La desmesura atraviesa a la sociedad argentina. El movilero de cualquier radio o canal de televisión tiene una sola palabra para caracterizar cualquier inconveniente en el tránsito, sea menor o superlativo: lo denominará caos. Es ese mismo movilero que tratará por todos los medios de acentuar la dramatización de un caso trágico. Es el familiar de la víctima, que relatará como una periodista anorgásmica de la CNN, el accidente en que perdió la vida su hijo. Es el adolescente que acentuará con el ‘re’ delante de cada palabra, el acceso al plano superlativo de todo lo que narra o describe. Es el ciudadano ‘tinellizado’ que dispensará el carácter de ídolo o genio a cualquier frecuentador de la pantalla televisiva. Es el periodista deportivo que catapultará a la condición de crack a cualquier chiquilín que tuvo un partido afortunado. Es el periodista radial uniformado en la nueva onda que bajo la fórmula de entretenimiento e información, promueve la banalidad como sinónimo de atracción de la audiencia…