Aparecido en ‘La Vanguardia’ -22 de julio de 2006-:
Un pueblo aplastado
por intereses internacionales
“Las guerras de El Líbano empiezan siempre fácilmente pero nunca se sabe cuando acabarán. Recuerdo que cuando comenzó aquella guerra civil o incivil, un radiante día de la primavera de 1975, los libaneses empezaron a contarla por semanas o por ‘rounds’ como en los combates de boxeo en los rings. La guerra duró nada menos que quince años, hasta 1990. Y cuando el jefe del gobierno israelí Menahem Begin y su ministro de Defensa, Ariel Sharón, ordenaron a sus soldados invadir El Líbano, en otro verano de 1982, que al principio debía tener un objetivo limitado -dominar una zona de 50 kilómetros de profundidad en territorio libanés a partir de la frontera israelí para arrancar de cuajo las bases guerrilleras que hostigaban las localidades de la Alta Galilea-, las tropas expedicionarias llegaron a Beirut y ocuparon sus barrios, con lo que se rompió la convención de que nunca se ocuparía una capital árabe, tras una dura ofensiva militar de varios meses”.