Hoy está completamente claro que las recientes protestas criminales por las viñetas del profeta Mahoma publicadas en un periódico danés el pasado mes de septiembre son de todo menos espontáneas. Las acciones de los agitadores y financieros islamistas han provocado deliberadamente la ira entre extremistas profesionales que de otro modo ignoran la prensa danesa. Los sospechosos habituales -los regímenes de Arabia Saudita, Siria, e Irán- se han beneficiado de la difusión de los altercados, e incluso los similares al pequeño Kuwait han ofrecido fondos, según se informa, para incentivar las manifestaciones por toda Francia. Más importante, sin embargo, y quizá menos universalmente comprendido, la jihad de las viñetas está confeccionada para impulsar la estrategia mundial a largo plazo de la Hermandad Musulmana para establecer la supremacía islámica en Occidente.