Cultura

Voces de cordura israelíes:

“Apoyamos la guerra, pero pedimos una tregua”

Tres de los intelectuales más destacados de Israel, David Grossman, Abraham B. Yehoshua y Amos Oz -todos ellos activistas de movimientos israelíes pacifistas- afirman en esta solicitada conjunta, aparecida -originariamente- en el periódico israelí ‘Haaretz’, que si bien apoyan la guerra, solicitan una tregua que permita salvar las diferencias de otro modo porque consideran que el objetivo ya está cumplido.

Un interrogante:

El misterio del odio

Cien años de conflicto, seis guerras, billones de dólares que se esfumaron en el aire, decenas de miles de muertos, no incluyendo al niño acostado a mi lado en la playa rocosa del Lago Kar’un (El Líbano) en 1982, cuando ambos mirábamos cómo su vientre explotaba. El helicóptero lo llevó y hasta hoy no se si sobrevivió y pudo ser salvado. Todo esto es imposible comprender.
Y eso, no sólo lo que aconteció sino también lo que no paso aquí: hospitales que no se erigieron, universidades que no fueron abiertas, carreteras no construidas, tres años «robados» de la vida de cada joven en bien del uniforme. Y a pesar de todo, no tenemos ni un ápice de solución a la misteriosa pregunta con la cual todo comienza: ¿Por qué, ellos, nos odian tanto?

Disputas parlamentarias por la guerra:

Carta a Ahmad Tibi

A continuación la traducción de una carta que escribió el periodista israelí Ben Caspit al diputado árabe Ahmad Tibi (Diputado en el Parlamento de Israel).
El motivo de esta carta es la acusación de los diputados árabes al ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, a quien acusaron, a gritos, de asesino y terrorista por los combates en El Líbano.

Reflexiones a partir de la guerra:

La soledad del judío de izquierda

El rabino Soloveichik escribió hace muchos años sobre la soledad del judío moderno, el hombre de fe, el conflicto ético entre la palabra y el poder, la letra y la espada, la voz educativa, reflexiva, y su oponente, el imperativo de la acción inmediata y determinante.
Hoy, agosto de 2006, podemos hablar de otra soledad; tal vez la misma, pero más acentuada.

Prueba de fuego:

El test de la izquierda sionista

Hay aquellos que esperan que la izquierda sionista se una al jolgorio de la guerra, en los patéticos esloganes como «Nosotros ganaremos» y en los apasionados comentarios como «Nasrallah recordará quién es Amir Peretz».
Hay aquellos que esperan que nos unamos a la izquierda no sionista que está requiriendo un cese de hostilidades unilateral, acusa a Israel de crímenes de guerra, demanda que a Hamas y a Hezbollah se les dé lo que quieren, y se opone a todo uso de fuerza. Ambos lados dicen que este es el momento de prueba para la izquierda sionista. Y tienen razón.

El Holocausto y sus deformaciones a propósito de la guerra en Medio Oriente:

El peligroso camino del olvido

Por estos días, entre opositores, cierto periodismo y hasta algunos políticos europeos, se está haciendo cada vez más común escuchar que “los judíos hacen lo mismo con los árabes que lo que Hitler hizo con ellos”. No sólo se mezcla a la comunidad judía en general (y sus generaciones) con acciones de un Estado Moderno; sino también que, comparar las acciones del Ejército de Defensa de Israel sujetas -por supuesto- a debate, con la mayor masacre de la humanidad es, lisa y llanamente, minimizar la barbarie del genocidio nazi.

La Vanguardia -5 de agosto de 2006-:

Beirut, avanzada de la historia

El Líbano vuelve a ser, en su inestable equilibrio entre Oriente y Occidente, la tierra propicia de profundos conflictos bélicos que se imponen a su población. No son, tan solo, las «guerras de los otros», en la afortunada frase acuñada por Ghasan Tueni, propietario y director del diario An Nahar, las que se dirimen en su suelo, sino las emprendidas por los mismos libaneses al servicio o, al menos, el interés de poderes situados más allá de sus frágiles y mal definidas fronteras.

¿Solidaridad o hipocresía?

Las venas abiertas del progresismo argentino

La capacidad de los seres humanos para conmoverse por el sufrimiento ajeno es naturalmente selectiva.
Nadie puede vivir con el peso de la totalidad del dolor del mundo sobre sus espaldas, por lo cual es bastante lógico que ciertos conflictos tengan capacidad de movilizar las conciencias, mientras que otros, igual o más trágicos, no lo consigan. Como ejemplo reciente está el caso de lo que ocurre en Sudán, donde en los últimos años, dado un proceso brutal de limpieza étnica, la cifra de muertos en Darfur se calcula en 400.000, y 2.000.000 de desplazados. Sin embargo en los medios argentinos, donde parece que no existen referencias sobre la naturaleza del gobierno árabe sudanés o sobre sus víctimas -musulmanes negros- casi nadie levanta su voz en protesta.
¿Por qué ningún intelectual denunció la infiltración de Hezbollah entre la civilidad libanesa cuando estos comenzaron a ponerlos en peligro antes que las bombas y ataques defensivos de Israel?

Reflexiones en tiempos de guerra:

La sangre roja de todos

«Cuando cayere tu enemigo no te regocijes, y cuando tropezare, no se alegre tu corazón…»

(Proverbios; 24,17)

Estamos en tiempos de guerra; realmente jamás hemos dejado de estarlo, pero sucede que en esta época moderna la guerra es más gráfica, instantáneamente podemos verla, sentirla, palparla; la televisión nos la ofrece en toda su crudeza y dimensión; es más personal y desgarradora que nunca.