
La imagen del Judío en el sainete criollo
En las primeras décadas del siglo pasado, cuando ingresó el mayor número de inmigrantes al país, su presencia se reflejó no solo en las estadísticas, sino también en la música, la literatura, el teatro. Y aunque el número de judíos que vino es insignificante, comparado con las oleadas de inmigrantes españoles e italianos, su presencia protagónica ya se advierte en un sainete porteño de 1906. ¡Hay por lo menos seis obras que se ocupan de ellos, solo hasta 1923! (1). ¡Y seguramente hay más! Es un extraño fenómeno, considerando su exigua presencia. Además, estos seis, tomados en bloque, ofrecen una curiosa coincidencia: con pequeños cambios, todos desarrollan una misma anécdota.








