Dos traiciones imperdonables al acecho

Aberrante sincronía del Movimiento global de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), el ministro de cultura israelí y los neofascistas invitados a un congreso contra el antisemitismo
Por Leonardo Senkman, desde Jerusalén

Sincronía de enemigos acérrimos: el reaccionario ministro de cultura israelí y el BDS coinciden en boicotear el documental israelí-palestino que acaba de ganar el Oscar, No other land. Uno acusa al film de difamar a Israel, mientras que el movimiento propalestino lo acusa de contribuir a perpetuar los crímenes en los territorios ocupados.

La piedra del escándalo fueron los discursos en los Premios de la Academia de ambos jóvenes directores, que decidieron emprender juntos una película demostrando que es posible la cooperación de artistas israelíes y palestinos. El co-director israelí Yuval Abraham y el co-director palestino Basel Adra ya habían recibido el premio al mejor documental por No Other Land en el 74º Festival Internacional de Cine de la Berlinale, el 24 de febrero de 2024.

En sus discursos de aceptación de los Premios Óscar de la Academia, el palestino Basel Adra criticó la “limpieza étnica del pueblo palestino”, mientras el israelí Yuval Abraham pidió poner fin al trato “desigual” de Israel hacia los palestinos.

La reacción de funcionarios del gobierno israelí, así como de algunos activistas judíos de la diáspora anti-palestinos, no se hizo esperar. El ministro de Cultura, Miki Zohar, miembro del partido Likud, calificó el Oscar como difamador. “La libertad de expresión es un valor importante, pero convertir la difamación de Israel en una herramienta de promoción internacional no es arte, es sabotaje contra el Estado de Israel, especialmente a raíz de la masacre del 7 de octubre y la guerra en curso”.

Ahora bien, No Other Land no difama, sino que documenta las demoliciones de Tzahal en aldeas palestinas de Masafer Yatta, al sur del monte Hebron. Las colinas de Masafer Yatta han vuelto al foco mediático tras la victoria en los Óscar del documental de Yuval Abraham-Basel Adra, que filmaron violencia israelí contra los palestinos, especialmente en la pequeña localidad de Umm al Khair, asediada por los colonos del asentamiento Carmel.

Afortunadamente, dentro y fuera de Israel se oyen voces que rechazan el boicot gubernamental al film. Más de 100 cineastas israelíes, incluidos algunos con nombres destacados, firmaron una carta en defensa del documental.

Los defensores pro-Israel también están contrarrestando críticas macartistas en redes sociales. “Ahora tenemos influencers judíos con cientos de miles de seguidores que llaman a No Other Land ´propaganda terrorista´”, tuiteó el influencer proisraelí Blake Flayton. “Yo también critico la película, pero, ¡vamos, gente! Etiquetar todo como obra de ´terroristas´ es la razón por la que seguimos perdiendo argumentos. Comprométanse con el tema que la película aborda directamente. No tengan miedo de criticar a Israel, eso fortalece nuestra credibilidad”.

Una reacción similar vino de otro influencer proisraelí, Hen Mazzig, quien dijo que los creadores de la película “no llamaron a la limpieza étnica. Y no restaron importancia a la violencia del 7 de octubre”. “¿Fueron duros cuando hablaron del gobierno israelí? Depende de a quién le preguntes. La empatía no es un juego de suma cero», escribió. «Es importante recordar que no todo desacuerdo o conversación difícil es un discurso de odio. Logramos más cosas cuando escuchamos y aprendemos unos de otros”. (Ben Sales, JTS, March 6, 2025).

Pero muy desafortunadamente, la radicalizada reacción del BDS es boicotear No Other land porque es un film realizado en colaboración con un israelí, sin tener en cuenta si se trata o no de un pacifista.

