“La pregunta por Dios conlleva la conciencia de un fracaso anticipado porque no hay respuesta. Y ese fracaso es el fracaso del pensamiento, que es lo que me hace seguir pensando”, señala el escritor e investigador en esta entrevista con Nueva Sion, luego de la publicación de su último libro, La palabra y la errancia. “Cuando me preguntan si creo en Dios, yo respondo que sí, fervientemente, porque no lo puedo explicar. Son muy pocas cosas en las que creo que no puedo explicar: Dios, el amor, la amistad, el deseo. Solo puedo creer en lo que no puedo explicar. El día que lo pueda explicar se acabó la pregunta”.
“El libro se encuadra en una trilogía judía que es de terrorismo filosófico, que consiste en un proyecto de pensamiento donde hay que explotar todas las instituciones y a uno mismo. Mirar desde afuera es muy snob”, señala en un diálogo que tiene el sabor de lo esquicito, para luego completar: “Soy un fascinado de la figura de los profetas porque eran hombres de su tiempo que se metían en el barro y recibían mensajes divinos a través de epifanías oníricas o visiones y, como dice Buber, prestaban su boca para transmitirlo”
Taub, también docente, poeta y traductor, dijo haber tenido “terror cuando terminó La palabra y la errancia porque pensó que iba a ser su último libro. “Después entendí que este libro es mi primer libro, todo lo anterior son prolegómenos para llegar ahí”.