Efectos secundarios de las guerras
La deuda de las ideologías
El 31 de mayo fue feriado en los Estado Unidos, en homenaje a los caídos en las múltiples guerras que ha tenido este país. Que, como lo ha observado la revista “Duke” -publicada por la Universidad homónima- fue expansionista desde los días de la independencia, mucho antes de transformarse en una potencia imperial. La prensa recordó a esos muertos, centrándose en los abatidos en la Segunda Guerra Mundial, quizá por ser, junto con la independencia, las únicas en las que pudo invocar una razón honorable para entrar en el conflicto, sin provocar divisiones entre los norteamericanos como ocurre con la de Secesión (que para públicos ajenos, es necesario recordar que todavía provoca polémicas, sobre todo en los estados del sur, donde muchos sostienen que el problema de la esclavitud no tuvo nada que ver). La ocasión fue propicia porque, además de que pocos días después se recordó el desembarco en Normandía, que dio comienzo a la derrota del nazismo, en el intermedio ocurrieron hechos como la inauguración de un monumento en el campo de exterminio de Belsen, en Polonia, donde asesinaron a 600 mil judíos, además de un número indeterminado de gitanos y opositores al régimen de Hitler. En conjunto, las fechas fueron aprovechadas para referirse a los soldados norteamericanos como a héroes, con cuya intervención fue posible ”terminar con el horror del nazismo” destacándose en titulares que “Salvaron a la civilización”.