conseguir por medio de la guerra los objetivos estratégicos de terminar con la amenaza nuclear y balística liquidando el régimen de los Ayatoilas.
Cínicamente, el premier de ultraderecha sigue utilizando falacias retoricas triunfalistas para justificar la aceptación de la tregua, pero advirtiendo su boicot, mediante la radicalización de la guerra en el frente abierto contra Hezbolá y, ademas, destruyendo aldeas chiitas civiles en el sur de Líbano.
No solo palabras tóxicas son utilizadas por Netanyahu para simular sobre la aceptación de la tregua: el mismo día que comenzó la tregua con Irán, ordeno una ofensiva bélica contundente que costó la vida a más de 250 libaneses, que amenaza saltar por los aires la frágil tregua si Irán como represalia, vuelve a cerrar el Estrecho de Ormuz.
Pero el villano principal de jugar a una guerra toxica es el secretario de Defensa de Trump, un Cruzado fundamentalista católico que pretende librar una guerra religiosa contra Irán.
“En menos de 40 días, uno de nuestros comandos combatientes, el Comando Central, utilizando menos del 10 % del poder de combate total de Estados Unidos, desmanteló uno de los ejércitos más grandes del mundo”, dijo Pete Hegseth para justificar la tregua.
Pero el secretario Hegseth no usa un lenguaje militar estratégico, sino lenguaje de guerra de religión para motivar a los cristianos norteamericanos contra los fanáticos islámicos iraníes.
El 23 de marzo pasado, Greg Jaffe y Elizabeth Dias reportaron en el NYT que Peter Hegseth habló de una “fuerza abrumadora” y de la capacidad inigualable del ejército estadounidense para hacer llover “muerte y destrucción desde el cielo” sobre sus enemigos iraníes “apocalípticos”.
Después, el secretario de Guerra Pete Hegseth, hizo un llamado desde el Pentágono al pueblo estadounidense para que realizara una forma específica de oración en tiempos de guerra. Les pidió rezar por la victoria en la batalla y la seguridad de sus soldados.
“Cada día, de rodillas, con sus familias, en sus escuelas, en sus iglesias”, dijo, “en el nombre de Jesucristo”. En un momento en que los ejércitos de Estados Unidos e Israel están lanzando miles de bombas sobre una nación musulmana de mayoría chií, llamó la atención el carácter explícitamente cristiano del llamado de Hegseth.

El secretario de Defensa de Donald Trump, o secretario de Guerra, según la denominación preferida por Hegseth, es el rostro más arrogante y belicoso de la guerra que homologa a cruzada religiosa, explican Greg Jaffe y Elizabeth Dias Alardea de haber dado a las tropas estadounidenses «máxima libertad de acción en el campo de batalla». El 5 de marzo, por ejemplo, declaró: «Las estúpidas guerras políticamente correctas del pasado eran lo contrario de lo que estamos haciendo aquí». Y la víspera: «Nuestras reglas de combate son audaces, precisas y están diseñadas para desatar el poderío estadounidense, no para encadenarlo». Aplicación práctica de las tácticas empleadas en Irak que describe en su libro ‘La guerra contra los guerreros'(2024), cuestionando la necesidad de cumplir con la Convención de Ginebra.
Hegseth tiene experiencia militar: se alistó en la Guardia Nacional como oficial de infantería, y sirvió en Guantánamo, Afganistán e Irak. Después de aparecer frecuentemente como colaborador de Fox News, se hizo presentador de la cadena antes de ser elegido como secretario de guerra. Su imagen de hipermacho exacerbadaque ha hecho popular, especialmente entre hombres jóvenes del trumpismo. La Casa Blanca incluyó su imagen en uno de los controvertidos videos sobre la guerra hechos con extractos de películas y superhéroes. (Idoya Noain, ‘Pete Hegseth, un cruzado arrogante y belicoso al frente de la guerra en Irán’,15/3/26: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20260315/perfil-pete-hegseth-cruzado-arrogante-belicoso-guerra-iran-127938280)
Muy significativo, la alianza con Israel para Hegseth se reduce a mero pacto militar. «Puedes amar EE.UU. sin amar Israel, pero eso me dice que tu conocimiento de la Biblia y la Civilización Occidental está penosamente incompleto», escribió en su libro American crusade (2020)
Ahora bien, las amenazas y advertencias del ministro de Defensa Israel Katz, no enuncian un discurso religioso, pese que atribuye un designio antisemita a los ataques iraníes durante Pesaj: «Este enemigo es un enemigo antisemita. Un enemigo que conoce el judaísmo, las festividades judías, y por lo tanto actúa deliberadamente». Obviamente, Katz se desentiende completamente que Rugidodel león fue lanzado en pleno Ramadán musulmán.
