Baglietto y Vitale, en Amia

Dos artistas siempre presentes

Bebiendo de las fuentes ancestrales del folklore y el tango, que heredaron de sus hogares originarios, Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto le pusieron un broche de oro a las celebraciones por los 130 años de AMIA donde, por pertenencia generacional, el rock y los clásicos de la trova rosarina fueron los grandes homenajeados de un precioso y diverso cancionero. Más una actitud que una rítmica.
Por Laura Haimovichi

El concierto memorable, titulado “Retrospectiva”, fue aplaudido y coreado con emoción por un público más que entusiasta que se dio cita hace un par de semanas en el auditorio de Pasteur 633. Ambos artistas, hermandad musical de fértil producción, siempre están presentes en las causas justas y han acompañado a la mutual madre de la comunidad en todos sus reclamos, entendiendo que el atentado del 18 de julio de 1994 ocurrido en la sede de AMIA no fue contra un sector específico sino contra el pueblo en su conjunto.

La sala explotaba y la puesta de luz y sonido hizo la magia, con el carisma notable de un Baglietto maduro, que no pierde su estilo de arlequín y cuya voz -como los vinos- mejora con el tiempo. Vitale ofrendó su sensibilidad y virtuosismo en la instrumentación. La habilidad en los teclados es lo suyo.

Acompañados en el escenario por sus hijos, Jano Vitale en bajo y voz y Julián Baglietto en batería y voz también, y el brass (instrumentos de metal) del ensamble “Vientos del Sur”, el espectáculo recorrió un repertorio que rescató temas emblemáticos de la música popular argentina, y evidenció la notable conexión profesional y personal de la dupla que lleva más de tres décadas trabajando en conjunto.

Se los vio felices de tocar juntos y ese sentimiento se contagió a los presentes en un auditorio plural, siempre abierto a espectáculos de calidad, sean o no específicamente comunitarios.

“Queremos agradecerles de corazón, por deleitarnos con su música, pero no sólo por eso, sino especialmente porque han estado siempre que los necesitamos, participando en nuestras acciones por memoria y reclamo de justicia que impulsamos desde la institución, para denunciar la impunidad aún vigente por el atentado terrorista sufrido aquí mismo”, sostuvo el titular de la AMIA, Amos Linetzky, luego de entregarles unos cuadros de obsequio.

Entre las interpretaciones más aplaudidas, se destacaron  tangos como “Pasional” y “Naranjo en flor”, perlas de Serú Girán (“Viernes 3 AM”, “Canción de Alicia”), temas de la primera generación del rock como “Jugo de tomate frío”, viejos clásicos de la obra de Baglietto (“Mirta, de regreso”, “Un loco en la calesita”, “El témpano”, “La vida es una moneda”), el bellísimo “Carta de un león a otro”, de Chico Novarro,  y el instrumental de Vitale (“Ese amigo del alma”) que permitió gozar del ajustado ensamble y el vuelo de la agrupación.

El dúo ha recorrido un largo camino desde que se conoció en 1978, cuando eran prácticamente dos adolescentes que daban sus primeros pasos en el mundo del arte, durante la compleja situación que se vivía en nuestro país en la última dictadura cívico-militar. Entonces, se comunicaban por teléfono fijo (el celular no existía), carta, o a través de la revista El Expreso Imaginario. En 1991 grabaron el disco Postales de este lado del mundo, donde comenzaron a dejar su sello propio en la interpretación de la música porteña y criolla.

Un dato importante en su conformación es el hecho de ser absolutamente independientes. No tener una compañía discográfica que apueste a su música es decisivo en su libertad creativa. Su proyecto es autogestionado, hecho a pulmón, sostenido por su propio trabajo y por la fidelidad de sus seguidores, logrando así surfear las crisis económicas del país. Esa autonomía arrancó en los tiempos fundacionales del grupo MIA (Músicos Independientes Asociados), liderado por la familia Vitale, e Irreal, en Rosario, comandado por Baglietto, puntal de AMI (Asociación de Músicos Independientes).

El objetivo de esas agrupaciones era sostenerse, hacerse más fuertes y resistir en los tiempos más oscuros. Esas iniciativas surgieron a partir de la necesidad de que no se les apagara la voz en los años de la dictadura. En los 80, con el regreso de la democracia, ambos músicos pasaron de ser artistas de nicho a ganar una popularidad que se reflejó en sus apariciones televisivas, afiches masivos en la calle, etc.

Vitale y Baglietto cerraron el show en Amia con la emblemática canción de León Gieco, “Pensar en nada”, que fue cantada de pie por todos los presentes.

En palabras de Flavia Zalcman, directora de AMIA Cultura, el espectáculo marcó “el broche de oro” de los festejos. “Nos llenó de orgullo haber podido recibir en nuestra casa a dos grandes artistas, que protagonizaron un espectáculo de gran calidad”, expresó.

Las celebraciones por el aniversario de la institución abarcaron una agenda especial que incluyó, entre otras presentaciones, el show de Nito Mestre, el espectáculo “Raíces y tradiciones: un recorrido musical a través del klezmer”, y una oferta de cursos, conferencias y actividades, presenciales y virtuales, que convocó solo este año a más de cien mil participantes.