En los últimos meses del gobierno de Alberto Fernández existía una sensación de falta de autoridad presidencial ya que se lo veía muy poco y se miraba como si fuera el presidente al entonces candidato y ministro de economía, Sergio Massa. Este punto era algo que kirchneristas y antikirchneristas podían observar sin lugar a dudas. En este contexto es que aparece Milei con su discurso profundamente autoritario y mesiánico ante una población que mayoritariamente buscó creer en un “salvador” que los saque de la crisis económica (una tendencia muy fuerte en el pueblo argentino). Los seguidores de Milei poseen una fe ciega y fundamentalista en que es el salvador que los va a sacar del estancamiento económico. Y Javier Gerardo se cree el personaje y habla como si fuera un pastor frente a sus feligreses.
Sin embargo, Javier Gerardo es una persona que se ha destacado en los medios de comunicación por su total intolerancia a las críticas que se les hagan a sus ideas. En un programa de televisión en el año 2019, el actual presidente mantuvo una discusión con la modelo Sol Pérez por el cuestionamiento que esta última hiciera sobre sus ideas acerca del Estado. Cuando no pudo convencer con la fuerza de sus argumentos, apeló a la descalificación y la trató de “chorra y violenta”. Tiempo después, periodistas del programa “Involucrados” del canal América, informaban al aire que Milei había exigido el despido de Sol Pérez para retornar al programa. Y todo por el pecado de cuestionar el dogma del actual presidente. Algo parecido sucedió en diferencias que tuvo con el economista Juan Enrique, quien cuestiona sus posiciones desde la economía. Algo que a Javier Gerardo lo enoja mucho. En los últimos meses del año, el economista Juan Enrique fue despedido del canal C5N y, de acuerdo a la versión expuesto por Enrique, Milei habría tenido algo que ver en su despido.
El presidente ha manifestado su autoritarismo al popularizar entre sus seguidores consignas como “zurdos de mierda” o “marxismo cultural”. Son consignas que expresan un desprecio hacia todo lo que ellos consideran de izquierda que, traducido al lenguaje de sus seguidores, significa todos los que no piensan como ellos. Por eso Horacio Rodríguez Larreta fue insultado, por eso periodistas mujeres del canal TN también han sido tratadas de “zurdas” por los seguidores de este personaje. Pero estas palabras son peligrosas porque después se traducen en acciones de sus seguidores. La Junta Interna de la Asociación de Trabajadores del Estado denunció que a finales de noviembre aparecieron en el Hospital Durand pintadas intimidatorias con el mensaje “se viene el falcón verde, van a correr zurdos de mierda”, y además pintaron esvásticas. Una vez más, Milei y sus seguidores buscan intimidar a los que no piensan como ellos con acciones violentas.
Debemos recordar que al interior del oficialismo hay fuerzas que abiertamente reivindican a la dictadura más sanguinaria y asesina de la historia argentina así como a otras dictaduras. La vicepresidenta de la nación tiene una amistad muy fuerte con los nostálgicos del franquismo (si sí, esos que enviaron soldados para pelear en la Segunda Guerra Mundial en el bando de Adolf Hitler). El vocero de la presidencia, Manuel Adorni, es un provocador serial que ha cuestionado la cifra de desaparecidos de la dictadura militar argentina. El actual Procurador del Tesoro de la Nación tiene un historial de ser un militante nazi. Uno de los asesores del área de educación de Milei en plena campaña electoral había elogiado a la Gestapo. Pero su admiración por el autoritarismo lo lleva a que uno de los pocos jefes de Estado que concurrió a la asunción haya sido el Primer Ministro de Hungría Viktor Orban, homófobo, autoritario y que reivindica al régimen pro nazi de Miklos Horthy.

