Comunitarias

Declaración de Familiares y Amigos de las Víctimas de la Masacre en la AMIA sobre la DAIA y su actit

“La conducción de la DAIA no representa a nadie”

El grupo de familiares más ligado al establishment comunitario también tomó posición frente a lo sucedido con el Presidente Kirchner en los Estados Unidos.
Al respecto, en la pasada conmemoración del 18, a dos meses del décimo aniversario, Mario Averbuch, en representación de los Familiares y frente al edificio de la AMIA expresó lo siguiente:

Continúa el conflicto con la dirigencia de DAIA

La AMIA pide la renuncia de Kirszenbaum y Toker

Luego de una reunión de urgencia, convocada el presidente de la AMIA, Abraham Kaul, la institución reclamó, oficialmente, la renuncia de los dos dirigentes de la DAIA, Jorge Kirszenbaum y Julio Toker, que firmaron el comunicado contra Kirchner distribuido desde los Estados Unidos y apoyaron el pedido que hiciera Gilbert Lewi desde la clínica donde estuvo internado hasta el sábado pasado. El “O ellos o yo” del título del artículo publicado en nuestra web dio vuelta a las redacciones y construyó un muro con el que se intenta frenar el avance del berajismo en la continuidad de la conducción política de la DAIA.

Declaraciones exclusivas de Gilbert Lewi:

“O ellos o yo”

En un gesto tan insólito como políticamente incorrecto hacia Gilbert Lewi, las autoridades en funciones de la DAIA no le hicieron llegar al Presidente licenciado, la versión final de la carta que fuera dada a conocer en los Estados Unidos (firmada por el Vicepresidente Primero en ejercicio de la Presidencia, Jorge Kirszenbaum, y el Secretario General, Julio Toker) y que acarreara un escándalo político entre las autoridades del Gobierno nacional y los que se preocupan en llamar a la DAIA como la institución “representante política de la comunidad judía argentina”.
El pasado miércoles 12 de mayo, en horas de la tarde, Gilbert Lewi recibió a Nueva Sión en la clínica donde se encuentra internado y tras una conversación corta, producto de su convalecencia, y de haber leído el texto final de la carta suscripta por los Kirszenbaum y Toker -acercada por Nueva Sión– afirmó que “este texto no es el que me mandaron -a la misma clínica donde estará internado hasta la semana entrante- para corregir antes de mi operación”.
Luego de esta lectura, y de haber recibido múltiples llamados quejándose por la actitud pública asumida por estos dirigentes durante su licencia, manifestó tajantemente: “O ellos o yo”.
La interna comunitaria sigue al rojo vivo y, a pesar de la crisis, se presenta una buena oportunidad para despejar el camino de las sinuosidades políticas que viene aquejando a la imagen de la conducción comunitaria.

Conmemoración:

La caída del nazismo

Tengo ahora ochenta años. Desde el 8 de mayo de 1945, día de la capitulación alemana, ya pasaron 59. Mucho tiempo si se juzga a partir del almanaque. Mucho tiempo si se juzga a partir de la experiencia que la vida acumula y ordena. El pasado finalmente se ordena. Sin embargo, hay hechos que dejan a un hombre, aún sereno, en el papel de testigo inaudito del tiempo. Difícil papel. Y no es una dificultad que merezca o desmerezca compasión, reconocimiento. Ya puedo decir que no se trata de una dificultad social, de intercambio, de comunicación. Sé que hay amigos y desconocidos que escuchan. Es una dificultad íntima. Sobrevivir en Auschwitz, recibir el final de la guerra en Dachau, sin mi padre, que antes de salir de Lodz, hacia los trenes, me regaló unos zapatos hechos por él, andar por los pastos de Baviera, descansar o restablecerme en un hospital alemán son, todavía, mis dificultades íntimas, mis preguntas…

Una nota mal escrita

Hasbará y negocios (de algunos)

Este artículo podría decirse que está mal escrito porque está plagado de verbos en sus formas potenciales (lo aclaramos para que no nos digan que hacemos mal periodismo). Pero lo cierto es que utilizamos esta fórmula no por pretender erigirnos en un periódico sensacionalista sino porque nadie quiere dejar testimonio oficial de las informaciones aportadas, y porque alguien tiene que abrir el debate de lo que, fácticamente, sucede: en qué se gastan los dineros comunitarios cuando se habla de propaganda (hasbará) a favor de Israel, la identidad judía y el mundo comunitario.