Opinión:
La guerra del Hezbollah
contra la población civil
La segunda guerra de El Líbano muestra la escandalosa evidencia de que se legitima una guerra de retaguardias.
Los civiles constituyen el objetivo fundamental de la estrategia militar, ofensiva y defensiva, de Hezbollah, el Partido de Dios.
La guerrilla chiíta lanzó las primeras andanadas de cohetes para iniciar su ofensiva de guerra santa contra la población civil israelí, pero adoptando -simultáneamente- la estrategia de tomar como aliados cautivos para su defensa a la población chiíta del sur libanés, casi el 35% de los habitantes. También el ejercito israelí adoptó, como táctica disuasiva, contra atacar las aldeas y ciudades con población civil chiíta desde donde dispara Hezbollah a poblados y ciudades israelíes.
Pero hay una diferencia fundamental de intenciones: mientras que para el Partido de Dios la guerra santa contra la “entidad sionista” constituye la primera etapa de una estrategia global de lucha contra Occidente, Tzahal cayó en su propia trampa de táctica defensiva/ofensiva: suponer que toda la población civil chiíta abandonaría sus aldeas si era advertida a tiempo de la contraofensiva israelí.