El antisemitismo en Alemania no es un residuo del pasado ni un fenómeno marginal. En el ciclo posterior al 7 de octubre de 2023 y la guerra en Gaza, el problema se volvió considerablemente más visible, masivo y transversal. Aumentaron los incidentes, se amplió el repertorio de legitimaciones y se deterioró la esfera pública para los judíos. Este informe combina un marco teórico con la evidencia empírica de algunas fuentes oficiales y de monitoreo: Bundeskriminalamt (Oficina Federal de Investigación Criminal de Alemania), Centros de Investigación e Información sobre el Antisemitismo (RIAS), Bundesamt für Verfassungsschutz (Oficina Federal para la Protección de la Constitución), Amadeu Antonio Stiftung (Fundación Amadeu Antonio) y Zentralrat der Juden in Deutschland (Consejo Central de los Judíos en Alemania).
El informe intenta organizar el análisis por focos contemporáneos: extrema derecha y ciclo electoral de 2026, islamismo, antisemitismo relacionado con Israel, antisemitismo de izquierda, universidades, movilización callejera, redes sociales y campo cultural.
El antisemitismo como “rumor” y teoría social falsa
Theodor W. Adorno definió el antisemitismo en Minima Moralia (1951) como el “rumor sobre los judíos”. Con esta fórmula, Adorno no aludía a un simple prejuicio, sino a una estructura ideológica específica: una forma de difamación y pensamiento conspirativo basada en afirmaciones no verificadas, que funciona como mecanismo de proyección.
El aporte de la teoría crítica es que impide dos reduccionismos frecuentes: el psicologismo (antisemitismo como simple “odio irracional”) y el sociologismo superficial (antisemitismo como “reacción coyuntural”). En Dialektik der Aufklärung, Adorno y Horkheimer describen el antisemitismo como una forma moderna de ideología: un modo de interpretar el mundo que personaliza procesos sociales abstractos (capital, circulación, crisis) en un sujeto colectivo imaginario.
Esta operación, consciente o inconsciente, configura procesos estructurales objetivos y personaliza como si fueran obra de un sujeto o colectivo al que se identifica como “los judíos”.
Detlev Claussen sistematiza este mecanismo en Grenzen der Aufklärung (1987): el antisemitismo es una teoría social falsa pero coherente, que convierte relaciones sociales en conspiración. Esta definición es útil para el presente porque explica la plasticidad del antisemitismo: puede mutar del racismo biológico al código cultural, del panfleto al meme, del odio abierto a la deslegitimación moral absoluta, y seguir cumpliendo la misma función interpretativa.
Datos: magnitud del problema
El aumento del antisemitismo en Alemania es un fenómeno empíricamente documentado que presenta una continuidad clara desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 hasta el año 2025.
Según el Bundeskriminalamt (Oficina Federal de Policía Criminal), en 2024 se registraron 6.236 delitos antisemitas en Alemania, lo que representa un aumento del 20,8% respecto de los 5.164 delitos registrados en 2023 y constituye el nivel más alto desde el inicio del registro sistemático tras la reunificación alemana.
La distribución por motivación política muestra que el antisemitismo sigue teniendo una fuerte conexión con la extrema derecha, pero ya no se limita exclusivamente a ese entorno. Según el Bundeskriminalamt, aproximadamente el 48% de los delitos antisemitas registrados en 2024 fueron atribuidos a motivaciones de extrema derecha, mientras que cerca del 31% fueron clasificados como vinculados a “ideologías extranjeras”, una categoría que se refiere esencialmente al antisemitismo islamista. Este dato refleja un cambio estructural respecto de décadas anteriores, cuando la proporción atribuida a la extrema derecha superaba habitualmente el 80%, y confirma la creciente diversificación ideológica del antisemitismo contemporáneo.
Los datos más recientes disponibles para 2025 confirman la persistencia del fenómeno en niveles elevados. Solo en el primer semestre de 2025 se registraron más de 2.000 delitos antisemitas, incluidos aproximadamente 50 actos de violencia física. Estos datos indican que el aumento observado en 2024 no fue un pico aislado, sino el inicio de una fase caracterizada por una mayor frecuencia y normalización de incidentes de este tipo.
El sistema de monitoreo de RIAS (Oficinas de Investigación e Información sobre Antisemitismo) ofrece una imagen aún más completa, ya que documenta también incidentes que no alcanzan el umbral penal. Según el informe de 2024, publicado en junio de 2025, RIAS registró 8.627 incidentes antisemitas en Alemania, frente a 4.886 en 2023 y 1.957 en 2020. Esta evolución muestra un aumento de largo plazo que se intensificó abruptamente después del 7 de octubre de 2023.
