Desde el estallido de la guerra en Gaza, Israel se ha visto involucrado en un conflicto en múltiples frentes con fuerzas que han atacado desde el Líbano, Irak y Yemen. En cambio, aparte de algunos incidentes ejecutados principalmente por grupos palestinos, no parece que se esté formando un frente activo contra Israel en Siria. Aunque el ambiente en Siria es generalmente de apoyo a los palestinos (junto con las críticas al presidente Bashar al-Assad, el eje de la resistencia y a la comunidad internacional), Assad no está interesado en apoyar a Hamás, ya que el precio es una posible amenaza a su supervivencia. Irán también puede preferir mantener a Siria fuera del conflicto para salvaguardar su “activo sirio”, y activarlo cuando Teherán lo decida -y no los palestinos-. Sin embargo, Israel haría bien en seguir cobrando un precio a los miembros del “eje” ubicados en Siria por sus actividades en otros frentes, mientras sigue aprovechando la oportunidad de debilitar sus capacidades militares, dado que el riesgo de una escalada en el frente sirio probablemente sea menor que en otros lugares.
Desde el estallido de la guerra en Gaza, Israel ha enfrentado desafíos en varios frentes creados por representantes iraníes en todo el Medio Oriente -principalmente Hezbollah, los hutíes en Yemen, y las milicias chiítas en Irak, que han atacado bases militares estadounidenses-. Dado su compromiso con Hamás en el marco del “eje de resistencia”, parece que el objetivo de estas organizaciones es involucrarse en un conflicto limitado para ejercer presión directa e indirecta sobre Israel (a través de Estados Unidos), para poner fin al conflicto/guerra contra Hamas -y principalmente, desviar la atención de las FDI de la Franja de Gaza hacia otros frentes-. En Siria, por el contrario, aparte de una serie de incidentes de lanzamiento de cohetes atribuidos a facciones palestinas y ataques de milicias chiítas contra bases estadounidenses en suelo sirio, actualmente no parece que se esté formando un frente activo en la frontera entre Israel y Siria. Es evidente que el presidente Bashar al-Assad no tiene prisa por contribuir a la campaña y convertir a Siria en un importante escenario de conflicto, por tres consideraciones principales:
Supervivencia: Al comienzo de la guerra, Israel transmitió algunos mensajes amenazadores a Assad, advirtiéndole que participar en el conflicto pondría no sólo a Damasco en peligro, sino también su existencia. El propio Assad, que sobrevivió doce años de la sangrienta guerra civil siria y es muy consciente de las capacidades del ejército israelí (que ahora también se beneficia de una importante ayuda estadounidense), no está dispuesto a arriesgar el futuro de su régimen.
Relaciones entre Hamás y Siria: Hamás, cuyas raíces ideológicas están en los Hermanos Musulmanes, no sólo fue muy crítico con Assad durante la guerra civil siria, sino que apoyó activamente a sus oponentes, especialmente a las organizaciones rebeldes afiliadas a los Hermanos Musulmanes. A lo largo de los años ha habido un acercamiento lento pero constante entre el régimen sirio y Hamás, en parte como resultado de la presión ejercida por Irán y Hezbolá, que buscaban unificar las fuerzas del “eje” en su resistencia a Israel. En octubre de 2022, las partes acordaron renovar las relaciones, pero en agosto de 2023, Assad acusó a Hamás de hipocresía y traición. Assad insistió en que las relaciones no volverían a ser como eran antes de la guerra civil siria.
Consideraciones sobre el Eje: Bien puede ser que la no participación de Siria en la guerra refleje las directivas del Eje y no sólo la propia decisión de Assad. Aunque Irán aspira a desafiar a Israel en tantos frentes como sea posible, no está dispuesto a sacrificar su activo sirio por el bien de Hamás, ya que Siria es un importante centro territorial y logístico para la presencia de la República Islámica en la región. Más bien, quiere proteger este potencial en caso de que estalle una guerra con Israel o entre Hezbolá e Israel. Desde una perspectiva iraní, puede que en este momento sea mejor agotar a sus otros representantes -como los hutíes en Yemen y las milicias en Irak- y hacer un uso limitado de Hezbolá, debido a su papel de liderazgo en el eje de resistencia.
