“El Estado argentino ha vuelto a ser un Estado criminal…. la salvajada de ayer muestra que la ministra está dispuesta a matar gente… estamos frente a una escalada represiva literalmente pre-fascista”. En su artículo «Señorita, ese nene es barrabrava», Pablo Alabarces es muy claro en su análisis de la represión a los jubilados del pasado miércoles, que terminó con un reportero gráfico, Pablo Grillo, internado en estado reservado. Ezequiel Adamosky va más allá, cuestionando incluso la propia legitimidad del sistema al señalar que “esto ya no es un régimen democrático. Se cruzó un límite… entramos de lleno en un período autoritario” («Entramos de lleno en un régimen autoritario»).
Más allá de las caracterizaciones, el experimento social libertario que ha tomado a nuestro país como “laboratorio de prueba”, empieza a mostrar su verdadero rostro, cuyos resultados devastadores observamos a diario. Sustentado en argumentos falaces o tergiversados, desnuda sin tapujos el rostro más violento e inhumano de un modelo de sociedad insolidaria, individualista y cruel. Su mendaz y distorsionado relato, choca de bruces con la realidad. Los datos desmienten la “panacea” libertaria.
Muestras de la peligrosa deriva antidemocrática en la cual nos ha sumergido el gobierno de Milei-Villarruel, las podemos encontrar en las noticias del día después de la represión y cacería de las fuerzas comandadas por la ministra de Seguridad. El pacto democrático construido a partir del final de la dictadura empieza a resquebrajarse y al final del camino propuesto por el showman y panelista paleolibertario solo hay oscuridad.
Adamovsky en el artículo mencionado cuenta que “la represión a la marcha de los jubilados mostró los ya habituales abusos de las fuerzas de seguridad cuando las comanda Patricia Bullrich: volquetes de piedras dejados en la zona a propósito; infiltrados de la policía; un patrullero abandonado, abierto, sin nadie que lo cuide, y misteriosos encapuchados que lo prenden fuego sin que nadie intervenga; un supuesto panfleto atribuido al Frente de Izquierda, tan ridículo y con el nombre mal escrito que solo puede ser obra de los servicios de inteligencia”. La jerga popular diría que las prácticas a la que apelan los funcionarios de turno desde la Casa Rosada son de manual.
Para los miserables y brutos con iniciativa que justifican y aplauden la feroz represión ordenada por el tándem Bullrich-Milei, simplemente dejar en claro, como lo señala Alabarces en su columna “Señorita, ese nene es barrabrava” que “no había ningún barra en la zona de la salvajada estatal… Simplemente, cualquiera que sabe algo de fútbol, violencia y barras, sabe con holgura que las barras no están para tonterías tales como defender jubilados; que sus relaciones con el mundo político son básicamente clientelares, clandestinas y de prestación-contraprestación…. cualquiera sabe que la policía tiene un problema fundamental con la barra: simplemente, que ella misma es otra barra que presume de su aguante y que entra en relaciones clandestinas también con la política y el fútbol”.

Clarín, en tanto, cuenta que “legisladores oficialistas sacaron a un diputado a trompadas del recinto y le impidieron volver a su banca, con el fin de que se caiga el quorum e impedir que la oposición avance en un control de los actos del presidente. Menem, presidente de la Cámara, aprovechó y levantó inmediatamente la sesión, en lugar de garantizar la seguridad del diputado agredido”. Parafraseando al ex presidente de ojos azules, “la división de poderes” y el “rol del Parlamento”, te la debo.
Es que @javiermilei y sus secuaces libertarios descreen de la democracia y sus instituciones. Seguidor de Murray Rothbard, supremacista blanco y negador del holocausto, adhiere a sus postulados y seguramente comparte con el estadounidense que “la democracia es incompatible con una sociedad libre”. Más allá de las adhesiones ideológicas o de lo que sostenía su “preferido” entre los anarcocapitalistas, desde diciembre de 2023 a la fecha la debacle del sistema democrático es de una evidencia que no admite discusión siquiera.
Daniel Feierstein le pone nombre a lo que estamos viviendo. “Lo que tiene más potencia es la mirada del fascismo como práctica social, que prioriza qué tipos de construcciones y relaciones sociales busca construir” («Daniel Feierstein: El peligro es que el neofascismo sea Gobierno»). Así constatamos a diario como “avanzan las políticas y los discursos antinmigrantes, la estigmatización y ataques a mujeres y disidencias sexuales, la organización de milicias (¿solo digitales?)”. Amenazas como “los vamos a ir a buscar hasta el último rincón del planeta, zurdos hijos de puta tiemblen” o descalificaciones del tipo “son grupos kirchneristas y otros actores con antecedentes criminales” son moneda corriente en tiempos libertarios.
Feierstein acertadamente puntualiza que “resulta más relevante observar si los modos de relaciones sociales predominantes siguen o no patrones fascistas” y se pregunta “¿se ha logrado hacer primar emociones como el odio y el resentimiento en la caracterización colectiva de la realidad social?”. Y eso es lo que observamos a diario en la Argentina de @javiermilei: “una situación de irradiación capilar del odio y la violencia” que no es más que “el eje del fascismo”, esto es “que la vía de salida de los enojos y frustraciones que genera un empeoramiento permanente de las condiciones de vida de las grandes mayorías sea la agresión hacia el grupo que es visto como responsable de nuestro sufrimiento”.
Quizás muchos aún puedan ser conquistados con los cantos de sirena de un futuro que no va a llegar. Seguir la receta del ministro de Propaganda del Tercer Reich, Joseph Goebbels, aquella del “miente, miente, miente que algo quedará, cuanto más grande sea una mentira más gente la creerá” pueda servir por un tiempo, pero el futuro mediato traerá el final de la ilusión, que como la leyenda de “la fuente de la eterna juventud” resultará ser solo una fábula.
Cuando esta pesadilla termine habrá, como enuncia Adamosky, que “repensar de raíz las reglas del juego democrático, hoy convertido en un juego bobo, con los naipes marcados, en el que siempre – las mayorías- llevamos todas las de perder”. Barajar y dar de nuevo, con nuevas ideas, nuevas prácticas y por supuesto nuevos protagonistas para un futuro que urge y merecemos.
En abril de 1945, tras más de dos décadas de ejercer un poder absoluto, Benito Mussolini era fusilado junto a su amante Clara Petacci «como un perro rabioso». Los cuerpos fueron exhibidos en la plaza Loreto de la capital lombarda… “el cadáver fue brutalmente apedreado, pateado y tiroteado, incluso algunas personas orinaron encima. Su cara quedó totalmente desfigurada y, tras la paliza, los cadáveres de Mussolini, Petacci y otros líderes fascistas fueron colgados cabeza abajo en una gasolinera de la plaza” («La muerte de Mussolini: fusilado junto a su amante»).
Para los miserables y brutos con iniciativa que celebran y gozan de tanta crueldad organizada, tal vez sea un buen recurso apelar a la historia y lo que de sus enseñanzas podemos aprender.