Los 8.627 incidentes registrados equivalen a aproximadamente 24 incidentes antisemitas por día en Alemania, lo que indica que el antisemitismo constituye una presencia cotidiana en el espacio social, más allá de los casos que alcanzan el umbral penal.
RIAS distingue entre diferentes categorías de incidentes, incluyendo agresiones físicas, amenazas, daños a la propiedad, comportamiento agresivo y antisemitismo en el entorno digital. Un elemento particularmente significativo es el crecimiento del antisemitismo online. En 2024, RIAS registró 1.978 incidentes antisemitas en internet, frente a 1.027 en 2023, lo que confirma el papel de las redes sociales como vector central de radicalización y difusión.

Tanto el Bundeskriminalamt como RIAS coinciden en identificar el 7 de octubre de 2023 como un punto de inflexión. En los días y semanas posteriores al ataque, el número de incidentes antisemitas aumentó abruptamente, lo que indica que el conflicto actuó como catalizador y acelerador de patrones ideológicos preexistentes y favoreció su expresión pública.
La comparación entre los datos del Bundeskriminalamt y de RIAS permite distinguir dos niveles complementarios del fenómeno. El primero es el nivel penal, que refleja delitos formalmente registrados por las autoridades. El segundo es el nivel social, que incluye intimidación, exclusión, hostigamiento cotidiano y formas de antisemitismo que no siempre se traducen en delitos, pero contribuyen a la creación de un entorno de inseguridad y presión.
Repertorios empíricos: del vandalismo a la intimidación cotidiana
La Fundación Amadeu Antonio describe el período actual como una “nueva normalidad” caracterizada por incidentes de vandalismo y profanaciones (incluidos ataques a lugares de memoria), intimidación callejera, discriminación explícita, hostigamiento a quienes realizan prácticas de memoria y señales de violencia o exclusión en contextos de protesta.
Esto importa porque el crecimiento electoral de la ultraderecha puede legitimar y normalizar discursos y actores antidemocráticos, reforzar marcos conspirativos y presionar sobre educación cívica, políticas de memoria y financiación de programas democráticos.
Extrema derecha, AfD y riesgo político-institucional
El problema se agudiza si se tiene en cuenta que en 2026 se vota en varios Länder y la AfD aparece con opciones reales de convertirse en primera fuerza en algunos casos. En Sachsen-Anhalt, una encuesta INSA del 27.01.2026 ubica a la AfD en el 39% frente al 26% de la CDU; diversas coberturas periodísticas y encuestas así lo reflejan.
El crecimiento electoral de la AfD introduce un factor de riesgo que no puede analizarse únicamente en términos electorales, sino institucionales y culturales. En varios Länder del este alemán, el partido aparece con posibilidades reales de convertirse en primera fuerza, lo que implica no solo un cambio en el equilibrio político, sino una presión estructural sobre el consenso democrático construido en la posguerra.
El programa político y la estrategia discursiva de la AfD revelan un patrón consistente, la combinación de posiciones ideológicas radicales con una presentación deliberadamente normalizada. Conceptos como “remigración”, que implican la expulsión sistemática de grupos definidos en términos étnicos o culturales, son presentados no como ruptura del orden democrático, sino como medidas legítimas dentro del debate político. Esta estrategia permite desplazar progresivamente los límites de lo aceptable sin recurrir necesariamente a una retórica abiertamente extremista.
El riesgo no se limita al contenido programático, sino a su efecto sobre el entorno político. La normalización de marcos autoritarios, etno-nacionalistas o conspirativos debilita la capacidad de las instituciones democráticas para mantener límites normativos claros. Este proceso afecta directamente a las minorías y, en particular, a los judíos, no solo como grupo, sino como símbolo dentro de narrativas ideológicas que interpretan la modernidad como decadencia cultural, pérdida de soberanía o conspiración.
En este contexto, el antisemitismo no aparece necesariamente como elemento aislado, sino como parte de un ecosistema ideológico más amplio caracterizado por el rechazo del pluralismo, la deslegitimación de instituciones democráticas y la construcción de enemigos colectivos. La experiencia histórica alemana muestra que estos procesos no requieren necesariamente la adopción explícita de un programa antisemita para generar un entorno hostil hacia los judíos.
