
La verdadera lucha por la democracia es la lucha contra la ocupación
Cada sábado por la noche, en Tel Aviv y otras ciudades de Israel, cientos de miles de personas se congregan para encontrar un sentido de pertenencia, para alimentar un fuego democrático que arde en sus corazones, y que lucha contra el riesgo de perder lo que resta de las instituciones democráticas del país. Cada sábado a la noche se lleva a cabo una peregrinación que culmina con la celebración del ritual central, las plazas se llenan de color y de banderas ondeando al viento. El problema es que mientras cientos de miles de israelíes (en su gran mayoría, judíos) protestamos semana a semana contra el golpe judicial, el gobierno israelí está logrando avanzar en la anexión de Cisjordania. Este proceso culminará con la destrucción de nuestro país como un Estado judío y democrático.








