
De Woodstock a la toma del Capitolio
Organizar un festival de rock con la consigna pacifista de “Música, amor y paz” hoy en día es una utopía inviable. Un nuevo Woodstok es totalmente imposible. Lo que sí es altamente posible es que se repitan incidentes como el de la reciente toma del Capitolio. Las condiciones para ello están dadas gracias al avance de un pensamiento reaccionario de expresión virulenta, no solamente en Estados Unidos sino prácticamente a nivel global, ideas que encontraron tierra fértil en el resentimiento que producen las mismas políticas que ellas imponen.