En ese sentido, el Deutschland-Monitor -un estudio representativo apoyado por la comisionada federal para el Este- aporta un indicador de contexto. Aunque casi todos los encuestados sostienen en abstracto que la democracia es la mejor forma de gobierno, una amplia mayoría percibe un deterioro, y una proporción significativa expresa apertura a ideas autoritarias: desde la simpatía por un sistema de partido único que “encarne la voluntad del pueblo” hasta la preferencia por un “líder fuerte” sin control parlamentario. Esto no equivale a antisemitismo, pero ayuda a entender el clima en el que se relajan límites normativos y ganan terreno marcos de pensamiento simplificadores y conspirativos. Allí, la búsqueda de enemigos colectivos y la disponibilidad de repertorios de odio -en particular contra minorías- encuentra menos resistencia social.
A este foco interno se suma, en paralelo, el antisemitismo de matriz islamista.
Islamismo radical: doctrinas, propaganda y predisposición a la violencia
El antisemitismo en entornos islamistas tiene un componente doctrinal y transnacional. El Bundesamt für Verfassungsschutz (Oficina Federal para la Protección de la Constitución) describe la persistencia de amenazas islamistas y subraya dinámicas contemporáneas de radicalización. En el período posterior a 2023, la circulación de materiales, símbolos y consignas en protestas y redes sociales opera como vector de legitimación antijudía y contribuye a generar una predisposición a la violencia.
Esa dinámica se ha traducido y se traduce en manifestaciones violentas y atentados, cometidos por redes de distinta orientación (por ejemplo, ISIS o Al Qaeda) o por células y organizaciones vinculadas a Irán. El indicador relevante no es el volumen de movilización, sino la presencia de marcos antisemitas explícitos en mezquitas, centros culturales y otros espacios de socialización, y su traducción en amenazas, hostigamiento o atentados terroristas.
Antisemitismo relacionado con Israel e izquierda postcolonial
RIAS muestra que el “antisemitismo relacionado con Israel” organiza buena parte del registro desde el 7 de octubre de 2023 y se consolida como la forma dominante de expresión contemporánea. El umbral analítico relevante no es la crítica de políticas concretas -legítima y necesaria-, sino la deslegitimación del derecho a existir, la demonización absoluta, las comparaciones con el nazismo y la atribución de maldad intrínseca. Cuando Israel opera como emblema absoluto y “sionista” funciona como marcador de enemistad moral total, se reactivan estructuras clásicas: el Estado como “judío colectivo” y la complejidad política reducida a conspiración o esencia criminal. En la práctica, ese desplazamiento se manifiesta en consignas, símbolos y formas de señalamiento que convierten cualquier vínculo con Israel -real o atribuido- en motivo de estigmatización.
Dentro de esta forma dominante, un componente específico es su legitimación en determinados entornos de izquierda cuando el antiimperialismo se rigidiza como esquema único de lectura y el prisma poscolonial se simplifica en moral binaria. En esa gramática, Israel deja de ser un Estado con políticas discutibles y pasa a funcionar como significante total del mal; “sionista” se vuelve un marcador de enemistad moral que habilita exclusión, estigmatización o justificación de violencia bajo un registro de legitimidad ética.
Un ejemplo paradigmático fue la controversia de la edición 15 de Documenta (Kassel, 2022), una de las exposiciones de arte contemporáneo más importantes del mundo, donde se exhibieron obras con motivos antisemitas clásicos bajo un lenguaje político contemporáneo. El caso mostró que el antisemitismo también puede aparecer en ámbitos culturales prestigiosos, como marco interpretativo que presenta a Israel como emblema de mal absoluto.

Empíricamente, este foco se vincula con la centralidad del antisemitismo relacionado con Israel en los registros de RIAS y con el hecho de que el aumento de incidentes atraviesa ámbitos diversos, incluidos escuelas y universidades e internet, según el material de presentación del Jahresbericht 2024 del Bundesverband RIAS. Ese señalamiento no se limita a la extrema derecha y describe un campo de circulación más amplio.
No se trata de equiparar izquierdas y derechas, sino de identificar un mecanismo común bajo lenguajes distintos: moralización absoluta, sospecha sobre la experiencia judía y legitimación de un enemigo total.
Universidades: hostigamiento, desprotección institucional y clima de exclusión
En el período posterior al 7 de octubre de 2023, las universidades se convirtieron en un foco sensible por la acumulación de episodios de hostigamiento y por la percepción de desprotección institucional. En este contexto, la cuestión central no es el debate político sobre Israel, sino el clima que se crea cuando estudiantes y personal judíos son objeto de señalamiento, intimidación o exclusión, y cuando las autoridades reaccionan de modo ambiguo o tardío.
