Durante años, el rock se identificó con los excesos y las muertes tempranas, como las de Hendrix, Janis Joplin, Amy Winhouse, entre otros.
Sin embargo, acorde a los tiempos actuales, la longevidad es una nueva marca para músicos que se mantienen vigentes en edades impensadas décadas atrás. Tal es el caso de Bob Dylan, Paul Mac Cartney o Mick Jagger, por citar algunos de los más renombrados.
Hoy celebramos los 80 años de una leyenda viviente del rock israelí: Shalom Janoj.
Shalom Janoj nació en el kibutz Mishmarot, en el eje que comparte con la ciudad de Cesárea, aunque más adentro. Un típico entorno rural y socialista que por entonces era dominante en los años previos a la constitución del Estado de Israel. Como segunda generación del kibutz, Janoj compartía con otros jóvenes de su camada el amor por su entorno paisajístico y social y al mismo tiempo una aspiración de trascender las fronteras de ese universo amoroso pero cerrado.
Con su hermano Dany, y su amigo Meir Ariel, se convirtieron desde adolescentes en los animadores musicales de los eventos del kibutz, introduciendo algunas de las canciones que de a poco iban componiendo. De esa época es su primera canción original, “Laila”, un tema infantil inspirado en las noches de los chicos del kibutz que por entonces se criaban en forma colectiva, separados de los padres, lo que en hebreo se conoce como “crianza compartida». El grupo luego tomó el nombre de “Mishmarón”, al que también se sumaría Janan Yovel.
Con el reclutamiento de Janoj en las bandas musicales del ejército, la canción “Laila” comenzó a circular masivamente y su perfil como artista profesional comenzó a tomar forma. En paralelo al trío “Hashlosharim”, que él mismo calificó como un emprendimiento comercial, su primer gran socio fue Arik Einstein, con quién grabó dos discos fundamentales: “Plastelina” y “Shablul”.
Pero Janoj ansiaba trascender su propio mundo y se mudó a Londres, dónde grabó su primer disco solista, “Shalom”, íntegramente en inglés, donde los resultados no lo acompañaron. Oshik Levy evocaba esos años de búsqueda en una canción: “Shalom habla inglés como en el kibutz” (“Yonatan, sa habaita”, letra de Yonathan Guefen).
Su regreso a Israel, a mediados de los setenta, fue en formato banda. Tamuz fue la primera gran banda de rock, donde las letras de Meir Ariel y el liderazgo de Shalom Janoj marcaron una época dorada.
Sin embargo, Shalom Janoj quería tener una carrera de solista y entonces retomó su propio camino, por momentos compartido con Arik Einstein y en otros en solitario con sus músicos con un pico en 1985 con la edición de su cuarto álbum solista: “Mejakim le Mashiaj”.
Compositor versátil, su registro va del rock and roll a la balada intimista o el blues. Así fue que en su quinto disco “Rak ban adam” (Sólo un ser humano) de 1988 apareció por primera vez “Negued haruaj” (Contra el viento).
No pasa ningún auto, la lluvia cubre la ciudad
El viento aumenta y pone nombres a los lugares que ya conocés
Y vos estás borracho y te incrustás la cabeza contra la pared.
Vos no sos el único que caminás en contra del viento.
Caminás contra el viento, la calle se tambalea
yo confío en que la lluvia siga cayendo
en que la noche continuará
Mi amor, no hay que temer
Siempre el momento más oscuro es antes del amanecer.
Si bien en su versión original la canción es más rítmica, con el tiempo fue tomando un tono más intimista y contó con diferentes versiones de otros artistas.

En particular, hoy destacamos la de Amir Dadón, que grabó para la serie “Simanei sheelá”.
Amir Dadon inició su carrera musical a mediados de los noventa, pero tuvo uno de sus primeros grandes éxitos en 2008, cuando fue la voz de “Sheeriot shel ajerim” , que se convirtió en uno de los grandes éxitos de El proyecto de Idan Raichel.
En 2011, el canal 2 de Israel lanzó una provocativa serie que contaba las historias de personas que dejaban la ortodoxia judía para pasar a vivir una vida más liberal. A diferencia del proceso de ortodoxización, que en hebreo se conoce como “Lajzor Bitshuvá” (Volver a la respuesta), cuando el sentido se invierte se habla de “volver a la pregunta”, con toda la incertidumbre elegir una existencia sin respuestas prefijadas ni sentidos trascendentes que orienten la experiencia de vivir. El tema musical que marcó esta seria “Simanei sheelá” (Signos de interrogación) fue justamente “Negued ha ruaj” en la versión de Amir Dadón, que manteniendo el tono intimista que había tomado la canción con los años, le dio una nueva capa de sentido al vincular la canción de un hombre que atraviesa la desazón y el tormento para luego vivir “un nuevo amanecer”, con el desafío de aquellos que desafían los universos cerrados en los que se formaron con respuestas para todo. Así salió el todavía vigente Shalom Janoj de la experiencia del kibutz y del Israel ideologizado de los sesenta, y así salieron los protagonistas de “Simanei sheelá” de sus comunidades ortodoxas. Todos contra el viento.