¿Cómo nombrar el horror? ¿Cómo explicar lo inexplicable? ¿es humano un nazi? ¿Qué diferencia hay entre asesinar y masacrar o gasear? Mucho se ha escrito sobre la tragedia que supuso el Holocausto y la acción nazi, pero el trauma, los fantasmas, los miedos siguen existiendo, y una vez más, esas voces del horror están presentes en nuestro universo. Siempre quedarán preguntas sin responder ¿Hay palabras, hay sentido para dar cuenta de lo que ocurrió con el judaísmo? ¿La humanidad llegó a comprender que el nazismo implicó la desaparición de una cultura, una lengua, tradiciones, etc.?
Estos interrogantes, aquí apenas esbozados, atraviesan buena parte de la vasta producción bibliográfica de Perla Sneh. ¿Cómo poner palabras? ¿Cómo dar algún significado al sinsentido? Debe señalarse el énfasis que la autora otorga a la lengua desde donde se propone aludir a este drama, y en particular al drama del exterminio infantil a partir del cual establece una conexión con lo que ocurrió en la Argentina en la última dictadura militar. Por ello, en la introducción afirma: “Lengua que dio ciudadanía a lo que, como se la llama en el mundo, es la ‘muerte argentina’, expresión mediante la cual se nombra la desaparición forzada seguida de muerte sin aparición del cuerpo. La misma lengua que otorgó un énfasis particular a las palabras hijos y nietos”.
En este nuevo libro, la autora se centra en darle una nueva vuelta de tuerca al objetivo de exterminar a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. En esa intencionalidad, conocida por el mundo, pero recién enfrentada en toda su dimensión hacia el final de la guerra, los inservibles para el trabajo, aquellos que representaban una carga para el proyecto purificador, ocupaban el primer lugar. Los niños estaban entre ellos, junto con las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad. Se consideraba que los hombres podían, en un primer momento, resultar útiles para las tareas vinculadas al esfuerzo bélico y al proyecto de grandeza de Alemania.
A pesar de haber sido uno de los primeros blancos del odio nazi, se sabe menos acerca de la matanza de niños que sobre otros grupos de seres humanos asesinados. En los últimos años, sin embargo, puede observarse un importante avance de la investigación académica sobre esta temática, impulsado por políticas culturales internacionales orientadas a la memoria y a la transmisión de aquello que quedó de lo que fue. Este proceso nos permite comprender mejor no solo esa experiencia histórica, sino también las formas en que pensamos y habitamos el mundo contemporáneo.
El idish y las huellas de una cultura sobreviviente
Según hemos señalado en un artículo anterior publicado en este diario[1], la vuelta del idish como lengua de expresión de la existencia, la historia y la vida cotidiana de un pueblo, así como el renacer de la música klezmer en sus diversas variantes, tanto tradicionales como contemporáneas, constituyen un indicador de los interrogantes actuales y del devenir del judaísmo. A lo largo de una significativa y frondosa investigación, en la que abundan una gran cantidad y diversidad de fuentes, Perla Sneh se pregunta cómo llegar a conocer la subjetividad de los niños perseguidos, sojuzgados, asesinados y explotados. ¿Dónde están sus marcas, sus huellas, sus rastros? Allí, la autora se sumerge en investigaciones, testimonios y archivos consagrados a preservar relatos, experiencias y anécdotas de niños sobrevivientes que eran muy pequeños cuando atravesaron el horror.
La mayoría de esos niños perdieron a toda su familia, vivieron en orfanatos o fueron adoptados por familias cristianas que les cambiaron la identidad, muchas veces sin que ellos mismos supieran de dónde venían. En ese recorrido, la autora intenta reconstruir no solo sus experiencias, sino también las huellas subjetivas que el exterminio y el desarraigo dejaron en sus vidas. Lo que pretende mostrar es el registro de esos niños. Ya conocíamos ciertas representaciones del horror vivido por ellos a partir de los dibujos y gráficas realizados en el campo de concentración de Terezín, que hoy pueden conocerse en Praga; algunos de esos dibujos se reproducen en el libro.

