7 de octubre de 2025

El día más triste

Compartimos un poema de Ruben Ogorek, que refleja sus sensaciones a dos años de la masacre del 7 de octubre
Por Rubén Ogorek

Hoy es el día más triste.
Por los muertos.
Por los secuestrados.
Por los chicos que ya no están,
por sus madres y padres.
Por las mujeres violadas.
Por los hombres golpeados.

El día más triste, porque lo hicieron humanos.
Porque sigue pasando.
Porque no hay consuelo.
Porque el dolor no se va:
está en el aire estancado.

Es el día más triste,
porque la sangre se fundió con la pena,
y ahora corren juntas por las venas.

Es el día más triste porque, aunque odiar sabíamos,
ese fue el día en que más odiamos.
Porque ese odio se nos metió en la carne
y nos infecta como una astilla de hierro.
Porque de tanto odio hicimos guerra,
y ya no recordamos cómo es vivir sin ella.
Y no sabemos si alguna vez vamos a olvidarla.

Hoy es el día más triste,
porque seguimos matando.
Porque seguimos muriendo.
Porque acostumbrarse se volvió costumbre.
Porque nosotros estamos vivos y ellos no.
Porque somos libres y ellos no.

Es el día más triste,
porque al fin entendimos
que la tristeza se quedó incrustada,
como el miedo y el dolor
en los huecos vacíos
de nuestras vidas.

Es el día más triste,
porque desde hace tanto
estamos tristes por inercia,
por costumbre.
Porque el dolor se volvió idioma.
Porque la pena se aferra a lo que puede,
porque liberarla ahora
sería aún peor.

Hoy es el día más triste,
porque los muertos y los rehenes,
en el recuerdo,
pesan más que en la ausencia.
Y nadie sabe qué hacer con ese peso.

Y lo peor: hoy es el día más triste.
Porque sí, hay un antes y un después,
y después del después,
la impotencia no se borra.
Porque después de tanta tristeza,
la neblina que se instaló -y sigue-
no nos deja volver a ver lo que fuimos
antes del antes.

Foto de portada: «Potemkin». Obra de Jessica Sharon. Colección «the paths of democracies»