Cantante israelí y del mundo, David Broza es virtuoso en la guitarra, destacado vocalista e intérprete. En sus eclécticas armonías y melodías se unen sonidos de latitudes diversas. Sus acordes tienden puentes de entendimiento y paz entre múltiples culturas. Humano y pacifista, el arte es su campo de batalla. Activista social y solidario. Le canta al amor, a la mujer y al hombre. Apuesta al entendimiento entre los pueblos y sus habitantes por medio de la construcción de sólidos puentes culturales. Embajador de buena voluntad de Unicef. Sigue vigente con optimismo en su espíritu el Ihie tov (Estará bien). Musicalizador y compositor de Jonathan Geffen, Jorge Drexler, Joaquín Sabina y Pablo Guerrero, entre otros. Generoso con su música, su canto y guitarra. Sus convicciones, una fortaleza como Meztada. Más de veinticinco exitosos discos editados. Un carisma y talento mágico que entrega a su público en cada presentación sobre el escenario. Es David Broza, no hay otra definición posible para él que él mismo. Tan músico, tan talentoso, tan amplio, tan diverso, pero sobre todo tan necesario.
Por Enrique M. Grinberg