Opinión
Gran Hermano
El juego es tan perverso como atractivo. Dieciocho personas deben convivir, sin conocerse previamente, durante un plazo máximo de 112 días, ignorando todo lo que sucede en el exterior. Semanalmente se nomina a quienes serán expulsados de la Casa, pero son los televidentes los que deciden vía celular quién de los postulados es el que egresa.
El cuarto oscuro es reemplazado por el confesionario. Es en ese mismo lugar donde el Gran Hermano le pone sus orejas, cual pseudo psicoanalista, para escuchar las cuitas de los conflictuados participantes.