La obsesión del gobierno de Israel con los drusos de Siria

A tres meses de la caída de Bashar Al Assad y la toma de poder por el HTS*, los días mortíferos se reanudaron para una sociedad siria que no para de sangrar. Pese a que casi en su totalidad las víctimas pertenecen a la minoría alauita, el gobierno de Israel insiste en proteger a los drusos sirios y amenaza al nuevo régimen para disuadir cualquier ataque a la comunidad minoritaria.
Por Lucas Lipina

Las calles de varias aldeas en el norte de Siria fueron escenario del terror el 6 de marzo. Centenares de Hombres alauitas fueron obligados a arrastrarse por el piso, a gatear e incluso a caminar en cuatro patas en fila mientras ladraban como perros. Acto seguido, fueron ejecutados y rematados con una ráfaga interminable de disparos.

Las masacres se dieron en cuatro provincias: Homs, Hama, Tartus y Latakia. Esta última región tuvo la mayor cantidad de civiles asesinados y es donde se encuentra Al Qardahah, la ciudad de origen de Hafez Al Assad, padre Bashir; depuesto en diciembre. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) al menos 2089 personas fueron asesinadas por las fuerzas de seguridad del gobierno sirio, entre ellas 1557 civiles. Las ejecuciones se dieron en el contexto de un enfrentamiento contra grupos armados alauitas afiliados al ex presidente derrocado.

En la red social X, los twitteros hacedores de la hasbará publicaron videos de la masacre asegurando que entre las víctimas había drusos. El único medio que hizo esta mención fue la Gaceta de España aclarando que la información era del observatorio de guerra OSDH. Sin embargo, esta ONG no aportaba ese dato en sus informes. En realidad, la comunidad drusa estuvo involucrada unos días atrás en un tiroteo en Jaramana, un barrio del sureste de Damasco con mayoría drusa y cristiana.

El enfrentamiento se produjo entre las fuerzas del gobierno sirio y probablemente Rajal Al Karama (Los hombres dignos), una fuerza paramilitar de la ciudad drusa de Suwayda. El nuevo régimen intervino en Jaramana ante el asesinato de un funcionario del Ministerio de Defensa. Tras la muerte de un druso por disparos, el Ministro de Defensa israelí Katz, amenazó con una intervención militar en Siria en caso de atacar a la comunidad drusa. Esta obsesión por los drusos sirios por parte del gobierno de Israel es en principio una incógnita. ¿Es una preocupación genuina o hay segundas intenciones?

Frente a la pregunta de quiénes son los drusos, la primera respuesta es que son una comunidad minoritaria que intenta mantener su culto en secreto y son leales al Estado que administra su territorio. La historiadora Afaf Lutfi Al-Sayyid Marsot, ubica su origen en los años del dominio Fatimí en Egipto**. Se centra en la figura de un visir llamado Darazi, quien predicaba la divinidad de su sultán, Al-Hakim Bi-Amrillah (996-1021).

Marsot sostiene que este acto blasfemo para el Islam terminó por rebasar el vaso que hizo estallar una insurgencia civil y militar. La presión impositiva y algunas medidas absurdas como la prohibición de la producción de zapatos femeninos para que las mujeres no salgan a la calle provocaron un asalto al palacio real.

Un tumulto pedía la cabeza de Darazi y éste escapó a las montañas libanesas. Según el Visir, el sultán Hakim desapareció de manera misteriosa durante la revuelta y volverá como profeta el día del juicio final. Otras fuentes dicen que su fundador fue Hamza ibn Ali ibn Ahmad, un místico y erudito ismaelí de Khorasan que llegó a la capital egipcia en el año 1014 y predicaba las mismas ideas que el visir.

Del millón de drusos que hay en el mundo, 150 mil viven en Israel (23.500 en los Altos de Golán). Son una parte integral de la sociedad y todos sirven en el Ejército con el mismo ímpetu que cualquier otro sionista. Un hilo que conecta a Israel con los drusos sirios tiene que ver con la guerra de los seis días en 1967 y la conquista de los Altos del Golán. Cuatro de las cinco aldeas drusas que había en la meseta quedaron del lado israelí, entre ellas Majdal Shams, famosa por la película La novia Siria y el reciente ataque de un misil de Hezbollah que asesinó a 10 niños.

Ese hilo vuelve a desarrollarse tras la caída de Bashir Al Assad. Israel no compró la nueva narrativa moderada e inclusiva de Al Jolani, ahora Ahmed al-Sharaa, como sí lo hizo la Unión Europea. El gobierno israelí considera que el grupo islamista Hayat Tahrir al Sham (HTS) representa un peligro para la seguridad de sus ciudadanos y optó por una maniobra preventiva. Las FDI avanzaron sobre el monte Hermón, ocuparon una porción del sur de Siria y bombardearon el 80% de la infraestructura militar. Pocos días después, el alcalde de Khader, la aldea drusa que había quedado del lado sirio, pidió ser anexado a Israel considerándolo como un mal menor. Al parecer, este pedido fue interpretado por el gobierno como una demanda y un grito de ayuda generalizado.

Desde ese momento, Israel cree que al igual que los alauitas, tanto los drusos como los cristianos se encuentran en peligro. De hecho, no sería la primera vez que se lo vincula a Al Jolani con un ataque contra los drusos. En 2015 el Frente Al-Nusra masacró a 20 de ellos en una aldea del norte de Siria. Sin embargo, pese a este empecinamiento que tiene Israel con los drusos, en los hechos no hay una reciprocidad total. Algunos drusos sirios rechazan el apoyo Israelí, como en la ciudad de Suwayda, donde bajaron una bandera de Israel y la prendieron fuego. Otros, simplemente aprovechan la ocasión para visitar un santuario druso en Majdl Shams.

También resulta verosímil que el gobierno de Israel pueda tener una segunda intención vinculada a la seguridad y a la disputa por la hegemonía de la región. En ese caso el interés real estaría puesto en Siria y los drusos serían una carta estratégica. Los motivos: frenar el avance de HTS, conservar su posición actual en el sur del país e ingresar al juego geopolítico, tal cual lo hacen otras potencias regionales y mundiales.

No es algo nuevo y la guerra civil fue la ocasión perfecta para estos actores. Al contar con acceso directo al Mediterráneo, Siria se ubica como un camino alternativo al estrecho de Ormuz para el traslado de recursos energéticos provenientes de las economías del golfo, como el caso del gas catarí. Así como Turquía apoya a HTS, Rusia e Irán lo hicieron con el régimen de Assad y también Estados Unidos con las Fuerzas Democráticas Sirias.

* Hayat Tahrir al-Sham (Organización de Liberación del Levante).

**Al-Sayyid Marsot, A. L. (1993). Historia de Egipto: De la conquista árabe al presente. Editorial Akal.

Foto de portada: drusos de Israel celebrando la caída del régimen de Asad.