Durante mucho tiempo se pronosticó, como inevitable, la lucha por la Provincia de Buenos Aires, donde residen el 38% de los votantes. Se la vaticinó bajo la denominación, con influencia iraquí, de “la madre de todas las batallas”. Durante la primavera kirchnerista, basada en un cambio significativo de discurso y la concreción de hechos sorprendentes y prometedores, resultaba previsible la contienda Kirchner – Duhalde, para desmontar el aparato justicialista, base de sustentación del ex Presidente Eduardo Duhalde, el mismo que eligió y catapultó a la presidencia a Néstor Kirchner. En ese tiempo de avances concretos se diseñó, como instrumento de lucha la transversalidad, que nunca superó la idea de una confluencia de dirigentes sin votos, francotiradores, alejado de los denostados aparatos. Una nueva “Alianza”, con conducción peronista, pero para conformar un partido de centro izquierda.