
El miedo y la frustración son malos consejeros
Somos todos franceses
A horas del brutal atentado en París contra la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo, y de las sanas reacciones de solidaridad internacional, muchas de ellas acompañadas por claros pedidos de separar islamismo y fanatismo terrorista, surge también la inquietud acerca de cómo se desenvolverán los acontecimientos en el mediano plazo, una vez finalizado el duelo inmediato, en una Europa atravesada por una crisis económica profunda y el auge de movimientos racistas y populistas en paralelo al crecimiento del islamismo fundamentalista y el antisemitismo.
Por Guillermo Atlas*, desde Alemania, especial para Nueva Sión