A diferencia de los críticos israelíes, La Campaña Palestina para el Boicot Académico y Cultural a Israel (PACBI, en sus siglas en inglés), en una extensa declaración, no se opone a gran parte de la trama de la película. Pero, por el contrario, su objeción se basa en una consigna que se ha normalizado cada vez más en el mundo activista propalestino: anti-normalización. PACBI define la anti-normalización como la negativa a trabajar con los israelíes, a menos que pidan “el fin de la ocupación, el fin del apartheid y el derecho al retorno de los refugiados palestinos”. Este proyecto de anti-normalización, además, debe ser de “co-resistencia contra el régimen israelí”. En otras palabras, la anti-normalización se entiende generalmente como la negativa palestina a trabajar con casi todos los israelíes, incluidos los pacifistas. La idea ha ganado popularidad en los círculos de activistas antiisraelíes en los últimos años. Es el axioma ideológico que sustenta la negativa de los grupos propalestinos a interactuar con grupos proisraelíes, argumentando “que apoyan la existencia de Israel y, por tanto, están fuera de los límites”. No exigen a los israelíes pacifistas que rechacen solo la ocupación territorial palestina: se demanda que rechacen la existencia de Israel. Esta radicalidad explica que PACBI llamó el año pasado a boicotear Standing Together, uno de los grupos israelí-palestinos anti-ocupación más visibles (que, asimismo, está organizando proyecciones israelíes del documental).

Leamos los argumentos ideológicos “anti-normalización” del PACBI para boicotear a No Other Land. “El movimiento BDS siempre ha luchado contra la normalización como un arma poderosa empleada por los opresores para encubrir sus crímenes, colonizar las mentes de los oprimidos y socavar la solidaridad global con la lucha para poner fin a la opresión”, dijo PACBI, refiriéndose al movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones. Agregó: “Ahora, dado su creciente perfil y en particular después de su victoria en los Óscar, nos parece importante explicar cómo la película viola las pautas del BDS para que la gente mejore la comprensión colectiva de la normalización y sus peligros, y a fin de proteger nuestra lucha del mayor riesgo de usar la normalización para encubrir el genocidio. El fin nunca justifica los medios poco éticos”.

No Other Land cumple una función sionista suave: expone ciertas injusticias y al mismo tiempo legitima la presencia sionista como parte de la narrativa, en lugar de centrar la descolonización y la liberación palestina en nuestros propios términos”, tuiteó Nerdeen Kiswani, fundadora de Within Our Lifetime, un grupo con sede en Nueva York que elogia a Hamás y pide rutinariamente la destrucción de Israel.

Sin embargo, otros moderados críticos de Israel propalestinos desmontan la trampa boicoteadora del PACBI: en un largo hilo, Mónica Marks, quien enseña política de Medio Oriente en el campus de Abu Dhabi de la Universidad de Nueva York y ha publicado tuits críticos anti Israel, se mostró desconcertada por la lógica de la declaración de la PACBI: “La moraleja que me llevo de todo esto es que un israelí puede dedicar su vida a luchar contra los crímenes de Israel, puede denunciar esos crímenes en los términos más duros posibles, puede publicar algunos de los mejores artículos periodísticos exponiendo crímenes de genocidio… Y aun así no ser suficiente”. Y continuó: “Si eso no es un proyecto de resistencia conjunta, ¿qué es? Si eso no es una obra magna impulsada por la convicción de que los derechos palestinos son inalienables y merecen justicia e igualdad plenas, ¿qué es? Si Yuval Abraham no es suficiente, ¿qué es Israel?” (Ben Sales, JTS, March 6, 2025).

Escándalo ético y político: Israel invita a aliados de extrema derecha al Congreso contra el Antisemitismo

Sin ambages: el actual gobierno de extrema derecha israelí invita a pares de ultraderecha y reciclados neofascistas europeos al próximo Congreso Internacional contra el Antisemitismo. Ellos estarán entre nosotros los días 26 y 27 de marzo, pese que fueron repudiados por lideres comunitarios e intelectuales de la diáspora de Europa y USA. La hipócrita pretensión del gabinete raya en lo estrafalario al programar el congreso como “culminación” de una sesión especial del gobierno de Netanyahu destinada a analizar la relación Israel-diáspora.

