El film Weser se proyecta actualmente en el Malba, los sábados a las 18:00

Entre el idish y el Atlántico: la memoria que vuelve

Entre el océano y la memoria, Weser construye un ensayo poético sobre la muerte y el regreso. Como aquel vapor que trajo a estas costas lenguas, nostalgias y biografías en tránsito, la película retoma esa tradición cultural donde conviven el idish, la inmigración y la persistencia de la palabra. Con delicadeza y hondura, convierte lo íntimo en experiencia compartida y propone un viaje tan melancólico como luminoso.
Por Laura Haimovichi

En el pequeño pueblo costero de Villa Gesell, un grupo de compañeros de un taller de lectura que está en cuarentena por la pandemia de Covid decide enfrentar la muerte a través de la poesía, compartiendo lecturas sobre cómo grandes poetas de todos los tiempos han abordado este tema.

El poeta Aníbal Zaldívar coordina este encuentro virtual al que llaman La poesía, el mar, la muerte. Encerrados en sus hogares, sueñan con las vidas cotidianas que han perdido: Lorena, los guardavidas; Blas, el farmacéutico; María, la maestra; Hernán, el psicoanalista; Natalia, la pintora; Sergio, el pescador; Eduardo, el médico; y Fernando, el director de cine, quien ya ha realizado una película sobre su amigo Aníbal y sus charlas en torno a la lírica y el Atlántico.

Para Fernando, Aníbal representa una vida que él no vivió, pues él se marchó de Gesell mientras Aníbal permaneció, iluminado por la poesía.

«El proyecto nació en la última etapa de la pandemia», cuenta Spiner. «Estábamos muy estimulados por las hermosas respuestas que tuvimos con La boya, la película anterior. Recibimos cuadros, pinturas, canciones. Había mucha emoción en la gente y necesidad de expresarse. La boya se siguió viendo durante los veranos en el bosque de Villa Gesell». 

«Mi amigo Anibal me decía que hiciéramos otra. Me daba miedo, no quería poner todo en juego, aunque me gustan los riesgos. Empezamos a juntarnos, pensar, escribir y el proceso fue largo, íbamos rodando de a poco. Viajamos juntos a un festival en Toronto, luego a Mexico y aprovechamos para filmar en la isla de Holbox y luego en los cenotes de la península de Yucatán. Después, se fueron mezclando la ficción con hechos de la realidad como la participación y la enfermedad de Dani Fanego, cosas personales mías, mi amiga en Montpelier que no recordaba nada de su infancia en Villa Gesell».

Inspirado en el cuento “El Nadador” de John Cheever -en el que el protagonista regresa a su hogar nadando de piscina en piscina- Aníbal se inspira en el viaje a Canadá junto a Fernando, del que ambos regresan nadando hasta la villa.

Mientras tanto, Fernando graba videos con su teléfono en distintos rincones del pueblo, intentando ayudar a Verónica -quien vive en Francia tras exiliarse allí de niña- a recuperar los recuerdos de su infancia.

La película se divide en cuatro actos, y al final de cada uno se presenta el testimonio de un artista sobre una obra propia relacionada con la muerte: el escritor Guillermo Saccomanno, el pintor Ricardo Roux, la fotógrafa Adriana Lestido y el escultor Leonardo Castellani.

Weser es un ensayo poético experimental que reflexiona sobre la representación, la ficción, la verdad, el cine y la muerte.

El filme está dedicado a Daniel Fanego, uno de los protagonistas junto a Valeria Lois y Luis Ziembrowski, Zaldívar y Spiner. La voz en off es de Sergio Lerer y la bellísima dirección de fotografía y cámara, de Claudio Beiza.

A lo largo de los 85 minutos que dura, Weser lleva al espectador de viaje audiovisual que propone el director: un mecerse por las aguas de lo dulce y siniestro, por el sentido múltiple de «lo familiar», con la ternura de entrañables personajes de querible humanidad.

Ver Weser es deslizarse por un tobogán melancólico hacia un tiempo ido, con guiños de un pasado donde conviven el idish, la avenida Buenos Aires en el ingreso a Villa Gesell, Burt Lancaster nadador (¿leyeron a John Chever y al poeta argentino Héctor Viel Temperley?). Se trata de la vida tramada con fragmentos de poesía, imágenes que envuelven y alucinan. Biografías dolorosas y el agua como potencia expansiva y como infierno temido. No se la pierdan, el valor de la entrada es muy accesible.