Rosh Hashaná en tiempos de incertidumbre: entre el juicio y la esperanza

En medio de un Israel polarizado y un mundo convulsionado, el sonido del shofar resuena este Rosh Hashaná con un llamado a la introspección y a la solidaridad: un recordatorio de que incluso en la incertidumbre, la posibilidad de un nuevo comienzo siempre está al alcance.
Por Andy Faur

Introducción

El mes de Tishrei marca en el calendario hebreo, la llegada de Rosh Hashaná, el Año Nuevo. En la tradición judía, este evento no es simplemente un cambio de fecha, sino que demarca un tiempo especial (sagrado, i.e.) de balance y de renovación.

Una de las revoluciones teológicas – espirituales mas destacadas que el judaísmo aportó a la humanidad es la de la «sacralización del tiempo» y no de las cosas, las personas o los lugares como se acostumbraba en épocas paganas pretéritas. Esta «revolución abstracta» implicó (no de forma facil ni natural) deshacerse de ideas paganas e idólatras y transformar a los «tiempos» en especiales o sagrados, llenándolos de significación, santidad y relevancia.

Rosh Hashná es uno de estos tiempos… tiempos de juicio y reflexión, donde el énfasis está puesto en la posibilidad siempre vigente de cambio y mejora.

Mientras gran parte del mundo occidental asocia el Año Nuevo con celebraciones y festejos, el pueblo judío lo vive como días de profunda introspección, donde aparecen preguntas existenciales: ¿Cómo hemos actuado en el año que termina? ¿Qué compromisos asumimos para el que comienza?

La tradición nos enseña que en estos días -los Iamim Noraim- se abre el “Libro de la Vida”, donde se inscriben los destinos de los individuos y de los pueblos. Es un tiempo de juicio, pero también de esperanza y renovación.

Israel 5786

El Estado de Israel llega al umbral del nuevo año con un pesado bagaje, cargado de tensiones y desafíos inéditos.

En este contexto, por demás complejo, y en uno de los peores momentos de su corta historia, la situación actual adquiere ribetes dramáticos. El país se encuentra en una encrucijada histórica: a nivel interno, experimenta profundas tensiones políticas y polarización social que ponen en vilo la cohesión nacional. A nivel externo, enfrenta amenazas de seguridad, conflictos regionales y una creciente presión internacional, todo esto acompañado de un liderazgo politico incapaz de actuar en forma coherente y unificadora o de proponer horizontes de esperanza a la sociedad.

Israel necesita urgentemente un liderazgo consensuado y equilibrado, que pueda enfrentar el tremendo desafío de encontrar caminos de cohesión interna, seguridad y búsqueda de entendimientos y acuerdos, en medio de un entorno complejo.

Por otro lado, el pueblo de Israel sigue mostrando una vitalidad extraordinaria: resiliencia social, muestras de solidaridad y responsabilidd mutua, con un profundo sentido de comunidad que se refuerza en los momentos de crisis.

En este marco desafiante, Rosh Hashaná se convierte en un espejo. Así como el individuo se somete a un examen de conciencia en estos días, también el Estado de Israel podríamos decir, se encuentra en medio de un proceso de juicio histórico: ¿seremos capaces de superar la polarización interna? ¿Podrá transformar la resiliencia que nos ha caracterizado, en un nuevo pacto social basado en solidaridad y respeto mutuo?

Aquí y allá

Estamos en épocas de jeshbón nefesh, de introspección y reflexión. El juicio no es únicamente personal: también es colectivo, alcanza a las comunidades y a los individuos.

La situación por la que pasa Israel hoy, no es exclusividad de los israelíes y nada más. Atraviesa e influye también en cada judí@ de la Diáspora. Es por eso que esta crisis también se refleja y afecta a los judí@s y comunidades de todo el mundo, que los interpela y divide por dentro y este Rosh Hashaná será quizá un punto de inflexión crítico en la delicada relación entre Israel y la Díaspora.

Rosh Hashaná invita a cada uno de nosotros -en Israel y en el mundo- a preguntarse no sólo por su vida personal, sino también por el rumbo colectivo como pueblo. ¿Qué significa renovar el pacto de responsabilidad mutua (arevut hadadit) en tiempos de incertidumbre? ¿Cómo transformar el dolor, la división y la amenaza en oportunidades de solidaridad, justicia y construcción de un futuro conjunto?

Nos encontramos en un momento crítico y dificil de dilucidar. ¿Será que vamos en dirección de colision y nuestros caminos se separaran gradualmente o tendremos la grandeza y la vision para poder superar estas circunstancias adversas y marchar juntos hacia un futuro compartido y consensuado?

Sin duda que toda crisis, y más la actual, nos abre una ventana de oportunidades y desafíos…¿sabremos aprovecharla?

«Cuando se escuchan los cañones, las musas callan. Cuando los cañones callan, se escuchan las musas» Truman Capote

El sonido penetrante y poderoso del shofar, símbolo de la festividad, nos recuerda por un lado el llamado a la guerra y la confrontación, como lo interpretan ciertos sectores mesíanicos y fundamentalistas de la sociedad israelí. Por otro, tiene una connotación netamente humanista y ética, es un llamado a la solidaridad, la dignidad humana, el respeto mutuo y a repensar los caminos hacia la paz y la cohesión interna, valores constantemente pisoteados y denigrados por el actual gobierno del país.

En la coyuntura actual, este llamado no puede limitarse a la espiritualidad individual: interpela a la sociedad israelí toda a reencontrarse consigo misma y sus valores humanistas, es así que constantemente se suman más y más voces coherentes y lúcidas que llaman a terminar con esta guerra atroz e innecesaria, para devolvernos al camino de la cordura y la esperanza.

A modo de conclusión

Rosh Hashaná nos ofrece, un mensaje de esperanza: incluso en tiempos difíciles, es posible renovar los sueños y reconstruir la confianza.

El futuro de Israel, como el de cada persona en este inicio de año, no está escrito de manera definitiva. Rosh Hashaná recuerda que siempre es posible comenzar de nuevo. El desafío consiste en transformar la memoria histórica —marcada por dolor, resistencia y esperanza— en un motor para construir un porvenir donde la vida humana sea sagrada, la justicia sea horizonte y la paz, aunque hoy lejana, siga siendo una meta a alcanzar.

A la vez, el eje central de estas festividades no se limita solo al aspecto individual, sino que se expande hacia nuestra responsabilidad ética con los demás. El Talmud nos enseña: “Kol Israel arevim ze laze” (Masejet Shavuot 39a) —todo Israel es responsable uno del otro—. En la situación actual, este principio exige una reflexión particular: ¿cómo podemos reforzar la solidaridad interna, respetar la diversidad y mantener un proyecto común a pesar de nuestras diferencias?

En este nuevo año, el desafío para Israel y para el pueblo judío en su totalidad es claro: mantener viva la esperanza, transformar la memoria en fuerza creadora y reafirmar que la vida, la justicia y la paz siguen siendo el corazón de nuestro proyecto común.

¡Shana Tova umetuka. Con el deseo de un año de buenas noticias!