El pasado miércoles 31 de agosto, la DAIA hizo entrega, en su edición 2005, de los Premios DAIA en reconocimiento a instituciones destacadas en impulsar la defensa de los Derechos Humanos.
En esta ocasión, las organizaciones receptoras fueron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la B´nai B´rith Argentina, la Fundación Poder Ciudadano y el Movimiento Judío por los Derechos Humanos (MJDH). Fue justamente ésta última organización la que dejó al descubierto la ingenuidad política (o maquiavelismo para otros) de los dirigentes de la DAIA quienes, tratando ineludiblemente de blanquear su ausencia de autocrítica -respecto a las acciones de la institución durante la última dictadura militar-trataron de acallar las críticas de los sectores más comprometidos de la comunidad, premiando al MJDH.
“No olvidamos y tampoco perdonamos -expresó Pedro Resels- a quienes no han hecho una pública, sincera y profunda autocrítica… es por ello que en nombre del MJDH no puedo, por ahora, recibir el premio…”
La DAIA, que cumple 70 años de vida, recibió el mayor cachetazo de los últimos tiempos en su propia fiesta…