Pero Milei es el actual presidente, ya no es más un personaje de los medios o candidato a la presidencia. Ahora es Presidente de la República Argentina. Son muy pocos los que han llegado a esa posición, y el destino (y los votos) ubicaron a Milei en ese sitio. ¿Cuál fue el primer gesto del flamante presidente? Hacer un discurso de espaldas al Congreso, donde se encuentran los representantes del pueblo. Todo un gesto muy representativo de lo que es. Colaboró con el ex presidente Mauricio Macri para impedir las elecciones que finalmente le darían la victoria en el club Boca Juniors al máximo ídolo de sus hinchas, Juan Román Riquelme. Anunció un ajuste draconiano que va a generar una perdida enorme de poder adquisitivo en el pueblo y un enriquecimiento abusivo de la riqueza para los millonarios del país. Pero hasta ahora, lo más peligroso para el sistema democrático fue el anuncio del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 70/2023 que comunicó el miércoles 20 de diciembre en cadena nacional. La forma en que busca aplicar esta medida demuestra la nula capacidad del Javier Gerardo para conversar con los que no piensan como él. Es que en lugar de enviar proyectos de ley al Parlamento para que los representantes del pueblo cumplan con su rol de legislar, anunció un DNU que barre con más de 300 artículos de distintas leyes y varios son abiertamente ilegales. El DNU está viciado de inconstitucionalidad por abuso de funciones del Poder Ejecutivo sobre el Poder Legislativo, y que encima, en varios ítems, abiertamente viola la Constitución Nacional. Milei no quiso esperar para imponer de manera obscena y pornográfica las sociedades anónimas en el futbol o para reducir drásticamente los derechos de los trabajadores consagrados en el Artículo 14 Bis de la Constitución Nacional.
Pero en el gobierno argentino no se quedaron conformes con el Decreto de Necesidad y Urgencia y lanzaron un proyecto de ley denominado “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos”. A pesar de su nombre, el proyecto de ley restringe las libertades democráticas ya que impone penas de cárcel a quienes se manifiesten en la calle por sus derechos. ¿Meterán en la cárcel a los vecinos que protestan porque se quedan sin electricidad y sin agua ante temperaturas mayores a 40 grados? Pero lo peor es que en el mismo proyecto de ley, el gobierno solicita poderes extraordinarios al Parlamento en varios asuntos estratégicos bajo la excusa de una “emergencia”. Es decir que el presidente busca gobernar los destinos de la nación a espaldas del Parlamento elegido por el pueblo. Al gobierno argentino no le gusta nada el arte de convencer con la razón de sus argumentos al que no piensa como ellos. ¿Será que saben que no tienen razón en implementar sus políticas?
Como hemos visto, el señor Milei es una persona que no tolera las diferencias y que a aquel que no piensa igual, busca destruirlo. Que una persona que se comporta de esta manera sea el Presidente de la República es algo absolutamente peligroso para la vida de todos los que habitan el país. Entre los que lo votaron, hay muchos que creen que “no va a hacer todo lo que dijo en campaña”. En estos pocos días de gestión, ha demostrado querer hacer todo lo que quiere sin prestar atención a lo que diga la ley. Como tampoco le interesan las consecuencias de su campaña de odio ni las consecuencias sobre la convivencia democrática. Algunos podrán pensar que es una persona elegida por el pueblo y que como tal, hay que dejar que gobierne. Pero el problema es cuando el elegido por el pueblo usa ese poder para desde adentro aniquilar el sistema democrático. No es la primera vez que lideres elegidos por el pueblo usan las herramientas de la democracia para destruirla. Hitler fue elegido democráticamente y desde ese lugar se adjudicó todos los poderes del Estado para imponer una dictadura. Un par de décadas después, en el Uruguay, Juan María Bordaberry también cerraba el Congreso mediante un decreto y se arrogaba funciones del Poder Legislativo para imponer la dictadura y el terrorismo de Estado que estuvo vigente desde 1973 hasta 1985. Ya conocemos como es la historia.
Pero las actuales circunstancias exigen ser más claros y más contundentes al respecto. Milei está pisoteando la ley y la Constitución Nacional para imponer un plan económico que solo puede funcionar con represión y autoritarismo. Javier Gerardo lo sabe muy bien ya que elogia la experiencia económica del pinochetismo en Chile. Lo sabe muy bien ya que en su momento tuvo la oportunidad de reivindicar la democracia ante una pregunta de la periodista Luciana Geuna y no lo hizo. Su gobierno se llenó de nazis y admiradores de Jorge Rafael Videla. Nadie se puede dar el lujo de hacerse el distraído ante las acciones delirantes de este falso mesías. Los dirigentes políticos, económicos y sociales del país están ante un panorama donde no hay lugar para las medias tintas. La historia juzgará a las personas por cómo se posicionaron frente a la mayor amenaza a la paz y la democracia que haya visto la Argentina en 40 años. O se está del lado del sistema democrático o se está del lado del dictador.