IV Cumbre de las Américas:
Crónicas y pichones
Estaba con un grupo de amigos naturalistas mirando aves en la zona de Maipú, en un camino rural poco transitado, de tierra. De esos en donde se deja el auto con la puertas abiertas de par en par. Y se aleja media hora, hasta el borde de una lagunita, para obtener una buena foto de un casal de patos colorados, con sus patitos, nadando en familia. Y la panza, los codos y las rodillas llenas de barro. Y el alma plena…