Este escándalo ético y político provocó las primeras renuncias de invitados en señal de repudio de intelectuales y personalidades prestigiosas. David Hirsh, estudioso británico del antisemitismo, y el rabino jefe británico Ephraim Mirvis son, entre los oradores invitados, los últimos en abandonar el evento sobre antisemitismo organizado por el Ministerio israelí de Asuntos de la Diáspora y la Lucha contra el Antisemitismo. El repudio de Hirsh y Mirvis contra la decisión de invitar a varios políticos europeos de extrema derecha se une al del filósofo francés Bernard-Henri Lévy, al del enviado alemán para el antisemitismo Felix Klein y al director de la Asociación de Amistad Alemania-Israel, Volker Beck. Varios otros oradores también están reconsiderando su participación, al parecer rechazando la participación de los políticos de extrema derecha. En un mundo cada vez más hostil a Israel, el gobierno de extrema derecha de Netanyahu recluta aliados disciplinados y que mantienen cierta distancia de otros que no comparten sus valores reaccionarios. En vez de escuchar con más respeto las advertencias de las comunidades judías locales, los ministros israelíes “se inclinan por la derecha populista heredera del antisemitismo fascista, que procura un sello oficial de aprobación judía”, escribió David Hirsh, director académico del Centro para el Estudio del Antisemitismo Contemporáneo de Londres, en una carta en la que anunciaba su decisión de retirarse del Congreso. Entre los “respetables derechistas invitados” se encuentran Marion Marechal, representante francesa de extrema derecha en el Parlamento Europeo y nieta del político francés y negacionista del Holocausto Jean Marie Le Pen; Jordan Bardella, presidente del partido de extrema derecha Agrupación Nacional Francesa, sucesor del Frente Nacional de Le Pen; y Hermann Tertsch, eurodiputado español de extrema derecha en el Parlamento Europeo. Particularmente indignante, el periodista, escritor y político español Hermann Tertsch, integrante de la racista Vox, es vicepresidente del grupo político europeo “Patriotas por Europa” desde su creación en 2024.

El ultraderechista Jordan Bardella (junto a Marine Le Pen), invitado por Netanyahu al Congreso Internacional contra el Antisemitismo.

Los organizadores del congreso están seguros del impacto que provocará el discurso de apertura del derechista Bardella, a cuyo partido National Rally (RN) el ministro de Asuntos de la Diáspora israelí, Amichai Chikli, apoyó públicamente en las recientes elecciones francesas contra el presidente Emmanuel Macron.

Los antifascistas franceses se revolverían en sus tumbas si escuchasen las promesas en el discurso inaugural de Bardella “para combatir el antisemitismo” (Judah Ari Gross, editor jefe de eJewishPhilanthropy, citado por Ben Sales, JTS, March 6, 2025).

El gobierno israelí decidió olvidar una lección histórica: el antisemitismo europeo fue combatido a través de frentes antifascistas populares amplios, de liberales del centro político y de demócratas de izquierda, jamás con alianzas de xenófobos y racistas de ultraderecha.

Pero las nuevas derechas proisraelíes -en Europa y América Latina- han convencido a la derecha populista israelí de que el enemigo de los judíos hoy proviene únicamente del islam fundamentalista y de los movimientos sociales de izquierda antiglobalización.

Ignorando las advertencias de líderes de organizaciones anti-difamatorias judías, el Congreso invita a estos ultraderechistas porque confía en que el oportunismo proisraelí de la extrema derecha resulta garantía suficiente para combatir el antisemitismo. En este contexto hay que analizar la aceptación del presidente argentino Javier Milei de participar en el Congreso junto al ex embajador de Estados Unidos en Israel, David Friedman, pero también al lado de Charlie Weimers, del partido de extrema derecha Demócratas Suecos; y Kinga Gál, del partido Fidesz de Hungría.

