NS: Usted es candidata a diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, en una lista que encabeza Itai Hagman, por Fuerza Patria. ¿Cómo se conformó y quiénes integran ese espacio político?
KO: Frente a un gobierno que se ha demostrado como extremadamente destructivo de los valores esenciales de la sociedad y de nuestra cultura, el espacio de Fuerza Patria se conformó tratando de cumplir con la demanda de unidad que recibíamos por parte de amplios sectores, que nos exigían estar a la altura de las actuales circunstancias históricas. Por ello, era necesario construir un proyecto político en unidad, que tuviera la fuerza suficiente para ponerle un límite a los ataques del gobierno de Milei sobre los derechos básicos conquistados a lo largo de décadas por nuestro pueblo. Lo hicimos primero en las elecciones legislativas porteñas en mayo pasado, y desde ese momento hemos avanzado para ofrecer una propuesta política alternativa para la ciudad. De hecho, el peronismo tiene en este distrito una única expresión política, que en este próximo turno electoral del 26 de octubre se presenta como Fuerza Patria.
NS: Teniendo en cuenta la experiencia legislativa a partir de diciembre de 2023, con una mayoría parlamentaria que le otorgó al presidente Milei facultades delegadas (lo que le permitió al gobierno suprimir, fusionar o directamente privatizar áreas clave del Estado, desfinanciar sectores esenciales como los de salud, educación, ciencia y tecnología, operar un ajuste asfixiante sobre discapacidad y jubilaciones, o tomar decisiones discrecionales en materia de endeudamiento externo y blanqueo de capitales), ¿Qué desafíos tiene la oposición en el Congreso para los próximos dos años de gobierno?
KO: Hay un principal desafío que nos proponemos, que implica poner un límite a la destrucción del Estado, de las políticas públicas y de amplios sectores económicos. Tratándose de una elección de medio término, lo que necesitamos es reforzar la presencia opositora parlamentaria. Desde que asumió el gobierno encabezado por Milei, no ha hecho otra cosa que hipotecar el futuro de la actual y las próximas generaciones. El presidente y sus funcionarios conocen pocos términos: equilibrio fiscal, entendido como la prohibición al Estado de realizar erogaciones o inversiones internas, y estabilidad, que resulta en algo muy parecido a la “paz de los cementerios”. Al comienzo de la actual gestión, hubo muchas fuerzas políticas que, habiendo contendido electoralmente con La Libertad Avanza, consideraron necesario otorgarle a Milei instrumentos de gobernabilidad, dada su escasa representación legislativa. Nuestro espacio político nunca acompañó esa idea, porque pensábamos que debíamos mantenernos leales al mandato encomendado por la ciudadanía, que era ejercer un necesario contrapeso desde la oposición. Pasados estos casi dos años, y con una cada vez mayor movilización social en rechazo a acciones de gobierno que realmente afectan valores e intereses esenciales de la sociedad argentina, muchos sectores políticos fueron comprendiendo la necesidad de imponer límites, mediante la sanción de leyes socialmente reparatorias, o los últimos rechazos a los vetos presidenciales.
NS: El PRO, que viene gobernando la ciudad desde 2007, obtuvo el tercer puesto en la elección legislativa de agosto pasado, detrás de Leandro Santoro por el espacio peronista-progresista, y muy lejos del candidato mileista Manuel Adorni. Todo parece indicar que el voto histórico de la centroderecha se inclinó por una opción más extrema y “aventurera”, sin historia previa y con la única propuesta difusa de “terminar con el populismo”. ¿Cree que este escenario se va a repetir, o los acontecimientos de las últimas semanas –rechazo parlamentario a los vetos presidenciales, denuncias por coimas en la Agencia de Discapacidad, transferencias mil millonarias a las exportadoras cerealeras por la “fugaz” eliminación de retenciones– pudieron haber cambiado la percepción del electorado porteño?

KO: Coincido en que se trata de temas de enorme gravedad, a lo que yo agregaría la vinculación del candidato José Luis Espert con el narcotráfico, según revelaron fuentes periodísticas. Pero efectivamente, creo que el deterioro del gobierno es cada vez más evidente. Milei en campaña fue claro en cuanto a sus verdaderas intenciones, porque las expuso desde un comienzo: planteaba destruir el Estado “desde adentro”, sosteniendo que prefiere a la Mafia (es decir, al crimen organizado) … y lamentablemente una parte importante de la sociedad no quiso escuchar, o pensó que, de llegar a la presidencia, “no haría lo que dijo que iba a hacer”, y lo votó. Asumió con ese gran apoyo del electorado, y en efecto trastocó el funcionamiento de la economía. Y todo ello en el altar de una estabilidad que no impulsa el crecimiento ni el desarrollo genuino, sino todo lo contrario. Vemos cómo ese equilibrio fiscal se logró no aumentando los impuestos a los que más tienen y deben aportar, sino recortando los recursos públicos destinados a los más débiles, como es el caso de las personas con discapacidad, los jubilados, o las criaturas con enfermedades. Y lo que también vemos es que ese “ahorro” se destina a la caja de la corrupción, y al sector financiero y especulativo. A todo ello hay que sumar el endeudamiento de nuestro país con el exterior, que además de producir un déficit actual, quedará como una deuda enorme hacia el futuro. Así que, la verdad, lo que están haciendo es algo francamente dramático.
