Las encuestas televisivas a boca de urna y los primeros datos del escrutinio electoral coinciden en en señalar que el partido gubernamental y el bloque de la derecha nacionalista y ortodoxa obtuvieron mejores resultados que la oposición: el Likud con 36 escaños en tanto que su adversario Azul y Blanco alcanzó 33.
El bloque oficialista, de acuerdo a estimaciones iniciales, suma 59 parlamentarios en tanto que la centro-izquierda resume 54, sobre un total de 120.
Un avance digno de subrayar lo registra la Lista Arabe Unificada al conquistar, por vez primera, 14 o incluso 15 delegados parlamentarios.
Para formar gobierno es menester presenter 61 mandatos. El partido de Liberman, laico pero de orientación derechista, no se identifica especificamente con los bloques en pugna y sus probables siete escaños resultan vitales para definir coalición.
Todavía no finalizado el recuento de votos ya se habla como en anteriores oprtunidades, de una eventual alianza entre Netanyahu y Gantz, para evitar un cuarto llamado a comicios, pero aparentemente, “Bibi” no necesitaría tal recurso: sus socios religiosos le resultan suficientes y no apelará a la “unidad nacional”.