El poder de la transición no es ajeno al capitalismo y mucho menos a la historia argentina. Como lo expresara Hannah Arendt, la transición es ‘un extraño período intermedio determinado por cosas que ya no son y por cosas que aun no han sido’ y generalmente ‘en la Historia, esos intervalos, más de una vez mostraron poder’. Coexisten en esos tiempos, nuestros tiempos, continuidades y cambios. En todo caso y más allá de las interpretaciones, las vías de la transición aparecen condicionadas por la cultura, las prácticas políticas y los factores socioeconómicos, que forman parte de una herencia capaz de afectar las relaciones entre el Estado y la sociedad; pero el individualismo y las ambiciones electoralistas priman muchas veces, por sobre estas cuestiones de fondo.