NS: Entendemos que las razones para emitir el voto son complejas y heterogéneas. No sería posible afirmar de modo tajante que “el pueblo votó a favor del ajuste” en las elecciones presidenciales de hace dos años, o que lo hizo necesariamente por el mero impulso “antiperonista”. La experiencia histórica demuestra que nadie vota “para estar peor”. Pero a pesar de ello, Milei y LLA lograron imponer la idea del “sacrificio”, de que “era necesario infringir dolor para hacer a la Argentina grande nuevamente”. ¿Cuál es el mensaje o la propuesta que debería transmitir la oposición política en el camino a la construcción de una alternativa de Poder? ¿Qué tipo de alianza social sería necesario recrear en ese sentido?
KO: Como dije anteriormente, el tema fundamental en esta elección de medio término es fortalecer a la oposición con un número de legisladores que impongan límites a las políticas de este gobierno. Lo principal hoy es poder conformar una alianza social y política que pueda poner un freno a la destrucción y la hipoteca que está haciendo Milei. A partir del lunes 27 de octubre tendremos la tarea de construir una masa crítica más amplia alrededor de un proyecto de desarrollo inclusivo y de reconstrucción de la Argentina, pero lo primero tiene que ser la derrota política de este proyecto lesivo a los intereses de las mayorías populares.
NS: El periodista Juan Luis González, biógrafo no autorizado de Milei, afirma que estamos atravesando la primera presidencia mesiánica de la historia argentina. En esa mirada mesiánica ha sido acompañado por el rabino Axel Wahnish (actual embajador argentino en Israel). Milei no es un político tradicional, sino de un cruzado que entiende que el diálogo es obstructivo, que el Estado es la encarnación del “Maligno”, y que la justicia social es una aberración. Según su opinión, ¿Cómo contrasta esta visión con la ética judía? ¿Qué huellas culturales cree que puede dejar este periodo de la historia?
KO: Bueno, la verdad que es una etapa de muchos retrocesos. Francamente me parece que éste periodo político es como el estallido de una bomba neutrónica, que preserva lo material, las estructuras, los edificios, pero que destruye vidas y utiliza el ser humano como la variable de ajuste. Me parece que es extremadamente dramático, y es tan grande el sacrificio que imponen sobre la población que necesitan identificar su arbitrariedad, su autoritarismo y su falta de sensibilidad social con un mensaje divino. Yo creo que el judaísmo tiene que apelar a su naturaleza más profunda para reconstruir una mirada de mayor sensibilidad, opuesta a la que hoy se expresa en las acciones de gobierno. En la Antigüedad hubo un destacado rabino [Rabí Akiva] al cual le preguntaron cómo podía sintetizar la Torá en el tiempo en que podía sostenerse parado en una sola pierna. El sabio respondió que el principio esencial de la vida judía se resume en el precepto “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Y creo que eso es lo que nosotros tenemos que practicar y recordar, porque estamos en este mundo por una gracia divina, y nuestro mandato llama a una profunda y activa empatía y amor hacia todas las personas, y no a su destrucción.
NS: Hace un año hablamos[1], entre otros temas, del conflicto en Medio Oriente, que ha escalado hasta donde nadie podía prever aquel fatídico 7 de octubre de 2023. Conversamos entonces sobre la preocupación por el resurgir de un sentimiento antisemita a nivel internacional, asociado a la condena a las acciones de Israel sobre Gaza. Pasados ya dos años, ¿Cuál es su mirada respecto del conflicto, y qué impactos cree que puede tener sobre la opinión pública en la Argentina?
KO: Aquel 7 de octubre, cuando todos advertimos la gravedad del pogrom que había sucedido en el sur de Israel, lloré profundamente. Y lloré, no sólo por la angustia y el dolor que me generaba la situación, sino por la previsible reacción posterior a ese ataque, con las consecuencias que hoy están a la vista. Advierto un juego funcional entre el terrorismo de Hamás y la acción del gobierno de Netanyahu. Y creo que la posición hoy tiene que ser la misma que el 7 de octubre: la solidaridad e identificación con los familiares que exigen el retorno de los rehenes, en una negociación seria que respete la idea de los dos estados. Una trata de explicarle a los demás, te diría casi de manera pedagógica, que Netanyahu no es Israel, sino la cabeza de su gobierno, y que hay que poder distinguirlo del Estado de Israel, así como hay que diferenciar el terrorismo de Hamás del conjunto del pueblo palestino. Si no somos capaces de discernir entre estos conceptos o entidades, no vamos a poder alcanzar la paz, que debe ser nuestra prioridad.