Perla Sneh retorna a esos trazos a partir de relatos paralelos. ¿Qué tipo de persona devendrá de niños y niñas que lo vieron todo? Que vieron cómo mataban a sus padres, hermanos, hermanas, abuelos, abuelas y también a otros niños. Surge entonces una pregunta permanente y, en gran medida, sin respuesta: ¿por qué ellos se salvaron?
Un modo de aproximarse a este difícil interrogante ha sido a través de la construcción realizada por los historiadores del siglo XX, y del Holocausto en particular, mediante la letra escrita y el relato testimonial. Diversos textos nos permiten acercarnos al horror de quienes debieron convivir con la muerte desde la infancia. Y entonces emerge una pregunta tan perturbadora como inevitable: ¿se puede vivir la muerte?
“Matar sin odio”
Se trataba de borrar la existencia del judaísmo, y el nazismo empezó por los niños. No debía existir nada que diera cuenta de una proyección de lo contrario al mito de la raza pura, aria, sin manchas. Por eso, en un momento, los nazis dejaron de hablar de asesinatos. De allí surge el conmovedor título de uno de los capítulos del libro: “Matar sin odio”. ¿Es eso posible?
La cuestión era deshacerse de la presencia de los niños judíos. Asesinar supone una planificación. Himmler estableció una multiplicidad de métodos para anular la existencia. Arrojar al vacío, levantar la tapa de un desagüe y otras prácticas de la barbarie fueron activadas para lograr el objetivo nazi. No había límites para alcanzar ese propósito final.
No solo la presencia de los niños vagabundeando en el gueto daba cuenta de la existencia de los judíos, sino también la lengua. El idish aparecía como una marca reveladora de una comunidad. Si los nazis se cruzaban con una persona hablando en idish, ya sabían que era judía: nadie más hablaba esa lengua.
En ese plano, además del Holocausto perpetrado por el nazismo mediante la eliminación física de los judíos, puede advertirse también su éxito en la destrucción de la cultura idish. Con la desaparición de gran parte de la presencia judía en Polonia, uno de los territorios históricamente más poblados por judíos ashkenazíes, también se vio afectada su proyección cultural. Ya no hubo un lugar en la tierra donde el idish se hablara de manera comunitaria y masiva.
Pocos fueron los integrantes del denominado “lado ario” que ayudaron a los judíos del gueto. A pesar de que judíos y polacos habían convivido durante siglos, en el contexto de la persecución la mayoría de las veces los polacos colaboraron con los nazis. ¿Por qué tanto odio? ¿Por qué tanta inhumanidad?
“Infancias clandestinas”
Los relatos escritos, enunciados como vivencias en relación con la destrucción del lazo filial entre hijos, padres y abuelos, nos recuerdan lo que ocurrió en la Argentina durante la última dictadura militar. Muchas de las acciones de los militares argentinos presentan similitudes con el accionar nazi: tanto la dinámica de los centros clandestinos de detención y los campos de concentración como la aniquilación del vínculo entre hijos y padres. No es casual que uno de los capítulos del libro sea denominado por la autora Infancias clandestinas, en alusión a la película argentina que refiere a niños que debían ocultar su identidad para garantizar su supervivencia.
Perla Sneh, desde su lugar de psicoanalista, propone recuperar la voz de esos niños. En esa búsqueda, se pregunta por qué concentrarnos siempre en el texto escrito. Así, recupera las emociones de niños sobrevivientes a partir del análisis de la película en idish Unzere Kinder (1948), posteriormente reeditada en los Estados Unidos (1951) bajo el título Our Children, con subtítulos en inglés.
¿Qué ocurrirá cuando estos pocos “niños” sobrevivientes del Holocausto ya no estén entre nosotros? Ese es el desafío que nos lega la obra de Sneh: cómo resignificar la historia de un pueblo y una cultura después del 7 de octubre de 2023 y de la tragedia que atraviesa actualmente Medio Oriente, sin perder de vista las huellas del pasado ni los interrogantes del presente.
[1] Wortman, Ana (2025) De atrás para adelante: el horizonte contemporáneo de la cultura judía. El idish como cultura https://nuevasion.org/archivos/44058