Itzjak Frankenthal vive en Jerusalem. Ha dejado todo para dedicarse a la búsqueda de la paz a partir del asesinato de su hijo Arik, quien -en julio de 1994- salió de su base militar, se subió a una camioneta que lo levantó cuando hacía dedo en la ruta y los ocupantes -vestidos como religiosos judíos- lo mataron dentro del mismo vehículo. En realidad eran militantes del Hamas que buscaban víctimas para calmar su sed de violencia.
Frankenthal estuvo en la Argentina -donde permaneció entre el 1 y 7 de noviembre- para difundir su historia (la de su hijo y la de tantos otros luchadores por la paz), entrevistarse con el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel y ser el orador principal en el acto en recordación de su amigo personal, Itzjak Rabin.