Veteranos de la guerra en Vietnam y los novatos de la guerra en Gaza

Mientras el laureado film NAZA sobre las víctimas colaterales en Gaza provoca condenas, amenazas y censura en Israel, documentales sobre veteranos de la guerra de Vietnam recuerdan el poder de sus valientes testimonios para interpelar a una sociedad en guerra. Leonardo Senkman recorre “My Lai Veterans” y “Winter Soldier” y reflexiona sobre sus posibles ecos en la Israel de hoy, que penaliza a la película.
Por Leonardo Senkman, desde Jerusalén

Todos condenan sin haber visto aún el laureado documental NAZA, de Yuval Abraham y Rachel Szor, ganador del Premio Especial del Jurado en Venecia.

La película revela testimonios de 24 militares, oficiales y soldados del servicio de inteligencia israelí, que denuncian las muertes colaterales en la guerra de Gaza, víctimas de algunos programas de vigilancia y ataque generados mediante inteligencia artificial.

El primer ministro Benjamin Netanyahu y miembros del gabinete reaccionaron condenando a sus realizadores como traidores a la patria.

El ministro de Cultura amenazó con quitar la nacionalidad a ambos directores, residentes en Jerusalén, y Tzahal desmintió las denuncias presentadas, cuestionando la validez de los testimonios anónimos de los militares entrevistados.

El jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, enjuició el documental como “un ataque al Estado de Israel” y ordenó posibles acciones legales contra la película, pese a no haberla visto. Una de sus críticas cuestiona la identidad de los testimonios anónimos, que “no podía ser verificada”, y sostiene que los entrevistados “no podían tener conocimiento” de las operaciones mencionadas, de acuerdo con el rango que declaraban tener.

Además, a varios periodistas les resulta escandaloso que NAZA haya sido producida por el diario The Guardian —y no por un periódico israelí—, cuyo equipo de investigación británico certifica la veracidad de las denuncias y garantiza el derecho legal al anonimato de sus fuentes.

No se recuerda semejante violenta reacción del Estado y Tzahal contra reservistas y soldados que también denuncian crímenes de guerra mediante comunicados y manifestaciones de B’Tselem, Iesh Gvul, Médicos por los Derechos Humanos u Omdim Beyachad / Naqif Ma’an.

Por el contrario, sin que haya sido estrenado, el premiado documental NAZA está causando en Israel un tsunami de condenas y amenazas legales.

Me temo no verlo durante mucho tiempo porque la censura prohibirá la proyección del documental antibélico. Mientras tanto, la derecha macartista israelí y la izquierda antisionista en el Sur Global ya empezaron a llevar agua a su molino. Ni lentos ni perezosos, la coalición de Netanyahu y la oposición, con su unánime condena al documental, no quieren perder esta oportunidad para cosechar votos en las próximas elecciones; mientras que el discurso de odio maniqueísta, progre y antiisraelí arrima el ascua a su sardina —como dicen los andaluces— para corroborar que todos los sionistas son genocidas.

Mientras no logro ver el documental de Yuval Abraham y Rachel Szor, encontré algunos documentales de denuncia que vi durante la guerra de Vietnam y que impactaron en la opinión pública pacifista norteamericana y en la reacción de la sociedad civil.

Más allá de reconocer las evidentes diferencias entre la guerra asimétrica de Estados Unidos contra el Vietcong y la de Tzahal contra Hamás, creo legítimo recordar que algunos filmes documentales ayudaron a consolidar el movimiento de veteranos de protesta contra las atrocidades del ejército norteamericano en el sudeste asiático.

Especialmente, dos documentales: Interviews with My Lai Veterans, de Joseph Strick (1970), y Winter Soldier (1971).

Antes, una aclaración. El movimiento de Veteranos de Vietnam Contra la Guerra (Vietnam Veterans Against the War, VVAW) no nació propiamente del estreno de películas o largometrajes comerciales de ficción: surgió de un esfuerzo directo de los propios soldados por autodocumentar, testificar y denunciar ante la opinión pública las atrocidades del conflicto, proceso que se vio impulsado de manera crucial tras la revelación en la prensa de la masacre de My Lai.

El cortometraje documental My Lai Veterans, de 22 minutos, dirigido y escrito por Joseph Strick, presenta testimonios de primera mano sobre la masacre de My Lai. Ganó el Óscar al mejor documental corto en la 43.ª edición de los premios de la Academia, en 1971.

Este documental no contiene imágenes reales de la masacre; sin embargo, los relatos de los veteranos no dejan lugar a dudas sobre lo ocurrido. Lo que hace que el documental resulte aún más singular es el hecho de que las matanzas de My Lai guardan ciertas similitudes con los abusos cometidos años después en Abu Ghraib, Irak.

