Cuando una voz guarda una lengua

En "Más que una ídishe mame", Marcelo Goldstein reconstruye la vida de Esther Rimer a través de una voz que se mueve entre la memoria personal y la historia colectiva. Perla Sneh encuentra allí una escritura capaz de hacer hablar a una lengua, una generación y un mundo cultural que sobreviven en los detalles, los objetos, las palabras y los recuerdos.
Por Perla Sneh

Estamos ante una escritura singular. Marcelo Goldstein escribe y da voz a la historia de Esther Rimer, poeta, escritora, periodista, activista, madre, abuela, tía, feminista avant la lettre. Y todo eso suena en estas páginas.

Hay una voz que, siendo tercera persona, habla en primera persona; dice yo para darle la palabra a ella. La historia avanza entre la voz que recuerda y la otra, la que, buceando entre archivos y recuerdos, muchos años después, intenta rescatar sus ecos. Como si para poder contar ciertas cosas hubiera que alejarse de uno mismo. Una voz de hombre quiere escribir la voz de una mujer que escribe. La empresa es arriesgada y cautivante a la vez.

Hay una historia personal, que nunca es solo personal. Entran la historia lejana, las minucias cercanas, la familia, las pequeñas dificultades de la vida, la comunidad, las discusiones políticas, las actitudes ante el mundo, el futuro, las preguntas cada vez más difíciles sobre la tradición, las decisiones, las propias inquietudes. Todo se amalgama con los trajines, las alegrías y los incordios de la vida cotidiana. Una comida. Una discusión entre marido y mujer. Un piropo. Una visita al médico. Una reunión. Un comentario al pasar. Una receta. Cosas mínimas, que, sin que nadie las empuje, terminan narrando la historia. Así, lo insignificante tiene aquí una vida desmesurada.

El ídish -que no es la lengua de esta escritura y, al mismo tiempo, no deja de serlo- no es solo la lengua de la casa ni la lengua de los padres. Es también la lengua de una intensa vida cultural y política: de diarios y revistas, de bibliotecas y escuelas, de teatros, editoriales, organizaciones. Digamos, de la vida misma. También, es la lengua íntima, la lengua de las voces de mundo, la lengua de lo cercano y lo lejano.

En ese trajín, ella irá descubriendo que la lengua en la que aprendió a nombrar el mundo está dejando de ser la lengua de sus hijos. Pero esto no será vivido como tragedia, no habrá grandes anuncios, no habrá lamentos. La pérdida aparece poco a poco, destilándose sutilmente: una palabra que ya no se entiende, una expresión que nadie usa, una conversación familiar en la que algo queda sin traducir. Y, sin embargo, en ese pequeño desplazamiento se mueve todo: la familia, la memoria, la identidad, una forma de mirar el mundo. Y todo eso vuelve en esta escritura.

Y, también, todo eso retorna en el castellano rioplatense de Marcelo, en la voz de una generación que ya no vive entre dos lenguas, esas entre las que vivía esa mujer que da su voz al yo de esta escritura. Aun si cada lengua contiene una versión diferente de quien habla, en todas es ella la que habla. Esta escritura busca esas diferencias sin explicarlas demasiado. Se acerca a las cosas, las mira a veces con ternura, a veces con ironía, a veces con humor, pero nunca dejando de hacer pie en lo absurdo y encantador de la vida, esa vida en la que hasta los objetos adquieren voz propia: una comida, una prenda, una mesa, un libro. Un buen leikaj puede ser un personaje. No porque tenga algo de extraordinario, sino porque estuvo ahí, porque sobrevive, insiste en aparecer.

La historia de una mujer termina siendo la historia de una familia, de una generación, de una comunidad. Y la historia de una comunidad se vuelve, poco a poco, una parte de la historia argentina. Es la historia de una mujer que dejó huella, aunque habla una lengua que sus hijos ya casi no hablan. Una mujer que intenta guardar algo sin saber exactamente qué; que descubre que quizá conservar una lengua significa no solo impedir que desaparezca, sino encontrar la manera de escucharla una vez más. Marcelo Goldstein, escuchando con ella, la cuenta, para que no deje de soñar.

Disponible en: Tiempos modernos, Caleidoscopio, Librería Norte. Paradigma