Al igual que Hegseth, el discurso triunfalista de Katz se jacta de éxitos de la estrategia de decapitación conjunta de líderes religiosos y militares de Irán, tanto como de la capacidad destructora de la fuerza aérea de Tzahal.
A fin de justificar la reciente tregua impuesta, Israel Katz, aplaude los éxitos “absolutamente impresionantes logrados en el ataque y la defensa y en las actividades junto a los socios estadounidenses”, antes de burlarse de que “los miembros de la cúpula iraní que sobrevivieron son unos cobardes que abusan de mujeres, niños y ancianos en las calles y están especializados en el asesinato de civiles”.
“Ya están amenazando con asesinar y masacrar a los que protesten (contra las autoridades), pero vemos que, cuando hacen frente a una fuerza real, huyen como ratas, igual que los líderes de Hamás en Gaza”, según el comunicado difundido por su ministerio.
Lamentablemente, los periodistas israelíes se abstienen de pedir explicaciones a Katz sobre porque la aviación israelí bombardeó objetivos civiles, incluyendo niños, reportándose al menos 18 personas fallecidas en zonas residenciales de la provincia de Alborz y numerosas “víctimas colaterales” en áreas residenciales y escuelas.
Y si bien las amenazas y advertencias del ministro de Defensa no enuncian un móvil religioso como en el discurso de Hegseth, Katz atribuye un designio abiertamente antisemita a los ataques iraníes durante Pesaj: «Este enemigo es un enemigo antisemita. Un enemigo que conoce el judaísmo, las festividades judías, y por lo tanto actúa deliberadamente». Obviamente como se observó, Katz se desentiende que “Rugido del León” fue lanzado en pleno Ramadán musulmán.
Básicamente, el ministro israelí de Defensa es el portavoz de la guerra permanente en todos los frentes, advirtiendo que la ofensiva militar de su país y Estados Unidos a Irán “continuará sin límite de tiempo” hasta que se logren “todos los objetivos” y se consiga “la victoria en la campaña”.
Katz volvió a afirmar que “los líderes iraníes supervivientes huyen como ratas hacia los túneles”, desde donde dijo que ordenan los ataques. Añadió que “las cámaras frigoríficas de los hospitales iraníes están llenas de miles de efectivos de la Guardia Revolucionaria y el Basij”, algo que, aseguró, se desconoce porque Irán controla la conexión a internet en el país.
En un discurso reciente, Katz volvió a comparar a los líderes de la República Islámica con los de Hamás en la Franja de Gaza, afirmando que están “alineados” y que ambos se esconden en túneles.
La comparación, sin embargo, omite completamente para Gaza el objetivo supuestamente democrático que atribuye a la invasión de la coalición de apoyar la sublevación civil en Irán. Katz reiteró el mensaje del gobierno israelí de que debe ser el pueblo iraní el que “se levante, actúe y derroque al régimen” opresor. “En última instancia, depende de ellos”, insistió
La estrategia de guerra permanente de Katz desplaza completamente obtener objetivos estratégicos mediante negociaciones diplomáticas en Líbano.
El Ejército israelí aseguró el miércoles, primer día de alto el fuego, haber alcanzado “grandes logros” en los 40 días precedentes de guerra con Irán, pero adelantó que van a continuar bombardeando el Líbano, “donde la amenaza persiste”. Por la tarde, Katz reconoció que Tzahal había atacado más de 100 objetivos en tan solo diez minutos en todo el Líbano, la mayor oleada de ataques desde el 2 de marzo, causando pánico entre la población civil.
El Gobierno libanés aseguró que los ataques israelíes lanzados el miércoles contra diferentes puntos del Líbano causaron “decenas” de muertos y “cientos” de heridos. Más de 1.500 civiles han muerto en territorio libanés y otras 4.800 han resultado heridas en los ataques de Israel, sin incluir esta última oleada, de acuerdo con el recuento de las autoridades libanesas.
Por su parte, Tzahal reconoce que once soldados del Ejército israelí han fallecido en el sur de Líbano (uno de ellos por fuego amigo), mientras que dos civiles israelíes han muerto por ataques de Hizbulá contra el norte de Israel, y un tercero por fuego de artillería errado de las fuerzas israelíes. (EFE 8.4.26)
Katz reitero que, al concluir la operación militar, Tzahal se posicionarán en una zona de seguridad dentro de Líbano, a lo largo de una línea defensiva contra misiles antitanque, declaró el ministro, tras una evaluación de seguridad con altos mandos militares
Pero la opinión pública israelí es descreída de la eficacia de una zona de seguridad que mostró su fracaso luego de 18 años tras la segunda guerra del Líbano.
