NUEVA YORK – A pocas semanas del día de las elecciones, la carrera por la alcaldía de Nueva York sigue siendo impredecible. Sin embargo, hay algo claro: ha sido distinta a cualquier otra en la historia moderna de la ciudad. Si el favorito, Zohran Mamdani, gana el 4 de noviembre, marcará un giro extraordinario en la historia judía de Nueva York. Sería el primer alcalde antiisraelí, el primero sin lazos estrechos con la amplia y diversa población judía de la ciudad, y el primero en décadas en enfrentar acusaciones de promover el antisemitismo -o, al menos, de no haberlo condenado con suficiente firmeza-.
En las últimas semanas de campaña, que coincidieron con la temporada de las Altas Fiestas judías, Zohran Mamdani, asambleísta estatal de 33 años y autodefinido socialdemócrata, ha intentado ganarse a los votantes judíos. Logró conseguir algunas apariciones en espacios judíos, entre ellas visitas a varios líderes ortodoxos en sus sukkot en Williamsburg. También ofreció su primera charla en una sinagoga reformista de Park Slope, un barrio acomodado y en gran parte progresista de Brooklyn.
Afuera del evento, decenas de manifestantes pro-Israel -muchos de ellos miembros de la misma congregación que recibía al candidato- se congregaron para protestar. Uno sostenía un cartel que decía: “¿Judíos por los yihadistas?”. Dentro, los asistentes contaron que Mamdani reiteró que el 7 de octubre fue un “crimen de guerra”, pero pareció evitar responder directamente si lo consideraba un “acto legítimo de resistencia”.
De un equipo de 5 personas a una fuerza laboral de 300.000
Demos un paso atrás: no es común que una elección a la alcaldía de Nueva York atraiga tanta atención internacional, pero Zohran Mamdani es un candidato como ningún otro. Si resulta electo, pasaría de supervisar a unos pocos colaboradores a dirigir una plantilla de 300.000 empleados municipales. Nacido en Uganda, hijo de un cineasta y de una académica de origen indio, Mamdani se mudó a Nueva York a los siete años, luego de pasar un par de años en Sudáfrica. Fue criado como musulmán y está casado con una animadora e ilustradora sirio-estadounidense.
Desde el momento en que anunció su candidatura, en octubre de 2024, Mamdani se convirtió en una figura profundamente polarizadora. Sus posiciones se alinean con el ala socialista democrática del Partido Demócrata, encabezada a nivel nacional por figuras como Bernie Sanders, Alexandria Ocasio-Cortez, Cornel West, Ilhan Omar y Rashida Tlaib. Pero son sus opiniones sobre Israel las que más escrutinio han recibido, en un contexto especialmente sensible en Estados Unidos y en todo Occidente, marcado por la guerra en Gaza.
A medida que avanzó la contienda, Mamdani demostró ser mucho más popular que cualquiera de sus rivales, y finalmente ganó las primarias demócratas en junio. Joven, carismático y hábil con los medios, centró su campaña en la asequibilidad de la ciudad, la escasez de vivienda, el cuidado infantil y el transporte público, al tiempo que reclamó una red de contención social más fuerte para los neoyorquinos. También se presentó como una figura anti-Trump, proponiendo impuestos más altos para los ricos y protecciones para los inmigrantes. El entusiasmo que despertó, especialmente entre los votantes jóvenes, superó ampliamente al de otros contendientes, como Andrew Cuomo, exgobernador marcado por escándalos, y Eric Adams, el alcalde saliente, imputado por cargos federales de soborno y fraude, aunque posteriormente exonerado por la administración Trump. En las últimas semanas de campaña, Adams abandonó la contienda.
Las posturas de Mamdani sobre Israel y las acusaciones de antisemitismo
Durante su etapa universitaria, Zohran Mamdani cofundó un capítulo de Students for Justice in Palestine (SJP), un grupo antisionista acusado de apoyar abiertamente a Hamás y de promover el antisemitismo en los campus estadounidenses. La organización ha sido señalada por justificar y glorificar el ataque del 7 de octubre, y por utilizar con frecuencia una retórica violenta -como la expresión “por cualquier medio necesario”- para describir la lucha por la liberación palestina.

Mamdani es miembro de los Democratic Socialists of America (DSA), la organización socialista más grande del país. El DSA ha convertido el antisionismo en uno de sus principios centrales y describió las acciones de Hamás el 7 de octubre como parte de la “resistencia palestina”. El grupo ha llegado a ser tan radical que en 2024 retiró su apoyo a Alexandria Ocasio-Cortez después de que ella denunciara el antisemitismo. Mamdani ha afirmado que, como alcalde, respaldaría el movimiento BDS, que promueve el boicot a Israel.
Durante la campaña, Mamdani fue criticado por defender el lema “globalizar la intifada”. Lo describió como “un deseo desesperado de igualdad y de derechos iguales en defensa de los derechos humanos palestinos”. Intifada, palabra árabe que significa “levantamiento”, se asocia ampliamente con los ataques terroristas violentos contra civiles israelíes; muchos sostienen que “globalizarla” implica exportar esa violencia contra judíos en todo el mundo. Sus declaraciones suscitaron una amplia condena, y se le pidió en repetidas ocasiones que rechazara el eslogan. Finalmente, accedió solo a decir que él no lo usaría, pero siguió negándose a condenarlo explícitamente. Tras el alto el fuego mediado por Trump entre Israel y Gaza, también evitó pronunciarse sobre si Hamás debería desarmarse.
Mamdani también participó en una entrevista con Hasan Piker, un streamer de izquierda en Twitch que ha defendido a Hamás y llegó a decir que “Estados Unidos merecía el 11 de septiembre”.
Los desafíos que enfrenta
Aunque cuenta con algunos simpatizantes judíos, especialmente entre los votantes jóvenes, las encuestas indican que el 75% de los votantes judíos de Nueva York tiene una opinión desfavorable de Mamdani. Más allá de su postura sobre Israel, la principal preocupación de los votantes judíos es su compromiso para protegerlos en medio de una nueva ola de incidentes antisemitas en toda la ciudad. En 2024, los ataques antisemitas aumentaron un 18%, y el departamento de policía reportó que el 62% de los delitos de odio registrados a comienzos de 2025 fueron contra judíos.
Estas controversias dejaron a Mamdani intentando reparar el daño y convencer a los votantes judíos de que no es antisemita en el tramo final de la campaña. En el mejor de los casos, su antisemitismo parece derivar de asociación y omisión: por asociarse con figuras y organizaciones acusadas de antisemitismo, y por negarse a condenar de manera tajante la ola de antisemitismo proveniente de la izquierda y del movimiento pro-palestino. El resultado es la imagen de un candidato que camina por una línea delgada: modera su tono para atraer a un electorado más amplio, sin alienar ni irritar a su base más fiel, muy activa en X (Twitter) y abiertamente radical en sus opiniones sobre Israel y el apoyo de la comunidad judía al Estado judío.
Sea cual sea el resultado del 4 de noviembre, el ascenso de Mamdani marca un punto de inflexión en el panorama político neoyorquino. Incluso Nueva York, una ciudad donde uno de cada ocho residentes es judío, ha demostrado no ser inmune a la normalización de ideas que hacen sentir a los judíos incómodos en el mejor de los casos -y en peligro, en el peor-.
* Autor y periodista radicado en Nueva York. Ha vivido y trabajado en Italia, Israel y Estados Unidos.