Sin embargo, aunque no se ha desarrollado un frente adicional con Siria, no todo está tranquilo. Desde el estallido de la guerra en Gaza han habido varios incidentes de lanzamiento de cohetes hacia Israel desde el lado sirio de la frontera. Estos ataques fueron llevados a cabo por facciones palestinas, aparentemente sin la aprobación del régimen sirio. Otros ataques, como el del dron que fue lanzado desde territorio sirio y que impactó en una escuela en Eilat, han sido atribuidos a las milicias chiítas que operan en Siria. En el caso del dron de Eilat, el ataque aparentemente fue llevado a cabo por la División Imam Hussein, una unidad de élite encabezada por un ex comandante de Hezbolá, Dhu al-Faqar, bajo el mando de la Fuerza Quds iraní. En respuesta, las FDI atacaron objetivos en Siria en varias ocasiones, exigiendo un precio al Estado soberano que albergaba al grupo y cobrando la vida de varios combatientes de Hezbolá (y, según informes de noticias extranjeras, también de miembros de la Fuerza Quds). Esto es algo que Israel suele evitar, dadas las “reglas del juego” con Hezbolá.

Además, desde el inicio de la guerra, las milicias proiraníes encabezadas por la “resistencia iraquí”, han atacado bases militares estadounidenses en Siria e Irak en decenas de ocasiones. Estados Unidos sólo respondió a algunos de estos incidentes atacando posiciones de las milicias en el este de Siria e Irak, para evitar una escalada.
Como de costumbre, el régimen sirio sigue luchando con una serie de desafíos que no están relacionados con la guerra en la Franja de Gaza. Lo primero y más importante es una ronda adicional de combates en el noroeste del país entre el régimen y las fuerzas rebeldes. En este marco, las fuerzas rusas y sirias han renovado sus ataques aéreos en las regiones de Homs e Idlib, y desde principios de octubre se han reportado decenas de muertos y cientos de heridos. Los enfrentamientos con las fuerzas locales continúan en el este de Siria y ha habido un marcado aumento de los ataques del ISIS contra las fuerzas militares sirias. En Suwayda, en el sur del país, la población drusa continúa protestando contra el régimen por la grave crisis económica.
¿Cómo ve Siria la guerra en Gaza?
La visión predominante en Siria respecto de la guerra en curso en la Franja de Gaza es la de un apoyo general a los palestinos, al tiempo que destaca la similitud entre los “crímenes de guerra” y el alcance de la destrucción en Gaza con lo visto en Siria durante la guerra civil. Las diferencias surgen vis-à-vis el régimen, el “eje de la resistencia” y Hamás.
El discurso oficial en Siria -al igual que el de los partidarios del régimen- se centra en el apoyo al ataque sorpresa de Hamás y al pueblo palestino, al tiempo que destaca la agresión israelí hacia los palestinos. Al mismo tiempo, los opositores al régimen han criticado la limitada atención regional e internacional prestada al pueblo sirio durante la guerra civil, en comparación con la atención dispensada a los palestinos, incluidas las manifestaciones masivas globales por la causa palestina. También se han criticado los llamamientos internacionales a un alto el fuego y al fin de la guerra en la Franja de Gaza, mientras que en el caso de la guerra civil siria fueron notablemente más débiles. Algunos opositores al régimen ven a Hamás como parte del “eje de resistencia” que incluye a Irán, Hezbolá y Siria, expresan su apoyo a Israel, y piden la eliminación de Hamás, con la esperanza de que esto debilite el eje. Cuando en una cumbre conjunta de la Liga Árabe y la Organización de Cooperación Islámica el 11 de noviembre Assad acusó a Israel de crímenes de guerra y condenó a Occidente por su respuesta a la guerra en Gaza, muchas personas en las redes sociales notaron la ironía de sus comentarios, dadas las atrocidades que el propio Assad cometió contra los palestinos de su país -así como el resto de sus ciudadanos- durante la guerra civil siria. En Idlib, un bastión de la oposición, la gente salió a las calles para expresar su solidaridad con el pueblo de Gaza, pero se burló de las declaraciones de Damasco condenando la ocupación sionista: “el mismo país que, junto con Rusia, Irán y Hezbolá, cometió crímenes de guerra contra el pueblo sirio, incluido el uso de armas químicas en Ghuta, cerca de Damasco, y en Khan Shaykhun, crímenes que son muchas veces más atroces y graves”. Críticas similares se han expresado entre los drusos: “Limpia tus dientes de la carne de los niños palestinos de Tel al-Zaatar [Líbano, 1976] y del campamento de al-Yarmouk [sur de Damasco, 2012-2018] antes de quejarte de Gaza”. Algunas fuerzas de oposición en Siria y en el exilio también han pedido a Israel que aproveche la oportunidad para eliminar a Assad.
El comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), Mazlum Kobane, dijo que el ataque de Hamás en Israel era inaceptable, pero también lo era la fuerza “desproporcionada” que Israel utiliza contra los palestinos. Las tácticas de Israel, advirtió, probablemente desatarían una nueva espiral de terrorismo extremista que bien podría hundir en llamas a toda la región y también extenderse a Occidente. Además, argumentó, la guerra permite a actores como Turquía aprovechar la situación e intensificar sus operaciones contra los kurdos, mientras la atención del mundo se centra en la Franja de Gaza.
Siria, la “campaña dentro de la guerra” y el significado para Israel
Parece que Assad y sus partidarios no quieren convertir a Siria en otra zona de conflicto de alta intensidad con Israel, como parte de la guerra en múltiples frentes emprendida por Irán y el “eje de resistencia”. Al mismo tiempo, la capacidad del régimen para frenar la actividad de facciones palestinas o miembros del eje en suelo sirio es limitada, y Damasco es susceptible a la presión de Irán y Hezbolá. Además, aunque los dos últimos no están necesariamente interesados en presionar a Assad en este momento, esto podría cambiar cuanto más se prolonguen los combates en Gaza, dependiendo de una escalada de la confrontación entre Israel y Hezbolá y de la medida en que Irán crea que la organización está amenazada.
En consecuencia, Israel debería ahora formular una estrategia clara para cada uno de los actores relevantes en el frente sirio, de modo que también pueda crear oportunidades. Con respecto al régimen de Assad, Israel debería encontrar el equilibrio entre exigir un precio directo por la actividad del “eje de resistencia” en suelo sirio, con el fin de alentar a Damasco a frenar la actividad hostil y subrayar el riesgo en el que incurre, evitando demasiada presión, lo que podría llevar a Assad a dar vía libre a los miembros del eje o incluso a responder por sí mismo a los ataques israelíes.
En cuanto a los elementos del “eje” en suelo sirio, Israel debería aprovechar el impulso proporcionado por la guerra para responder con más fuerza contra los activos del eje. En comparación con el Líbano, Israel disfruta de una libertad de operación mucho mayor en Siria; esto debería utilizarse para ampliar las operaciones contra Hezbolá y las milicias, con el fin de reducir sus capacidades militares y distanciarlos de la frontera con Israel. La frecuencia y el alcance de estos ataques deberían ser mayores que en períodos no bélicos o que en la Campaña entre Guerras, en marcha en Siria desde hace más de una década. Esto permitiría nuevas reglas del juego, lo que beneficiaría a Israel y también podría ayudar a formular una nueva realidad de seguridad para el “día después” en la arena siria.
Fuente:
https://www.inss.org.il/publication/assad-war/ INSS Insight N° 1803, 24 de diciembre de 2023. Organismo independiente Afiliado a la Universidad de Tel Aviv.
* La Dra. Carmit Valensi es investigadora principal del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS) y directora del Programa Arena Norte. Se especializa en asuntos contemporáneos de Oriente Medio, estudios estratégicos, conceptos militares y terrorismo, y su trabajo sobre estos temas ha aparecido en publicaciones académicas y profesionales
** Tal Avraham es asistente de investigación en el INSS. Fue licenciado de las FDI después de servir como oficial en varios puestos en una unidad de élite de la Dirección de Inteligencia y como comandante de departamento en el curso de capacitación de la unidad.