Opinión:
Por amor, sólo por amor
Cuando Adolfo Perez Esquivel, inspirado -como asevera en reiteradas oportunidades, en principios cristianos de amor y fraternidad- declaró recientemente que Israel es un Estado terrorista, seguramente olvidó que esos mismos principios obraron como justificativo de las masacres ejecutadas por los cruzados en 1096. Es más: Tomás de Torquemada, cuya gestión como Inquisidor finalizó en 1496, también esgrimió la espada de paz y amor en la Tierra.