Desgraciadamente, también muestra indiferencia ante el anuncio de Katz de que a los más de 600 mil residentes del sur de Líbano que fueron evacuados hacia el norte en las últimas semanas se les prohibiría regresar al sur del Litani “hasta que se garantice la seguridad de los residentes israelíes del norte”. Además, la mayoría es indiferente de la advertencia del ministro de que todas las viviendas en las aldeas libanesas cercanas a la Línea Azul serían demolidas para eliminar las amenazas transfronterizas, citando modelos utilizados por Tzahal en las zonas de Rafah y Beit Hanoun de la Franja de Gaza. Les basta creer que Tzahal está destruyendo infraestructuras y armas y demoliendo edificios utilizados como posiciones de tiro. Creen a pie juntilla la declaración del ministro Katz que fuerzas israelíes operan en Líbano solo “para proteger a los residentes del norte y eliminar las amenazas directas contra ellos”. Katz reconocía, además, que las tropas estaban entrando en las aldeas “con gran fuerza”, eliminando a los terroristas de Hezbola, sin discernir quienes son terroristas y quienes población civil…
“Estamos decididos a separar a Líbano del ámbito iraní, a arrancarle los colmillos a la serpiente y a privar a Hezbolá de su capacidad de amenaza, cambiando de una vez por todas la situación en Líbano, con una presencia de seguridad de Tzahal en los lugares necesarios, con una aplicación estricta de la ley y una disuasión absoluta, tal como en Siria y Gaza”, prometió el ministro de Defensa.
En síntesis, escuchamos en Líbano el mismo mantra para justificar los ataques en Irán con el objetivo de “Cambiar de una vez por todas la situación de seguridad” en el país de los Ayatolas.
“Prometimos proteger a las comunidades del norte, y eso es exactamente lo que haremos”, declaró Katz.
El ministro de Finanzas israelí, Bezalel Smotrich, declaró el 23 de marzo que las Fuerzas de Defensa de Israel deberían establecer el río Litani como la “nueva frontera” del Estado judío con el Estado libanés.
Katz coincide completamente en términos estratégicos con el ministro ultra derechista y líder del partido mesiánico fundamentalista Sionismo Religioso. La campaña en curso contra Hezbolá “debe terminar con un cambio radical” que vaya más allá de la derrota del grupo terrorista respaldado por Irán, dijo el ministro Smotrich el 24 de marzo a los periodistas durante una reunión de la facción de su Partido del Sionismo Religioso en la Knéset .“El Litani debe ser nuestra nueva frontera con el Estado libanés, al igual que la Línea Amarilla en Gaza y como la zona de amortiguación y la cima del Hermón en Siria”, afirmo el líder fundamentalista religioso sionista.
Actualmente operan cuatro divisiones desplegadas en Líbano, según una fuente del ejército israelí, que han llegado hasta 10 km al norte de la frontera en algunos lugares, precisa una fuente militar libanesa.
El ministro de Defensa Katz anunció la semana pasada que Tzahal controlaría el sur de Líbano hasta el río Litani, situado unos 30 km al norte de la frontera.
También advirtió que cientos de miles de habitantes de esa región no regresarían a sus hogares mientras no se garantizara la seguridad del norte de Israel. Sin embargo, el ministro no reacciona en términos políticos sino como líder de la potencia militar ocupante cuando es informado de que Hizbolla ha «reclutado en las últimas décadas a personas originarias de las aldeas del sur». Katz no quiere comprender la base social y popular que le ha dado una legitimidad local a Hisbolla de la que Israel teme que se aproveche en caso de regreso de los habitantes, tal como explica a la AFP el analista militar y general retirado del ejército libanés, Jalil Helou.
Posdata
David Wood, experto del International Crisis Group, considera que «a medida que Israel progresa más en Líbano, se mete en un tipo de combates que en realidad podría convenir más a Hezbolá, en particular una guerra de guerrillas basada en ataques relámpago».
El ejército libanés, por su parte, anunció que sus tropas «se están reposicionando y redesplegando» en varias localidades del sur por donde avanzan las tropas israelíes, por temor a quedar cercadas o ser blanco de ataques.
Para Eyal Zisser, especialista en Líbano de la Universidad de Tel Aviv, no hay que tomar, sin embargo, las declaraciones de Katz “al pie de la letra”.
«Es bueno para hacer declaraciones, pero siempre hay que comprobar si están en sintonía» con las del primer ministro israelí, analiza.
Desgraciadamente, pareciera que, según el experto, nuestro único consuelo es que el ministro de guerra y Netanyahu también compartirían “meras discrepancias semánticas” en las odiosas batallas de palabras envenenadas en una situación semejante a los supuestos malentendidos lingüísticos entre Trump y su Cruzado ministro de guerra fundamentalista.
Pero la mejor evidencia de que después de la tregua en Irán la batalla de palabras envenenadas continua, sin malentendidos, en el frente libanes es el nombre “Oscuridad eterna”, elegido por Tzahal para nombrar a la eterna guerra permanente contra Hizbolla e Irán, tal como editorializa Haaretz (8/4/26).