El Zentralrat der Juden in Deutschland (Consejo Central de los Judíos en Alemania) formuló exigencias específicas: establecer puntos de contacto confiables para estudiantes y personal judíos, con funciones de prevención e intervención, y mecanismos de seguimiento de su implementación.
A esto se suma un diagnóstico desde el ámbito académico. Encuestas citadas por el Netzwerk Jüdischer Hochschullehrender (red de docentes universitarios judíos) indican una percepción extendida de inacción institucional y de falta de comunicación efectiva sobre medidas de protección.
Redes sociales: acelerador de conspiración, normalización y radicalización
El espacio digital no es un espejo pasivo. Funciona como infraestructura de difusión, legitimación y coordinación: acelera la circulación de propaganda, refuerza cámaras de eco y reduce el costo social de expresar consignas extremas. En este sentido, las redes no solo amplifican el antisemitismo existente, sino que contribuyen a normalizarlo: vuelven tolerables discursos que legitiman la violencia al presentarlos como parte de un repertorio político aceptable.
El Bundesamt für Verfassungsschutz dedicó materiales específicos a los mecanismos por los cuales internet actúa como motor de radicalización extremista. RIAS aporta un dato duro: en 2024 registró 1.978 incidentes antisemitas online (23% del total), casi el doble que en 2023 (1.027). Esto permite sostener, con evidencia, que el ecosistema digital es un elemento central del período, tanto por volumen como por su capacidad de traducir marcos ideológicos en hostigamiento, intimidación y, en casos límite, violencia.
En este punto conviene sumar que la evidencia disponible todavía convive con una zona poco explorada: cómo los jóvenes adultos reconocen (o no) el antisemitismo cuando aparece en formatos “plataformizados” -memes, videos breves, contenidos generados por IA- y qué hacen con eso en su vida digital.
Esa brecha es, justamente, el objeto del proyecto “Zwischen Like und Hass – Antisemitismus in Sozialen Medien” (Entre el like y el odio – antisemitismo en las redes sociales), que la Frankfurt University of Applied Sciences desarrolla en cooperación con la Bildungsstätte Anne Frank (Centro Educativo Anne Frank), bajo la dirección de Meron Mendel, para estudiar, mediante entrevistas y discusiones grupales con jóvenes de 18 a 27 años, de qué modo se apropian de esos contenidos, cómo los procesan y qué estrategias educativas preventivas pueden fortalecer una reacción crítica y adecuada.
Conclusión: carácter estructural y actualidad del antisemitismo contemporáneo
Los datos disponibles muestran que el antisemitismo en Alemania no es un residuo ni un fenómeno marginal. Desde el 7 de octubre de 2023 aumentaron delitos e incidentes, pero lo decisivo es el cambio cualitativo: el antisemitismo se volvió más transversal, más visible y más socialmente tolerable en ámbitos donde antes encontraba límites más claros.
La forma dominante del período es el antisemitismo relacionado con Israel. Opera como código cultural que circula entre redes sociales, protestas y universidades, y se expresa en deslegitimación, demonización y comparaciones con el nazismo. En paralelo, la normalización de marcos conspirativos y el avance de fuerzas antidemocráticas refuerzan el deterioro del entorno cívico para los judíos.
Este fenómeno no se explica como un mero “odio irracional” ni como reacción coyuntural. Funciona como una teoría social falsa: reduce procesos complejos a la acción de un sujeto colectivo imaginario, reorganiza hechos para confirmar creencias y convierte la política en moral absoluta. En esa operación, “los judíos” -o Israel como su representación colectiva- reaparecen como principio explicativo del desorden del mundo.
El período 2023–2026 deja un diagnóstico incómodo: el antisemitismo volvió a instalarse como recurso interpretativo disponible en el espacio público alemán. No es un accidente ni una anomalía: es un indicador de crisis de cultura política, de debilitamiento institucional y de disposición creciente a reemplazar la complejidad por la conspiración.
Referencias bibliográficas y fuentes
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Adorno, T. W., & Horkheimer, M. (1947). Dialektik der Aufklärung. Querido.
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Bundesverwaltungsgericht. (2025, 22 julio). Pressemitteilung Nr. 54/2025: Keine Zulassung der Revision gegen die Urteile des OVG Münster zur Einstufung der AfD als “Verdachtsfall” (u. a.).
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