Desde la masacre de Hamás el 7 de octubre de 2023, la RN de Bardella ha buscado presentarse como un baluarte francés contra el antisemitismo. Esta es la carta de respetabilidad (y kashrut) de Jordan Bardella y de otros ultraderechistas para los organizadores en Jerusalén del Congreso contra el Antisemitismo. No sorprende, pues, que la carta de respetabilidad proisraelí de Jordan Bardella los haya inducido a invitarlo a pronunciar un discurso sobre el auge del antisemitismo en Francia desde el ataque del Hamás el 7 de octubre. Pero al invitar a estos políticos reaccionarios, el ministro de Asuntos de la Diáspora muestra, en primer lugar, una ruptura con una antigua política exterior israelí. La lista de invitados a la conferencia sobre antisemitismo refleja la reciente adhesión del gobierno de Netanyahu a los partidos europeos de extrema derecha, con los que anteriormente mantenía una distancia oficial debido a las conexiones de muchos de sus fundadores con la Alemania nazi y sus vínculos más contemporáneos con grupos neonazis y con el revisionismo del Holocausto.

Pero, además, muestra una desconexión entre el Estado de Israel y las comunidades judías del mundo, cuyos líderes vienen advirtiendo insistentemente contra el auge de estos partidos. Incluso varios de los ponentes judíos que aún figuran como asistentes al Congreso han advertido en el pasado cercano contra los partidos europeos de extrema derecha; entre ellos, Natán Sharansky, ex ministro del gobierno israelí y presidente de la Agencia Judía; Jonathan Greenblatt, director ejecutivo de la Liga Antidifamación; y William Daroff, director ejecutivo de la Conferencia de Presidentes de las Principales Organizaciones Judías Estadounidenses.

Sin embargo, el célebre ex prisionero de Sion hoy es indulgente: “Los ex-antisemitas que afirman haber cambiado su opinión sobre los judíos sin duda merecen ser escuchados”, concede Sharansky.

Previsiblemente, si estos líderes no deciden renunciar, su participación validará argumentos de quienes afirman que la lucha contra el antisemitismo se ha politizado irrevocablemente; más aún, algunos argüirán que el odio a los judíos puede considerarse aceptable siempre que se dirija a judíos de una determinada ideología. Peligrosamente, ¿volvería a surgir la figura fantasmagórica del judío en el clima anticomunista de la Guerra Fría, pero resucitada ahora por los mismos judíos? Para otros, tal aceptación de la extrema derecha europea por parte de Israel y de sectores del mundo judío ilusionados por las nuevas derechas neoliberales refleja una reorganización del mapa geopolítico. Sin embargo, desde el punto de vista de la defensa de la seguridad, los intereses y dignidad de los judíos, esta alianza marca una crucial encrucijada: sabremos con más precisión quién representa hoy mejor a los aliados del pueblo judío en su lucha contra el antisemitismo contemporáneo. Las excepciones de partidos de ultraderecha de Alemania y Austria que el ministro de Asuntos Exteriores Guidon Saad promete (por ahora) mantener a distancia, no modifica el peligroso mapa geopolítico reconstituido. ¿O será que los antisemitas reciclados de las nuevas derechas también logran embaucar a los judíos con falsas promesas en la era de la pos-verdad?

Posdata

La sincronía de enemigos acérrimos que coinciden en boicotear el documental No Other Land connota la némesis, ese castigo fatal que restablecía un orden anterior.

Asimismo, la alianza ignominiosa de Israel con los neofascistas para supuestamente combatir el antisemitismo también connota la némesis porque profana, más que destruye, un orden anterior.

En la mitología griega, Némesis era la diosa de la justicia retributiva, pero su significado en español es el de una venganza que ejerce justicia retributiva para el principal enemigo. El ministro de Cultura hebrea que boicotea todo intento artístico de creación mancomunada israelí-palestina es tan condenable como los militantes anti-normalización de la BDS, así como condenables son las infames exigencias de la PACBI para aceptar a un pacifista israelí.

Desgraciadamente, esta despiadada guerra de venganza que el gobierno hoy reanudó, sacrificando a los rehenes en Gaza, también está ensangrentada por dieciséis meses de némesis.

Desdichadamente, Israel, bajo este gobierno ultraderechista, jamás obtendrá justicia retributiva capaz de salvar a sus ciudadanos del destino trágico de matar o morir.