
En busca del prepucio perdido
«En mi adolescencia iba al Bet-Am de Lanús. Sí, ese club donde mi padre fue presidente durante años. Mi viejo fundó casi todas las instituciones judías de Lanús. Era un tipo querido y confiable, hasta lo llamaban para hacer ‘un shulem» entre familias. Esto significa hacer «una paz» entre hermanos o cualquier parentela, peleados por cualquier motivo. Una mediación, como se denomina ahora. A mí me resultaba apasionante que el viejo hiciera eso, pero lo que me intrigaba, y que él nunca comentaba, eran los motivos de esas peleas. Yo adivinaba motivos truculentos, tremendos, inenarrables. Seguramente estaba superando por lejos a la realidad misma.» Las palabras pertenecen a un fragmento de un relato cuasi autobiográfico del actor, psicoanalista y cantante en idish Sergio Lerer, que presentamos en exclusiva para Nueva Sion.