En 1969, el periodista Seymour Hersh reveló que tropas estadounidenses habían masacrado a civiles vietnamitas en My Lai el año anterior. El documental de Joseph Strick incluye entrevistas con quienes perpetraron la masacre. Uno de ellos testimonia que el ejército les dio autorización para disparar a todo lo que se moviera.

Interviews with My Lai Veterans está compuesto por entrevistas a cinco exsoldados estadounidenses que estuvieron presentes en el ataque a la aldea de My Lai el 16 de marzo de 1968. Ellos relatan las órdenes recibidas antes del ataque, sus expectativas sobre lo que encontrarían allí y la posterior masacre y destrucción de la aldea, así como las posibles motivaciones de los asesinatos y violaciones que tuvieron lugar. La película fue preservada por la Academy Film Archive en 2002.

Un espectador del documental escribe el siguiente comentario:

“El encubrimiento que se produjo entonces volverá a ocurrir ahora; al menos eso es lo que pienso (aunque no es algo que desee). Lo que no entiendo —y probablemente nunca entenderé— es cómo los soldados llegan a matar a personas inocentes (sabiendo que lo son) simplemente porque un oficial de mayor rango se lo ordena. No voy a hablar de la película en sí; es algo que hay que ver sin saber nada previo sobre ella. 9/10”.

Impacto documental de la investigación Winter Soldier (1971)

En lugar de esperar a que la industria del cine actuara, el movimiento de Veteranos Contra la Guerra de Vietnam (VVAW) organizó en enero de 1971 la Investigación Winter Soldier en Detroit. Más de 100 veteranos y exmilitares testificaron públicamente sobre crímenes de guerra, torturas y matanzas que ellos mismos cometieron o presenciaron en Vietnam. Todo este proceso fue filmado de manera independiente y dio origen al crudo documental histórico Winter Soldier (1972), que sirvió como una contundente pieza de denuncia visual.

La VVAW fue pionera en la creación de los llamados “rap groups” (grupos de discusión) en 1970. Estos espacios no solo servían para que los excombatientes lidiaran con el trauma psicológico —lo que más tarde se reconocería formalmente como Trastorno de Estrés Postraumático o TEPT—, sino que también funcionaban como centros de reclutamiento y concientización política interna.

A medida que crecía, el movimiento dejó de ser un frente aislado y coordinó esfuerzos con el movimiento estudiantil universitario, organizaciones de derechos civiles y activistas pacifistas de todo el país. Su participación conjunta en convenciones políticas y marchas multitudinarias incrementó radicalmente la presión sobre el gobierno estadounidense para firmar los acuerdos de paz.

Cuando se estrenó originalmente en 1972, Winter Soldier fue recibida con escepticismo y pasó prácticamente inadvertida para los medios de comunicación convencionales. «Solo el periódico local Detroit Free Press se tomó la molestia de confirmar la veracidad de los testimonios y las credenciales de los participantes», según Johnny Ray Huston en una reseña de 2005 sobre la película y su impacto. «La televisión, en gran medida, hizo oídos sordos, y publicaciones conservadoras como el Detroit News sembraron dudas sobre las acusaciones sin aportar pruebas concretas de engaño alguno».

Se ofreció a las cadenas de televisión ABC, NBC, CBS y PBS la oportunidad de emitir la película, pero todas declinaron la oferta.

Durante los treinta años posteriores a su estreno, el documental se proyectó de forma esporádica en circuitos de cine de arte y ensayo. Recién en 2005, la película volvió a estrenarse en salas comerciales y, en esa ocasión, cosechó críticas mayoritariamente favorables.

Ann Hornaday, en un artículo para The Washington Post, la calificó como «un ejemplo fascinante de narrativa cinematográfica, un documento histórico importante, un alegato antibélico inquietantemente premonitorio. Pero, ante todo, es el relato elocuente e inolvidable de un profundo examen de conciencia moral».

Posdata

A diferencia del desapercibido filme antibélico norteamericano Winter Soldier cuando se estrenó, el documental israelí NAZA nació premiado en el Festival de Venecia e inmediatamente la censura israelí está colaborando a su fama mundial.

Pero mientras que el filme norteamericano nació en el fragor de la movilización callejera de veteranos norteamericanos contra la guerra de Vietnam, el documental contra la guerra en Gaza ha sido gestado por la protesta solitaria de dos periodistas y cineastas, Yuval Abraham y Rachel Szor.

Sin embargo, confío mucho en que NAZA no tendrá que esperar treinta años, hasta que termine la guerra, como el documental Winter Soldier, para ser reconocida porque, desgraciadamente, la guerra en Gaza continúa y parece que lo hará por largo tiempo.

Ojalá que la censura de NAZA ayude, por lo menos, al surgimiento de un vigoroso movimiento en Israel como el de los Veteranos norteamericanos contra la guerra en Vietnam.

Un movimiento popular israelí desde abajo que nadie podrá censurar ni quitarle la ciudadanía