A propósito de ls caricaturas de Mahoma:
“No hay caricaturas inocentes”
Blasfemar no está prohibido, pero es de mal gusto. La libertad de expresar lo que uno piensa tiene un límite: ofender a los demás. La línea divisoria no la marca la ley sino el respeto mutuo que es la principal regla de convivencia. Cuando se trata de temas religiosos, culturales, nacionales o familiares, las personas sensatas miden el alcance de sus actos y prefieren abstenerse antes que ofender.