Cuando el ánimo inclina el péndulo, el fiel de la balanza se desplaza y la nota se desequilibra. Tal vez ésta, es intencionadamente así.
Estos informes intentan, con suerte variada, no hacer una industria de la queja ni considerar como norma “que todo está mal”. Se valora, en el análisis, como principio rector, la relación de fuerzas. Es como un partido de fútbol: está lo que quiere hacer nuestro equipo y lo que puede, conforme lo que haga y deje hacer el equipo contrario. Muchos analistas proceden como el estereotipo del espectador: desde la tribuna todo es factible. Como contrapartida, desde la cancha, muchas veces se hace menos de lo que se puede y debe, bajando el techo de lo que se puede a las miserias de lo que se quiere, o al miedo razonable de intentarlo. Hay situaciones, abrevando en la realidad, demasiado fuertes…