Hubo un momento en que una generación creyó, y en parte caminó, del brazo con la historia. El mundo parecía que caminaba hacia el socialismo, el ‘Cordobazo’ se abrazaba con el Mayo Francés. Estados Unidos se retiraba derrotado de Vietnam, África iniciaba procesos de Independencia, y en América Latina las masas pasaban a ser protagonistas. Cuba se erguía como faro revolucionario y el simplista manual guerrillero del Che, conduciría a equívocos y tragedias, al tiempo que su figura se levantaba como un símbolo de coherencia, después de su muerte.
Se transformaba la vida cotidiana con la revolución sexual que llegó de la mano de las píldoras anticonceptivas. Las polleras se acortaban y se desacartonaban las sociedades.
Como la contradicción siempre surca los tiempos históricos, incluso los de cambio, en los sesenta los tanques rusos terminaron con la Primavera de Praga y se levantaba el Muro de Berlín.
También en Argentina hubo una generación en la Argentina que creyó, y en parte caminó, en las décadas del sesenta y parte de los setenta del brazo con la historia…