
Polonia marca la cancha
La asunción del nuevo gobierno dirigido por Donald Tusk abre una esperanza en la lucha mundial contra las extremas derechas. ¿Qué pasará con la relación con Israel?

La asunción del nuevo gobierno dirigido por Donald Tusk abre una esperanza en la lucha mundial contra las extremas derechas. ¿Qué pasará con la relación con Israel?

Desde su fundación las organizaciones partidarias de izquierda y los partidos políticos conformados como desprendimientos de la socialdemocracia se han opuesto abierta y expresamente al terrorismo y a toda acción que de él derive. Pero algo ha cambiado en menos de 20 años, y el silencio de la mayoría de la izquierda frente al atroz ataque de Hamas a la población civil del sur de Israel, el 7 de octubre, es un dato significativamente novedoso.

Las redes sociales se han convertido en el principal medio de información -pero también de desinformación- y están reemplazando a los medios tradicionales. Con el auge de Tik Tok, muchos se preguntan si los intercambios en esos contextos pueden aportar algo constructivo, pero ante la oportunidad de interactuar con grandes audiencias, los usuarios incondicionalmente pro-israelíes y pro-palestinos han decidido unirse a transmisiones en vivo.

Lamentablemente, parte importante de la izquierda internacional ha abandonado su compromiso con la transformación socioeconómica. En consecuencia, esta “izquierda” performativa necesita alzar banderas que auto-justifiquen su existencia, sus discursos pseudo-críticos, y que les permita convivir con sus enormes incoherencias. Israel se ha convertido en esa bandera.

Una de las campañas más notables en el marco del ataque de Hamas fue la de cuatro diseñadores y artistas israelíes, autores de afiches con los rostros de las personas secuestradas. Los posters son presentados como parte de una “guerrilla pública de arte callejero”: interpelan la atención de los transeúntes invocando la presencia de las más de 220 personas abducidas por el grupo terrorista. La campaña fue exitosa: los carteles aparecieron empapelando ciudades de todo el mundo y traducidos en diversos idiomas.
Sin embargo, otra respuesta a la campaña reveló un gesto que caracteriza la dinámica relacional imperante. No hablamos de la empatía que implica descargar afiches de una persona desaparecida y salir a pegarlos, sino de quien se organiza para arrancarlos. Más aún, de quienes rediseñan los posters y reemplazan la palabra “secuestrado” por “ocupante”, o bien, que pegan encima consignas como “Palestina libre” o fotos de palestinos con una leyenda que dice “asesinado”.

The New York Times, 12-10-2023
La Masacre en Israel y la necesidad de una izquierda sensataNo sólo es repugnante, sino contraproducente, que algunos sectores de la izquierda renieguen de las ideas universales sobre los derechos humanos y declaren, en cambio, que para los oprimidos está permitida incluso la violencia más extrema. Sus opiniones son el reflejo de quienes afirman que, dado lo que ha sufrido Israel, no puede cuestionarse la magnitud de sus represalias.

Polémica en la comunidad judía de Madrid
Sefarad está cambiandoDesde fines del siglo XIX se viene registrando un renacer de la emigración judía a la Península Ibérica, proveniente principalmente del norte de África y de Sudamérica, y en la última década se ha sumado un contingente de emigrantes israelíes que se han asentado principalmente en Barcelona y Madrid. Estos cambios en la composición étnica de la comunidad judía de España han provocado que la línea ortodoxa de las viejas estructuras comunitarias sea cuestionada por un creciente número de voces, entre ellas la del empresario de origen argentino Martin Varsavsky, que sostiene que la Comunidad Judía de Madrid solo representa a un minoría de los judíos de la ciudad y que ese Centro debe estar abierto a todas las formas de vida judía existentes en la capital española.

EE.UU.
Ron DeSantis y la Consolidación NeofascistaMiembros de la extrema derecha neofascista han demostrado su respaldo al gobernador y pre-candidato republicano Ron DeSantis en su disputa contra la corporación Disney. Más importante y preocupante aún, es la relación estrecha que ha desarrollado DeSantis con grupos de la derecha extrema, los cuales han sido envalentonados por su discurso y su política xenófoba, discriminatoria, homofóbica, y racista. Cuando la xenofobia llega al poder, aunque la retórica y las acciones no estén inmediata o directamente dirigidas contra los judíos, debemos alarmarnos. No sólo porque nuestra historia así lo exige, sino también porque tarde o temprano pagaremos las consecuencias.

Dos revisiones del Holocausto, en el marco de distintos eventos académicos de los últimos días, demuestran una vez más la necesidad permanente de no olvidar y no callar, de cara a los distintos tipos de negacionismo que suelen ir de la mano con ciertos nacionalismos, los que no están dispuestos a enfrentar las horrorosas manchas de colaboración o complicidad con aquel crimen mayúsculo, cuyas sombras no dejan de tenderse sobre nosotros y de alertarnos sobre avances neonazis.

Las nuevas derechas y su vinculación con lo judío y el Estado de Israel
Horizontes de desencantoEl mes pasado, desde Tzavta, Meretz y Nueva Sion organizamos un panel virtual sobre «Las nuevas derechas al acecho: Israel, Brasil y Argentina», en el cual participaron Arie Kacowicz (invitado Georgetown University, USA/ Universidad Hebrea de Jerusalem), Michel Gherman (UERj, Rio, Brasil) y Ariel Goldstein (UBA). La reflexión transversal nos dejó un sin número de interrogantes en torno a la incertidumbre del futuro de nuestros países.