
Los excesos del vacío
Son inacabables los ensayos y artículos escritos sobre el vacío, sea éste existencial, físico o de cualquier otra índole. Mucho se ha dicho sobre él. Casi todo. Y digo casi porque es un tema inabarcable más que nada por la riqueza que podemos extraer de un concepto que en su definición no aparenta gran cosa. Vacio viene del vocablo latino “vacivus”, que hace referencia a aquello carente de contenido. Definición desabrida si las hay y a la que, para hacerla “existencial” la transformaremos en algo carente de vida, de realidad, de deseo. Nadie dudaría en admitir que el vacío es algo cuando menos feo, oscuro, que a todos les huele mal, que no tiene forma y que ni siquiera sabe expresarse apropiadamente.








